La plataforma de movilidad, nacida dentro del ecosistema de Yandex y hoy con sede en Dubái, opera en cinco países de la región y busca crecer donde detecta "espacio libre": desde el mototaxi en Colombia hasta los tuk-tuks en Perú y una entrada temprana a Venezuela. Su director general para América Latina, Leonardo Zambrano, habló con Forbes Colombia sobre la estrategia.
Mientras gigantes como Uber, DiDi e InDrive se disputan las grandes capitales latinoamericanas, Yango ha construido su expansión regional con una lógica distinta: ir donde el mercado todavía no está atendido. Así lo explica Leonardo Zambrano, director general de la compañía para América Latina, quien cumplió un año al frente de la operación regional.
“Es una empresa muy particular porque es una empresa que es especialista en mercados emergentes”, dice Zambrano en entrevista con Forbes. “¿Y qué significa ser especialista en mercados emergentes? Significa traer un producto adaptado al consumidor que es el consumidor tipo de nuestros mercados”.
Yango tiene hoy presencia con su negocio de movilidad en cinco países: Bolivia (su primer mercado de lanzamiento), Guatemala, Perú, Colombia y, más recientemente, Venezuela. A ellos se suma Brasil, donde la compañía entró a través de dos verticales de negocio: Yango Ads, su unidad de publicidad y herramientas de optimización para terceros, y Yango Tech, que ofrece soluciones tecnológicas a otras empresas.
“Es un mercado que nos encanta, es enorme, es el mercado más grande evidentemente de Latinoamérica. Es un mercado también muy difícil, o bastante competido, entonces decidimos en su momento entrar a través de estas dos verticales”, explica.
La metodología con la que Yango decide dónde crecer parte de un concepto que Zambrano repite a lo largo de la conversación: el “free market” o espacio libre. “Nos sentamos y tenemos más o menos un modelo donde decimos: okay, ¿cuál es el producto interno bruto per cápita en este país?, ¿cuál es la cantidad de población que tiene la ciudad o el país?, ¿cuáles son los competidores que hay?, ¿cuántas transacciones se están haciendo por mes?, ¿cuánto es el potencial del mercado?”, detalla.
Con ese tamiz, el mandato que recibe de la matriz es claro: “Que busquemos cuáles son esas oportunidades asimétricas en la región en las cuales haya un mayor espacio libre y en el cual el retorno de nuestra inversión sea mayor”.
Perú es uno de los ejemplos que cita. “Es de los mercados más importantes en ride-hailing del mundo, el caso de Lima”, afirma. Allí, las restricciones regulatorias a las soluciones de movilidad en moto llevaron a la compañía a apostar por los tuk-tuks como punto de entrada accesible para el usuario, aunque reconoce que “sigue habiendo de alguna manera ciertas barreras regulatorias para poder traer soluciones de movilidad”.
Frente a competidores globales con bolsillos profundos, Zambrano señala un diferencial técnico que, asegura, suele pasarse por alto: Yango desarrolla sus propios mapas. “Al nosotros desarrollar nuestros propios mapas, nosotros podemos tener muchas más oportunidades de ser mejores en términos de los algoritmos de ruteo de los conductores, de la asignación de órdenes o de viajes”, explica.
El argumento no es solo de servicio, sino de estructura de costos. La industria, dice, suele montarse sobre los grandes sistemas de mapas globales, que cobran por su uso. “Cuando tú integras ese costo dentro del costo de la transacción total, lo que termina es impidiendo que esos competidores nuestros puedan ir más abajo en términos de precio”, sostiene. “Por eso Yango puede hacer un negocio rentable de su negocio de mototaxi, puede hacer un negocio rentable de su negocio de tuk-tuks”.
A esa ventaja tecnológica suma una postura frente a los reguladores que describe como colaborativa: “Entendemos que al final del día las regulaciones son buenas para la industria, entendemos que lo peor que hay para el empresario en general es la incertidumbre”.
Uno de los movimientos más llamativos de Yango fue su entrada a Venezuela, concretada en alianza con BimBip (plataforma que el propio Zambrano cofundó) en un momento en el que pocas multinacionales consideraban ese mercado. Hoy, con un renovado interés empresarial por el país, el ejecutivo considera que el timing jugó a su favor: “Llegamos suficientemente temprano para que la gente se acuerde que estábamos ahí de antes, pero llegamos justo a tiempo para todo este momento del hype”.
Sobre la competencia local, encabezada por Yummy, es deferente: “Tenemos muchísimo respeto y aprecio por Yummy. De hecho, los fundadores son personas a quienes conozco y les tengo bastante aprecio”. Pero no oculta su ambición: “Yo como venezolano me emociono, creo que hay muchas oportunidades y creo que Yango tiene el derecho a ganar en un mercado como Venezuela”.
La tesis de fondo, dice, es que las necesidades de los consumidores trascienden la coyuntura: “No importa el sistema político, no importa la realidad económica, la gente todos los días se levanta por la mañana, se quiere bañar, sale a trabajar, sale a la escuela, estudia, trabaja, vuelve por la noche”.
Una operación global con acento bogotano
Aunque Zambrano vive en Miami por motivos personales, la estructura regional de Yango está distribuida en los países donde opera. “El grueso de nuestra gente del equipo regional de hecho está sentado en Bogotá”, revela, y agrega que la operación regional se reparte “especialmente entre Lima y Bogotá”.
De cara a nuevos mercados, el ejecutivo menciona el atractivo de Brasil y de Argentina (donde, recuerda, “uno de nuestros competidores más importantes anunció una inversión de 500 millones de dólares”), pero subraya las oportunidades en países “overlooked”, con Centroamérica a la cabeza. La fórmula de entrada, dice, pasa por aliados locales: empresas del sector, bancos, telecomunicaciones u otras tecnológicas con bases de usuarios activas. “Lo más importante es que nos gusta trabajar con gente local”.
Para el cierre de este año, la meta es sostener el ritmo. “Estamos viendo con mayor interés una adopción muy rápida de las categorías y de los servicios que nosotros tenemos para los consumidores que buscan ofertas más accesibles”, expresa. “La aceptación del servicio que nosotros ofrecemos es buena, la retención es buena, la frecuencia es buena, entonces estamos buscando seguir teniendo oportunidades para contarle a más gente acerca de cómo Yango puede traerles algo diferente a su vida”.
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