El centro de estudios estima que el próximo gobierno recibirá un déficit fiscal de hasta 6,5% del PIB y propone un ajuste equivalente a $53 billones basado principalmente en austeridad, eficiencia del gasto y ampliación de la base tributaria.
El presidente electo Abelardo de la Espriella heredará una ‘bomba de tiempo fiscal’ y deberá combinar recortes de gasto con una reforma tributaria estructural para evitar un mayor deterioro de las finanzas públicas, según un análisis de ANIF.
El centro de estudios advirtió que el Gobierno saliente proyecta para 2026 un déficit fiscal de 5,3% del PIB y un déficit primario de 2,1% del PIB. Sin embargo, sus cálculos apuntan a un escenario más exigente, con un déficit fiscal de 6,5% del PIB y un déficit primario de 3,3% del PIB, debido a menores ingresos tributarios, mayores rigideces del gasto y riesgos asociados a la ejecución presupuestal.
ANIF señaló que la magnitud del desafío podría ser incluso mayor. Si el Gobierno mantiene el actual ritmo de ejecución del presupuesto y evita trasladar obligaciones a la siguiente vigencia, el déficit primario podría superar el 4% del PIB. Por el contrario, para cumplir con las metas permitidas bajo la cláusula de escape de la regla fiscal sería necesario aplazar al menos $63 billones de gasto hacia 2027, trasladando parte del problema a la próxima administración.
Frente a este panorama, la entidad plantea un ajuste fiscal equivalente a cerca de 3 puntos del PIB, unos $53 billones, basado principalmente en la reducción del gasto público. Según ANIF, la evidencia internacional muestra que los ajustes sustentados en menores gastos tienen una mayor probabilidad de éxito y generan menores efectos negativos sobre el crecimiento económico que aquellos apoyados exclusivamente en aumentos de impuestos.
Entre las propuestas de austeridad figuran el congelamiento y eliminación de cargos públicos, la moderación del crecimiento salarial en el Estado, la reducción de contratos de prestación de servicios, la revisión de subsidios y una mejor focalización del gasto social. Estas medidas podrían generar ahorros cercanos a $14 billones. Adicionalmente, la entidad propone revisar programas de inversión con baja ejecución, eliminar duplicidades y recortar recursos no comprometidos, con un potencial de ajuste de $27 billones.
Solo después de realizar ajustes significativos en el gasto, ANIF considera necesario avanzar en una reforma tributaria estructural. La propuesta incluye ampliar la base de contribuyentes mediante una reducción gradual del umbral para declarar renta, racionalizar beneficios tributarios y rentas exentas, fortalecer la factura electrónica y la bancarización para combatir la evasión, y revisar tratamientos preferenciales que generan inequidades. También plantea abrir una discusión sobre el IVA y la tributación de las pensiones más altas. Estas medidas aportarían alrededor de $12 billones adicionales.
La entidad concluye que la recuperación de la sostenibilidad fiscal también dependerá de una mayor actividad económica. Por ello recomienda complementar los ajustes con políticas que impulsen la inversión privada y el crecimiento, con el objetivo de recuperar la credibilidad fiscal y acercar nuevamente al país al grado de inversión.
