El peso cerró junio como la moneda de mejor desempeño del mundo, pero la revaluación ya reduce la competitividad de los exportadores y favorece la entrada de bienes importados, según gremios y analistas.

El peso colombiano se consolidó al cierre de junio como la moneda de mejor desempeño del mundo y mantuvo su tendencia de apreciación este jueves, con un cierre del dólar en $3.357 frente a una TRM de $3.403,35. Sin embargo, la fortaleza de la divisa colombiana empieza a pasar factura a la economía real, especialmente al agro exportador y a la industria.

Los principales gremios agroexportadores -café, flores, banano, aceite de palma, azúcar y aguacate- advirtieron que la caída de 23% de la tasa de cambio en el último año ha reducido significativamente su competitividad internacional. Sus ingresos provienen de exportaciones denominadas en dólares, mientras la mayor parte de sus costos, como salarios, transporte, energía, insumos e impuestos, se pagan en pesos.

En conjunto, estos sectores generan US$10.258 millones en divisas y cerca de 2,5 millones de empleos formales, directos e indirectos. A la apreciación del peso se suman mayores costos laborales y logísticos, nuevas exigencias regulatorias y la posibilidad de que Estados Unidos eleve de 10% a 12,5% el arancel para productos como flores, tilapia fresca, azúcar y aguacate procesado.

El impacto no se limita al campo. Un informe de Investigaciones Económicas del Banco de Bogotá advierte que la fortaleza del peso también está afectando la recuperación de la industria manufacturera, al favorecer la compra de bienes importados frente a los producidos localmente.

Según el análisis, mientras la economía creció 2,4% entre enero y abril y el comercio avanzó 12,1%, la manufactura apenas registró un incremento de 1,7%, reflejando una recuperación todavía frágil. La entidad atribuye buena parte de este comportamiento a la apreciación cambiaria, que abarata los productos importados y resta competitividad a la producción nacional.

El contraste es evidente en varios sectores. Mientras las ventas de electrodomésticos crecieron 20%, las de equipos de sonido y video 42% y los productos electrónicos 31%, la producción local de esos mismos bienes registró caídas o avances marginales, lo que evidencia una creciente sustitución por importaciones.

El Banco de Bogotá señala que la recuperación industrial depende hoy de unos pocos sectores, como la fabricación de equipos de transporte impulsada por el Regiotram de Occidente, mientras cerca de la mitad de los 39 subsectores manufactureros continúa en contracción. En ese contexto, advierte que la tasa de cambio seguirá siendo uno de los principales desafíos para la industria, aunque una mayor inversión y una reducción de la incertidumbre podrían mejorar las perspectivas.

Los gremios coincidieron en hacer un llamado al nuevo Gobierno para que la competitividad cambiaria haga parte de la agenda económica mediante instrumentos como coberturas cambiarias, líneas de financiamiento y mecanismos de apoyo a los exportadores.

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