El CARF atribuyó la reducción de la deuda al pago anticipado de obligaciones externas, la cancelación de bonos globales y el efecto de la tasa de cambio. Aun así, analistas advierten que el alivio financiero no corrige los problemas estructurales de las finanzas públicas.
El saldo de la deuda bruta del Gobierno Nacional Central (GNC) se redujo de 64,7% del PIB en marzo a 62,9% del PIB en abril, una caída de 1,8 puntos porcentuales en un solo mes, según el más reciente informe de seguimiento fiscal del Comité Autónomo de la Regla Fiscal (CARF). En comparación con abril de 2025, sin embargo, la deuda aumentó 2,1 puntos del PIB.
La reducción obedeció principalmente a una fuerte caída de la deuda externa. El CARF señaló que el saldo de estas obligaciones disminuyó 10,1% mensual, equivalente a cerca de $35,4 billones, debido al pago anticipado parcial del Total Return Swap (TRS), como parte del proceso de cancelación total de esta operación financiera.
A ello se sumó la cancelación anticipada de bonos globales y el efecto favorable de la tasa de cambio, factores que redujeron el saldo de la deuda en aproximadamente $25 billones adicionales.
Como resultado, la participación de la deuda externa dentro del total de la deuda pública cayó a 26,6%, su nivel más bajo desde julio de 2014. El CARF destacó que la financiación externa continúa perdiendo peso dentro de la estructura de endeudamiento del país, aunque todavía se mantiene ligeramente por encima de su promedio histórico como porcentaje del PIB.
En contraste, la deuda interna se mantuvo relativamente estable. El informe resalta un aumento en la participación de los TES de largo plazo, que ya representan el 80,6% de la financiación interna, mientras que la financiación de corto plazo cayó por quinto mes consecutivo hasta 18%, frente a 18,2% en marzo.

El resultado se conoce pocos días después de que el Gobierno presentara el Marco Fiscal de Mediano Plazo, en el que elevó la proyección de déficit fiscal para 2026 a 5,3% del PIB y reconoció la necesidad de un ajuste de $30,2 billones en 2027 para recuperar la senda de sostenibilidad de las finanzas públicas.
Analistas de Corficolombiana consideran que la estrategia reciente de financiamiento ha permitido reducir temporalmente el costo financiero, administrar riesgos de liquidez y suavizar el perfil de vencimientos mediante una combinación de emisiones de TES, deuda externa y operaciones de manejo de deuda. Sin embargo, advierten que estos movimientos no resuelven el desequilibrio estructural entre ingresos y gastos del Gobierno.
La entidad señala que el principal reto recaerá sobre la próxima administración, que deberá combinar una reforma tributaria, ajustes al gasto y medidas para impulsar el crecimiento económico si quiere estabilizar la relación deuda/PIB y recuperar plenamente la credibilidad fiscal del país.
