Más de 1,4 millones de empresas formales deberán reorganizar sus operaciones, gestionar mejor sus equipos y optimizar procesos para mantener sus niveles de productividad.

A partir del 15 de julio de 2026, Colombia aplicará que la jornada máxima ordinaria pase oficialmente de 44 a 42 horas semanales, finalizando con el cronograma gradual establecido por la Ley 2101 de 2021. La medida mantiene intactos los salarios, pero se le suma el incremento del recargo por trabajo en domingos y festivos, que pasará del 80% al 90%, un ajuste que el presidente Gustavo Petro celebró como un nuevo avance de la reforma laboral.

A través de su cuenta oficial en X, el mandatario celebró la reducción de horas y el ajuste en los recargos. “Bienvenidos y bienvenidas a la reducción de la jornada laboral a 42 horas y al incremento del recargo salarial del 80 al 90% por trabajo en domingo o festivos. La reforma laboral sigue avanzando”, señaló.

Sin embargo, la declaración generó respuestas de la oposición. El Centro Democrático se pronunció frente al mensaje del presidente y afirmó que “la reducción gradual de la jornada laboral fue una iniciativa promovida por el expresidente Álvaro Uribe y el Centro Democrático, aprobada mediante la Ley 2101 de 2021 durante el gobierno del presidente Iván Duque”.

La reducción de la jornada comenzó hace tres años bajo un esquema progresivo diseñado para evitar choques en el mercado laboral. El calendario se cumplió en cuatro etapas: 47 horas en 2023, 46 horas en 2024, 44 horas en 2025 y, finalmente, 42 horas a partir de este mes.

Además, la norma estableció que la reducción de horas no podría traducirse en disminuciones salariales ni afectar los derechos adquiridos por los trabajadores.

Aunque la reducción de la jornada laboral no fue creada por el actual Gobierno, sí coincidirá con medidas derivadas de la reforma laboral impulsada por Petro. La más visible es el aumento del recargo por trabajo en domingos y festivos, que pasará del 80% al 90% desde julio de 2026 y continuará aumentando gradualmente hasta regresar al 100%.

Por esa razón, para muchas empresas julio marcará una transición que deberán equilibrar entre menos horas ordinarias disponibles y mayores costos asociados a jornadas dominicales y festivos.

Según datos citados por la empresa tecnológica Siigo, más de 1,4 millones de compañías formales en Colombia deberán ajustar la forma en que organizan sus operaciones, administran sus equipos y distribuyen las cargas de trabajo para mantener sus niveles de productividad. 

De acuerdo con el Foro Económico Mundial, el 84% de los empleadores en América Latina planea fortalecer las capacidades digitales de sus trabajadores para responder a los cambios impulsados por la automatización y las nuevas tecnologías. En ese escenario, la reducción de la jornada laboral está acelerando conversaciones sobre digitalización, automatización de procesos y uso de datos para mejorar la toma de decisiones.

“La implementación de esta ley invita a las empresas a preguntarse cómo pueden trabajar mejor”, afirmó Carlos Huertas, CFO de Siigo Latam, quien considera que la reducción de la jornada representa una oportunidad para optimizar procesos y acelerar la transformación digital.

Aunque el país reducirá el tiempo de trabajo disponible en 2026, el debate está en cuánto valor se genera durante las horas de trabajo. Según cifras de la OCDE, la productividad laboral en Colombia ronda los US$21 por hora trabajada, muy por debajo del promedio de US$71 registrado entre los países miembros del organismo.

Cinco años después de su aprobación, la Ley 2101 de 2021 llegará a su punto final. Desde el 15 de julio, los trabajadores colombianos tendrán una jornada máxima de 42 horas semanales sin reducción salarial, culminando una de las transformaciones más importantes del mercado laboral.

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