La deuda soberana avanzó en los mercados internacionales tras la segunda vuelta, mientras el dólar abrió en $3.390, su nivel más bajo desde febrero de 2020, reflejando la positiva reacción de los inversionistas al resultado electoral.

La apuesta de los mercados por un cambio político en Colombia comenzó a reflejarse en los precios de los activos financieros. Los bonos colombianos subieron en los mercados internacionales tras la victoria de Abelardo de la Espriella en la segunda vuelta presidencial, en una reacción que valida las posiciones que grandes inversionistas extranjeros venían acumulando desde antes de la primera vuelta.

Según Bloomberg, los bonos soberanos colombianos denominados en dólares avanzaron en las primeras operaciones posteriores a la elección. Los títulos con vencimiento en 2054 lideraban las ganancias, con un aumento de 0,8 centavos de dólar hasta 116,9 centavos, en medio de las expectativas de que el nuevo gobierno impulse políticas más favorables para la inversión privada y el crecimiento económico.

La reacción positiva también se reflejó en el mercado cambiario. La divisa estadounidense abrió en $3.390, una caída de $69 frente a la Tasa Representativa del Mercado (TRM) de $3.459,53 vigente para la jornada. Con ello, el peso alcanzó niveles que no se observaban desde febrero de 2020. En las primeras operaciones se negociaron cerca de US$35 millones, con un precio mínimo de $3.385 y un máximo de $3.400.

El movimiento del mercado se produce pocos días después de que la misma agencia revelara que los fondos administrados por Pimco realizaron una fuerte apuesta por la deuda colombiana en mayo. La gestora compró de forma neta 6,7 billones de pesos en títulos de deuda pública y consolidó una participación cercana al 30% de las tenencias extranjeras de bonos locales, convirtiéndose en el mayor inversionista internacional en este mercado.

La tesis detrás de esa apuesta era que un cambio de gobierno podría mejorar la percepción de riesgo del país. Durante la campaña, De la Espriella prometió reducir impuestos, contener el crecimiento del gasto público, fortalecer la seguridad y reactivar la exploración petrolera, propuestas que han sido bien recibidas por parte de los mercados financieros.

El resultado electoral es visto por muchos inversionistas como un posible punto de inflexión para una economía que en los últimos años ha enfrentado un deterioro fiscal, menor inversión extranjera y crecientes preocupaciones sobre la sostenibilidad de las finanzas públicas.

Sin embargo, el entusiasmo inicial convive con interrogantes. La diferencia entre los dos candidatos fue cercana a un punto porcentual y varios analistas han advertido que la estrechez del resultado podría traducirse en tensiones políticas y dificultades para construir mayorías.

Andrés Pardo, estratega para América Latina de XP Investments, señaló que existe riesgo de confrontación política dada la estrechez del resultado, mientras que Daniel Velandia, economista jefe de Credicorp Capital Colombia, afirmó que los mercados estarán atentos a las definiciones del nuevo gabinete y a las señales en materia fiscal.

Además, el próximo gobierno recibirá una economía con uno de los mayores déficits fiscales desde la pandemia. Para los inversionistas, el respaldo actual a los activos colombianos dependerá de que las primeras decisiones del presidente electo y de su equipo económico demuestren una estrategia creíble para estabilizar las cuentas públicas y recuperar la confianza de largo plazo.

Según los analistas, la sostenibilidad de la recuperación de los activos colombianos dependerá en buena medida de la capacidad del nuevo gobierno para corregir el deterioro de las cuentas públicas. Colombia enfrenta actualmente uno de los mayores déficits fiscales desde la pandemia y deberá avanzar en medidas que convenzan a los inversionistas de que la deuda pública retomará una senda sostenible.

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