El primer balance de Fasecolda registra 10.465 reclamaciones por $281.000 millones, mientras el terremoto vuelve a poner en evidencia la baja cobertura de seguros entre los hogares colombianos.

Diez días después del sismo del 10 de agosto, el sector asegurador empieza a dimensionar el impacto del desastre. A la fecha del primer reporte consolidado, las compañías habían recibido 10.465 reclamaciones relacionadas con el terremoto, por un valor estimado de $281.000 millones, según Fasecolda.

De las reclamaciones reportadas, 9.310 corresponden a seguros de daños sobre bienes inmuebles, mientras que las demás están relacionadas con coberturas que también pueden activarse como consecuencia de un terremoto, entre ellas automóviles, riesgos laborales, salud y vida.

Desde el momento en que ocurrió el sismo, las compañías activaron sus protocolos de atención y desplegaron ajustadores y equipos en las zonas afectadas. De manera paralela, Fasecolda activó su protocolo gremial para coordinar la información entre las aseguradoras y facilitar la articulación con las autoridades.

“Hay un protocolo activado que está en curso tanto por parte de las compañías de seguros como por parte del gremio asegurador”, explicó Gustavo Morales, presidente ejecutivo de Fasecolda.

El objetivo es que la información sobre los bienes asegurados y la atención de los afectados pueda llegar de manera rápida a las compañías, las autoridades y los ciudadanos. En ese proceso, Fasecolda también ha establecido canales de coordinación con la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres y el Ministerio de Vivienda. La articulación busca evitar que el Estado y las aseguradoras dupliquen esfuerzos durante la reconstrucción. Mientras las compañías pueden concentrarse en evaluar los inmuebles que cuentan con cobertura, las autoridades pueden identificar aquellos que no están asegurados y dirigir hacia ellos los recursos públicos y las acciones de atención.

Una cuenta todavía en construcción

Ahora bien, los $281.000 millones reportados por Fasecolda no representan todavía el costo definitivo del terremoto para la industria aseguradora. Se trata del valor estimado de las primeras reclamaciones recibidas y cada caso debe pasar por un proceso de evaluación y ajuste.

El gremio ha insistido en que no todos los daños ni todas las pólizas son iguales. Dos inmuebles que presenten afectaciones similares pueden tener coberturas distintas dependiendo de las condiciones contratadas, la antigüedad de la póliza y otros factores.

Aun así, el sector asegura que cuenta con la capacidad financiera para responder por las obligaciones derivadas del evento. Las compañías tienen reservas, niveles de solvencia y mecanismos de reaseguro que permiten distribuir parte del riesgo entre grandes compañías internacionales.

“Las aseguradoras y las reaseguradoras llevan décadas preparándose para un evento como este y, por lo tanto, cuentan con las reservas, con los reaseguros y con los niveles de solvencia necesarios para atender sus obligaciones”, afirmó Morales.

El reaseguro cumple un papel central en este esquema. En términos simples, las reaseguradoras funcionan como las “compañías de seguros de las compañías de seguros”: asumen parte de los riesgos que las aseguradoras locales toman frente a sus clientes, especialmente en eventos catastróficos.

Seguros Bolívar estima afectaciones por $500.000 millones

Mientras Fasecolda presenta el primer balance agregado de la industria, algunas compañías empiezan a dimensionar el impacto dentro de sus propias carteras. Seguros Bolívar estima preliminarmente que cerca de 20.000 inmuebles, de un universo aproximado de 80.000 inmuebles asegurados, podrían presentar algún nivel de afectación. La compañía calcula que el impacto podría acercarse a $500.000 millones.

Hasta ahora ha recibido aproximadamente 5.000 reportes. Sin embargo, advierte que esta cifra todavía no refleja necesariamente la totalidad de los daños, debido a las dificultades de comunicación que persisten en algunas zonas afectadas por la cobertura parcial o inestable de las redes.

“Sabemos que detrás de cada inmueble afectado hay una familia enfrentando la incertidumbre y tomando decisiones difíciles. Queremos transmitirles un mensaje muy claro: estamos presentes, tenemos la capacidad para responder y estamos trabajando para llegar a quienes nos necesitan”, señaló Álvaro Carrillo, presidente de Seguros Bolívar.

La compañía también hizo un llamado a los asegurados para evitar posibles fraudes durante la emergencia. Seguros Bolívar asegura que no requiere tramitadores para gestionar una reclamación y pide no entregar dinero ni realizar consignaciones a terceros que prometan agilizar una indemnización.

La deuda pendiente

Más allá de las reclamaciones, el sismo también puso en evidencia una de las principales debilidades del mercado asegurador colombiano: la baja cobertura de las viviendas frente a eventos catastróficos.

Con corte a marzo de 2026, en Colombia había 2.681.964 inmuebles asegurados contra terremoto, incluyendo viviendas, copropiedades, empresas e inmuebles públicos y privados. En conjunto, estos bienes tenían un valor asegurado cercano a $2.582 billones. De ese universo, 1,65 millones correspondían a viviendas, con un valor asegurado cercano a $361 billones.

El problema está en la proporción frente al total de viviendas del país. Fasecolda estima que solo alrededor de 9,3% de las viviendas cuenta con algún tipo de seguro de hogar.

Esto significa que cerca de 91% de las viviendas que podrían estar aseguradas no cuentan con esta protección. Para el gremio, esa diferencia constituye una amplia “brecha de protección” que el terremoto hizo especialmente visible.

“La gran tragedia del sismo pone de presente la pequeña tragedia, que a la larga no es tan pequeña, de que hay mucha gente que podría estar cubierta y no lo está”, afirmó Morales.

La situación también se refleja en los departamentos más afectados. En Valle del Cauca, Chocó, Risaralda, Caldas y Quindío hay 485.415 inmuebles asegurados contra terremoto, entre viviendas, copropiedades, empresas e inmuebles públicos, con un valor asegurado superior a $426 billones.

En términos de viviendas, Quindío registra 38.471 riesgos asegurados y una proporción de aseguramiento de 18%; Risaralda, 48.395 y 13%; Valle del Cauca, 192.576 y 12%; y Caldas, 29.319 y 8%. En Chocó se registran 1.214 riesgos asegurados, según el reporte de Fasecolda.

¿Qué seguros pueden activarse?

Un terremoto no afecta únicamente las pólizas destinadas a proteger inmuebles. Dependiendo del daño y de las coberturas contratadas, el evento puede activar seguros de hogar, seguros asociados a créditos hipotecarios o leasing habitacional, pólizas de bienes comunes de propiedades horizontales, seguros de automóviles, riesgos laborales, salud, vida, exequiales e invalidez y sobrevivencia.

  • En el caso del seguro voluntario de hogar, la cobertura principal puede incluir incendio y terremoto y, dependiendo de la póliza, también contenidos de la vivienda, como muebles, electrodomésticos, equipos electrónicos y otros bienes.
  • Los inmuebles adquiridos mediante crédito hipotecario o leasing habitacional, por su parte, deben estar asegurados contra incendio y terremoto durante la vigencia del crédito. En caso de una destrucción total, la indemnización debe contemplar tanto las obligaciones asociadas al crédito como la parte que corresponda al propietario, de acuerdo con las condiciones aplicables.
  • También existe un seguro obligatorio para los bienes comunes de los edificios y copropiedades sometidos al régimen de propiedad horizontal. Esta póliza protege los bienes comunes y no necesariamente el apartamento o inmueble privado de cada propietario.
  • En todos los casos, la cobertura dependerá de la póliza contratada y de las condiciones particulares de cada siniestro. Por eso, el primer paso para los afectados es identificar qué seguro tienen y comunicarse con la compañía correspondiente.

En todos los casos, la cobertura dependerá de la póliza contratada y de las condiciones particulares de cada siniestro. Por eso, el primer paso para los afectados es identificar qué seguro tienen y comunicarse con la compañía correspondiente.

El rumor de los tres días

La tragedia también puso a prueba la información que circula en redes sociales. En medio de la emergencia comenzó a difundirse la versión de que los asegurados tenían solo tres días para reportar los daños, una afirmación que Fasecolda desmintió. Para este evento, los afectados cuentan con hasta dos años para presentar la reclamación ante la aseguradora.

Eso no significa que los asegurados deban esperar. La recomendación del sector es contactar a la compañía o al intermediario de seguros lo antes posible, una vez estén a salvo y las condiciones permitan hacerlo.

Las compañías también recomiendan documentar los daños antes de realizar reparaciones, siempre que sea seguro hacerlo, y conservar los soportes de los gastos cuando sea necesario realizar intervenciones de emergencia para proteger a las personas o evitar que el daño aumente.

A diez días del terremoto, el balance de Fasecolda sigue siendo un primer corte de una cuenta que todavía está en construcción. Las 10.465 reclamaciones y los $281.000 millones estimados permiten dimensionar el impacto inicial sobre el sector asegurador, pero aún habrá que esperar para conocer el costo definitivo del evento.

Hay, sin embargo, una cifra que trasciende el balance de las aseguradoras: solo 9,3% de las viviendas del país cuenta con algún tipo de seguro. El terremoto no solo deja una cuenta por pagar; también vuelve a poner sobre la mesa la necesidad de reducir esa brecha de protección antes de que ocurra el próximo evento catastrófico.

Reportado por Luisa Triana

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