La producción de café creció 43% en junio por el rezago de la cosecha tras las lluvias, pero el primer semestre cerró con una caída de 10%.

El café comienza a dejar atrás los efectos del clima sobre la producción, pero enfrenta un nuevo desafío: la fuerte revaluación del peso. Aunque la cosecha repuntó con fuerza en junio, la Federación Nacional de Cafeteros (FNC) advirtió que la fortaleza del peso se ha convertido en la principal preocupación de las familias productoras por su impacto sobre los ingresos y la competitividad de las exportaciones.

Durante junio, la producción de café alcanzó 1,30 millones de sacos, un crecimiento de 43% frente a los 909.000 sacos registrados en el mismo mes del año pasado. Sin embargo, el acumulado del primer semestre se ubicó en 5,58 millones de sacos, un 10% menos que los 6,21 millones producidos en igual período de 2025.

La Federación explicó que el fuerte crecimiento de junio y el aumento de 26% registrado en el segundo trimestre obedecen al rezago en la maduración del fruto provocado por el régimen de lluvias que afectó amplias zonas cafeteras durante los primeros meses del año. Es decir, parte de la cosecha esperada para meses anteriores terminó concentrándose en el segundo trimestre.

Pese a esa recuperación, el balance del año continúa mostrando un menor nivel de actividad. En los últimos doce meses la producción se situó en 13,04 millones de sacos, un descenso de 9% frente al período anterior.

El comportamiento de las exportaciones también refleja ese menor dinamismo. Entre enero y junio se embarcaron 5,23 millones de sacos, un 18% menos que en el mismo período de 2025. No obstante, la Federación consolidó una participación de 22,8% en las exportaciones totales de café del país durante el año corrido.

Para el gerente de la Federación Nacional de Cafeteros, Germán Bahamón, la principal preocupación del sector dejó de ser el clima y pasó a ser la tasa de cambio. Según el dirigente gremial, la fuerte revaluación del peso colombiano está reduciendo el ingreso que reciben los productores por sus ventas externas y debilitando la competitividad del aparato exportador.

Ese cambio de escenario coincide con una de las mayores apreciaciones del peso frente al dólar de los últimos años. Mientras la recuperación de la cosecha comienza a aliviar los efectos de las lluvias sobre la oferta de café, el comportamiento de la tasa de cambio emerge como el principal factor de riesgo para la rentabilidad de más de 560.000 familias cafeteras.

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