La medición del DANE considera pobres a los hogares cuyos ingresos no alcanzan para cubrir una canasta básica de bienes y servicios. En 2025, la línea de pobreza fue de $482.041 por persona al mes.

La pobreza monetaria en Colombia fue de 28,0% en 2025, frente al 31,8% registrado en 2024, según los resultados divulgados por el Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE). El resultado representa una reducción de 3,8 puntos porcentuales respecto al año anterior.

En términos absolutos, el país pasó de 16,2 millones de personas en condición de pobreza monetaria en 2024 a 14,4 millones en 2025. Esto significa que cerca de 1,79 millones de colombianos dejaron de estar en esa situación durante el último año.

La pobreza monetaria mide si los ingresos de un hogar son suficientes para cubrir una canasta básica de bienes y servicios esenciales, como alimentación, vivienda, transporte, vestuario y otros gastos indispensables. De acuerdo con la metodología del DANE, un hogar es considerado pobre cuando su ingreso per cápita mensual está por debajo de la línea de pobreza, que en 2025 fue de $482.041 por persona o de $1,93 millones para un hogar de cuatro integrantes.

La reducción se observó tanto en las zonas urbanas como rurales. En las cabeceras municipales, la incidencia pasó de 28,6% a 24,6%, mientras que en los centros poblados y zonas rurales dispersas descendió de 42,5% a 39,5%, aunque sigue siendo considerablemente superior a la registrada en las ciudades.

El informe también mostró avances en la pobreza monetaria extrema, que identifica a los hogares cuyos ingresos ni siquiera alcanzan para adquirir una canasta básica de alimentos. Este indicador cayó de 11,7% en 2024 a 9,6% en 2025. En número de personas, la población en pobreza extrema pasó de 5,97 millones a 4,97 millones, es decir, cerca de un millón de colombianos dejaron de estar en esta condición.

El DANE atribuyó la reducción de la pobreza monetaria principalmente al crecimiento de los ingresos de los hogares y a una mejor distribución del ingreso. Según sus estimaciones, ambos factores compensaron el aumento de las líneas de pobreza derivado del encarecimiento de la canasta básica, que actuó en dirección contraria.

Detrás de estos resultados aparece una mejora en los ingresos de los hogares. El ingreso per cápita promedio aumentó 9,6% en términos corrientes, al pasar de $1,17 millones en 2024 a $1,28 millones en 2025. Los mayores incrementos se registraron en los hogares de menores ingresos, según la presentación de resultados del DANE.

La entidad también reportó una reducción de la desigualdad. El coeficiente de Gini, que mide qué tan concentrados están los ingresos en una economía, bajó de 0,551 a 0,531 entre 2024 y 2025. Un valor más bajo indica una distribución más equitativa del ingreso entre los hogares colombianos.

Entre las principales ciudades, Quibdó registró la mayor incidencia de pobreza monetaria con 61,7%, seguida por Riohacha con 45,4%. En el otro extremo se ubicaron Manizales, con 13,2%, y Medellín, con 16,7%, las menores tasas del país.

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