Con un margen cada vez más estrecho para emitir deuda interna y necesidades de financiación superiores a $30 billones, el nuevo Gobierno deberá definir cómo conseguirá recursos para cerrar el año.
El próximo Gobierno de Abelardo de la Espriella recibirá un nuevo desafío fiscal: conseguir recursos para financiar las necesidades del Estado cuando el margen para emitir deuda interna está cerca de agotarse.
Según un análisis de Investigaciones Económicas del Banco de Bogotá, el Ministerio de Hacienda ya ha utilizado el 78% del cupo de emisión de Títulos de Tesorería (TES) autorizado para todo 2026.
Desde mayo, el Gobierno aceleró de forma inédita la colocación de deuda interna para fortalecer su liquidez. Entre mayo y junio obtuvo cerca de $30,9 billones mediante emisiones de TES, casi el doble del ritmo habitual, apoyado en megasubastas y operaciones con entidades públicas. Gracias a ello, la caja en pesos de la Nación ascendió a $23,7 billones al 19 de junio, $13,8 billones más que un año atrás.
Sin embargo, esa estrategia dejó poco espacio para el segundo semestre. De un cupo total de emisión de $85,3 billones fijado en el Marco Fiscal de Mediano Plazo, Hacienda ya colocó aproximadamente $66,3 billones, por lo que solo restan cerca de $19 billones disponibles. Si mantiene el ritmo actual de colocaciones, el límite se agotaría hacia mediados de agosto.
El informe recuerda, además, que las necesidades adicionales de financiamiento para este año superarían los $30 billones, por lo que el nuevo Gobierno deberá definir rápidamente cómo cubrir ese faltante y atender, al mismo tiempo, el refinanciamiento de los vencimientos de deuda.
Entre las alternativas planteadas por el Banco de Bogotá figuran ampliar el cupo de emisión de TES, incrementar el uso de Títulos de Corto Plazo (TCO), profundizar los canjes de TCO por TES —mecanismo que permite obtener recursos sin consumir el cupo de endeudamiento— y retomar las emisiones de deuda externa mediante bonos globales o créditos con organismos multilaterales.
El análisis sostiene que cualquiera de estas decisiones recaerá sobre la nueva administración, en un contexto de elevado déficit fiscal, mayores necesidades de financiamiento y el compromiso de recuperar la confianza de los mercados.
