La economía acumuló una expansión de 2,9% durante el primer semestre. La administración pública, defensa, educación y salud fueron el principal motor del segundo trimestre, con un crecimiento de 10%.
La economía colombiana aceleró su crecimiento durante el segundo trimestre de 2026 y se expandió 3,5% frente al mismo periodo del año pasado, un resultado que superó las expectativas del mercado y llevó el crecimiento acumulado durante el primer semestre a 2,9%.
El dato divulgado este martes por el Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE) también muestra una aceleración frente al comienzo del año: entre abril y junio el Producto Interno Bruto (PIB) aumentó 1,3% respecto al primer trimestre, según la serie ajustada por efectos estacionales y de calendario.
El resultado estuvo un punto porcentual por encima de la mediana de 2,5% que esperaban los analistas consultados en julio por Fedesarrollo y también superó la proyección de 3,1% de Bancolombia. El Banco de Bogotá había anticipado un crecimiento de 3,5%.

El principal impulso provino de administración pública, defensa, educación y salud, que creció 10% anual y aportó 1,7 puntos porcentuales a la variación del valor agregado. Las actividades artísticas, de entretenimiento y otros servicios avanzaron 9,5%, mientras comercio, transporte, alojamiento y servicios de comida crecieron 2,2%.
El desempeño fue más desigual en otros sectores. Minas y canteras creció 4,2%, electricidad y servicios públicos 4,8%, construcción 2,2% e industria manufacturera 2%. En contraste, agricultura cayó 2,1% e información y comunicaciones retrocedió 0,1%.
Por el lado de la demanda, el consumo continuó sosteniendo la actividad, pero también hubo un repunte de la inversión. El gasto de consumo final aumentó 4,4% y la formación bruta de capital 7,1% frente al segundo trimestre de 2025. Las importaciones crecieron 7,5%, mientras las exportaciones disminuyeron 1%.
Sin embargo, la inversión todavía muestra una recuperación frágil: durante todo el primer semestre la formación bruta de capital apenas aumentó 0,8%, frente al crecimiento de 4,3% del consumo. Esto mantiene el desafío de convertir la recuperación de la demanda en una expansión más sostenida de la capacidad productiva.
Para 2026, la encuesta de Fedesarrollo mantiene una expectativa de crecimiento de 2,4%. El desempeño del segundo semestre estará condicionado por una eventual moderación del consumo, las restricciones fiscales y los efectos económicos del terremoto que golpeó al país en agosto.
Juan David Robayo, subgerente de Investigaciones Económicas de Itaú, señaló que la economía sigue apoyada en el consumo público y una mejora de la inversión, mientras la demanda interna se mantiene resiliente por el aumento real del salario mínimo y un mercado laboral ajustado. Sin embargo, anticipó que el terremoto podría debilitar la actividad durante el tercer trimestre. Itaú proyecta un crecimiento de 2,5% para 2026, con riesgos a la baja dependiendo del impacto del sismo y de la magnitud de los recursos fiscales y de inversión destinados a la reconstrucción.
Diego Camacho, economista sénior de Credicorp Capital, destacó la recuperación de la inversión, con crecimientos superiores al 13% en maquinaria y equipo y de 8,2% en otros edificios y estructuras, que compensaron la caída de 2,2% en vivienda. También resaltó la fortaleza de la demanda interna: el consumo creció 4,4%, impulsado especialmente por un aumento de 12,2% del gasto del Gobierno, frente al 2,8% de los hogares.
“La expansión de la demanda interna fue muy elevada”, señaló Camacho, quien atribuyó el fuerte crecimiento del gasto público a los ajustes del salario mínimo y a la recta final de la anterior administración.
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