El ahorro de entrada puede variar entre $4,45 millones y $7,8 millones, mientras que los gastos mensuales van de $2 millones a $3,1 millones. La estabilidad de los ingresos, el control de las deudas y un fondo para cubrir hasta seis meses son determinantes para sostener la decisión.
Determinar cuánto cuesta independizarse en Colombia requiere mirar más allá del primer arriendo. Una persona que se muda por primera vez necesitaría entre $4,45 millones y $7,8 millones para cubrir los gastos iniciales y luego asumir desembolsos mensuales de entre $2 millones y $3,1 millones, aunque el monto final cambia según la ciudad, el tipo de vivienda, el apoyo familiar y la necesidad de comprar muebles y electrodomésticos desde cero.
El cálculo elaborado por Colfondos, administradora de pensiones y cesantías, contempla entre $1 millón y $1,5 millones para el primer mes de arriendo y los trámites; de $150.000 a $300.000 para el trasteo; entre $2 millones y $3,5 millones para electrodomésticos básicos, como nevera y lavadora, y de $1,3 millones a $2,5 millones para mobiliario y menaje.
Para quien cuenta con apoyo familiar o de amigos, el ahorro necesario puede reducirse mediante muebles prestados, ayuda con la mudanza o la posibilidad de compartir vivienda. La exigencia financiera aumenta cuando la persona busca vivir sola y debe equipar el espacio desde cero, mientras que la ciudad termina de ajustar el cálculo, pues un mismo presupuesto cubre menos en Bogotá que en una ciudad intermedia debido a las diferencias en arriendo y costo de vida.
La entidad considera que dar el paso resulta más viable para quien ya tiene un ingreso estable. Aunque el ahorro de entrada permite pagar la mudanza, la continuidad de los ingresos es lo que protege a la persona frente a un imprevisto y evita que los gastos cotidianos terminen financiándose con tarjetas de crédito.
¿Cuánto debería ganar para independizarse?
La estimación sobre los ingresos necesarios también cambia dependiendo del margen de seguridad que se quiera conservar. Davivienda recomienda que los gastos fijos y variables no superen el 80% del salario. Bajo esa referencia, una persona con gastos mensuales de entre $2 millones y $3,1 millones debería recibir entre $2,5 millones y $3,87 millones, dejando el 20% restante para ahorrar.
Wilson Triana, experto y consultor en banca y seguros, propone una posición más conservadora: procurar que los gastos no representen más del 50% de los ingresos. Al aplicar ese criterio, una persona con los desembolsos estimados necesitaría ganar entre $4 millones y $6,2 millones mensuales. La diferencia entre ambos cálculos está en el tamaño del margen disponible para ahorrar, enfrentar imprevistos y asumir gastos que no aparecen todos los meses.
Triana advirtió que las compras por impulso, los llamados gastos hormiga y el uso frecuente de tarjetas pueden reducir rápidamente esa capacidad. Davivienda, por su parte, recomienda que la suma de todas las cuotas de crédito no supere el 40% del ingreso y que la deuda no se utilice para financiar los gastos ordinarios.
Uno de los errores más frecuentes al independizarse es concentrar el presupuesto en el arriendo, los servicios y el mercado, dejando por fuera compras aparentemente pequeñas. Productos de aseo, ollas, utensilios, herramientas, cortinas, suscripciones y elementos básicos para adecuar la vivienda pueden terminar desajustando las cuentas durante los primeros meses. También aparecen pérdidas por alimentos que se dañan, domicilios, cafés y otros consumos que antes estaban cubiertos dentro del hogar familiar.
A estos rubros se suman la salud, el transporte, la tecnología, internet, las actividades sociales y los seguros. Triana señaló que algunas pólizas de desempleo o incapacidad pueden cubrir temporalmente cuotas de tarjetas o créditos de consumo, generalmente durante un periodo determinado y sujeto a las condiciones contratadas.
Para los independientes y microempresarios, el desafío es mayor porque sus ingresos pueden variar de un mes a otro. Óscar Hernández, gerente de Sostenibilidad de Bancamía, entidad enfocada en inclusión financiera y microempresarios, indicó que uno de los principales riesgos no siempre es la falta de ventas, sino la mala administración del flujo de caja.
Su recomendación consiste en separar las cuentas personales de las del negocio, establecer un salario fijo para el propietario y mantener dentro de la empresa los excedentes generados en los meses de mayores ventas. Los gastos de la mudanza tampoco deberían pagarse con el capital de trabajo, tarjetas de crédito o préstamos de libre inversión.
Además del dinero requerido para instalarse, los especialistas coinciden en la necesidad de construir un fondo de emergencia equivalente a entre tres y seis meses de gastos básicos. En el caso de un independiente, esa reserva debe permanecer separada del dinero utilizado para mantener funcionando el negocio y estar disponible cuando caigan las ventas o aparezca una emergencia.
Las cesantías y el ahorro de largo plazo tienen una función diferente. Paola Orozco, vicepresidenta comercial y de servicio al cliente de Colfondos, señaló que el 35% de los retiros de cesantías realizados en la administradora se destina a la compra o mejora de vivienda. Estos recursos también pueden apoyar objetivos como estudiar, emprender o construir patrimonio, pero no deberían reemplazar el fondo reservado para emergencias.
Triana considera que cada fondo debe tener una finalidad definida, ya sea vivienda, educación, salud o la compra de un vehículo. Mantener y aumentar esas reservas reduce la necesidad de acudir a préstamos y evita pagar intereses que podrían comprometer la estabilidad financiera. Su recomendación se resume en una fórmula: “Más ahorro, menos crédito”
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