Innovar no siempre es visible, pero transforma lo cotidiano.
En Guapi, sobre el Pacífico colombiano, un grupo de pescadores artesanales sale hoy a faenar en un velero distinto. Usa viento, tecnología híbrida y saberes tradicionales. Consume mucho menos combustible, contamina menos y llega antes a puerto. No es un prototipo en exhibición: es una solución real, pensada y construida entre Colombia y Suecia para resolver un problema concreto. Así se ve la innovación cuando deja de ser discurso.
Muchas personas usan innovación sueca todos los días sin saberlo. Está en hospitales, en cadenas productivas, en sistemas de transporte, en procesos industriales más eficientes. Está ahí cuando algo funciona mejor, gasta menos energía o salva una vida. Innovar no siempre es visible, pero transforma lo cotidiano.
Suecia lleva décadas trabajando por el futuro. Invertimos más del 3 % del PIB en investigación y desarrollo, y ese esfuerzo se convierte en patentes, tecnología y soluciones que millones de personas usan a diario. Suecia es uno de los países de la Unión Europea que más patentes genera por habitante. No por casualidad, sino porque, en equipo, convertimos ideas en realidad.
Por eso lo más importante no es el dato. Es el cómo. La innovación sucede cuando se juntan quienes saben investigar, producir, regular y vivir los desafíos. Empresas, universidades, sector público y sociedad civil trabajando desde el inicio. La definición del Modelo de Cuádruple Hélice que tanto motivamos en Suecia.
Esta misma lógica es la que hoy promovemos juntos con Colombia. Además del velero en el Pacífico, vemos resultados en el Cauca, donde alianzas entre productores, empresas y cooperación aumentaron más del 30 % la productividad lechera. En Bogotá, avanzamos en proyectos de biogás que esperan convertir residuos en energía para el sector transporte. Y junto a comunidades y empresas, conectamos innovación con paz, empleo y desarrollo territorial.
También están las empresas suecas que ya hacen parte del día a día colombiano: AstraZeneca reinvierte cerca del 25 % de sus ingresos en investigación; Essity genera energía solar en el norte del Cauca; SKF diseña productos casi totalmente reciclables. Innovación silenciosa, pero profunda.
Pero innovar no es solo hacerlo para las personas: también es hacerlo para la naturaleza. Hoy, la tecnología está ayudando a cuidar la biodiversidad, los bosques y los mares. Un ejemplo es GaIA, una iniciativa de NaturaTech que utiliza inteligencia artificial para conectar proyectos de innovación ambiental con oportunidades reales de financiamiento, aliados estratégicos y redes de apoyo en América Latina. Es innovación que protege, que conecta y que acelera soluciones para enfrentar la crisis climática desde los territorios. Cooperación sueca que transforma.
Por eso creo firmemente que el futuro no se importa, se construye. Innovar juntos es pasar de las ideas a las soluciones, del potencial al impacto. Cuando el futuro se vuelve una agenda compartida, la innovación deja de ser una promesa y se convierte en algo muy poderoso: mejores decisiones hoy para vivir mejor mañana. Una conversación necesaria a propósito del Día Mundial de la Innovación que se celebra en abril. En este camino, estamos juntos. Suecia y Colombia aliados de la innovación.
*La autora es embajadora de Suecia.
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