La divisa abrió en $3.210 y extendió su tendencia bajista, mientras el mercado espera la reunión del Banco de la República, en la que podría modificar la tasa de referencia.

El dólar abrió la jornada de este lunes en $3.210, lo que representó una caída de $20 frente al cierre del viernes ($3.220) y una variación negativa de 0,31%. La Tasa Representativa del Mercado (TRM) para el 27 de julio se ubicó en $3.210,56, mientras que durante la sesión la divisa registró un máximo de $3.220 y finalmente cerró en $3.193, su nivel más bajo de la jornada.

Con este comportamiento, el dólar acumula una caída cercana al 6,25% en el último mes, en medio de un fortalecimiento del peso colombiano.

Datos Clave

  • Según Andrés Sánchez, asociado de Divisas de Credicorp Capital, la sesión comienza con un entorno relativamente tranquilo tras conocerse una mejora del índice Ifo de confianza empresarial en Alemania, un dato que apunta a una estabilización gradual del sentimiento empresarial en la mayor economía de Europa. El analista señaló que los mercados permanecerán atentos a cualquier novedad en Medio Oriente, luego de la disminución de las tensiones geopolíticas observadas durante los últimos días.
  • En el frente internacional, el petróleo retrocede cerca de 2,01%, mientras los futuros de Wall Street operan en terreno positivo, reflejando una mayor disposición al riesgo por parte de los inversionistas.
  • En Colombia, la atención estará concentrada esta semana en la publicación de la tasa de desempleo por parte del DANE y, especialmente, en la reunión de política monetaria del Banco de la República, prevista para el viernes.

El peso colombiano sigue ganando terreno

Ahora bien, la reciente fortaleza del peso no responde únicamente a la debilidad global del dólar. De acuerdo con ANIF, la moneda colombiana se ha apreciado 12,8% en lo corrido de 2026, convirtiéndose en una de las de mejor desempeño entre las principales economías de América Latina.

La entidad atribuye este comportamiento a dos factores locales. Por un lado, el diferencial de tasas de interés, que ha mantenido atractivo el ingreso de capitales hacia Colombia; por otro, una mejora en las expectativas de los inversionistas de cara al cambio de gobierno, lo que ha reducido la percepción de riesgo y favorecido la llegada de recursos al país.

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