Con casi $2.000 billones bajo administración, la industria del Asset Management gana tamaño y sofisticación en Colombia. El próximo reto será transformar el crecimiento en una oferta capaz de responder a un nuevo inversionista, aprovechar los activos alternativos y anticiparse a las oportunidades que definirán el mercado en la próxima década.
El negocio del Asset Management mueve miles de billones de pesos en Colombia. Lejos de los reflectores y sin hacer mucho ruido, la industria ha mantenido una curva al alza que podría acelerarse si se materializa la promesa de reactivación inversionista en sectores como infraestructura y energía. Mientras tanto, los gestores deberán sortear la coyuntura para atender con éxito a un inversionista sofisticado y diverso.
En Colombia los fondos y cuentas vigilados administran $1.986 billones (unos US$619.400 millones) en recursos de terceros, el dato refleja un crecimiento anual de 15% nominal y 8,7% real, de acuerdo con el informe de actualidad de mayo de 2026 de la Superintendencia Financiera de Colombia (SFC). Las fiduciarias con $853.849 billones y las administradoras de pensiones con $655.683 billones son las que más activos custodian.
La industria es amplia y competitiva. Por un lado están los grandes gestores; en el país convergen desde firmas globales como BlackRock y regionales como Sura Investments, Credicorp Capital y BTG Pactual; hasta administradores especializados como PEI Asset Management, enfocado en inversión inmobiliaria, y Patria Investments, uno de los principales gestores de activos alternativos de la región. También otras entidades como bancos, fiduciarias, AFPs y comisionistas se mueven en este mercado. Con diferente propuesta, enfoque y nicho, todas quieren lo mismo: administrar la mayor cantidad de activos de inversionistas naturales o institucionales.
Aún así, a pesar del crecimiento, la industria colombiana tiene un amplio margen de desarrollo. Para Arnoldo Casas, director ejecutivo de Soluciones de Portfolio de Credicorp Capital Asset Management, Colombia aún tiene espacio de crecimiento si se le compara con Chile -mercado que duplica el tamaño local-, aunque destaca una mayor madurez frente a Perú.
“Colombia se encuentra en una fase intermedia de desarrollo (…) Chile mantiene una ventaja importante tanto en el desarrollo de su mercado de capitales como en la sofisticación de sus industrias de gestión de patrimonio y gestión de activos. La situación contrasta en Perú donde hay menor profundidad de los mercados locales”, señaló el ejecutivo de la firma que en Colombia administra $20,88 billones (unos US$6.600 millones) en su vertical de Asset Management.
En medio de un entorno marcado por inversionistas más sofisticados, mercados desafiantes y condiciones macroeconómicas cambiantes, la industria de la gestión de activos tiene mayor oportunidad de crecimiento en la construcción de propuestas de valor completas en vez de la promoción de productos de inversión aislados.
“El siguiente nivel de desarrollo implica avanzar hacia una industria más enfocada en la gestión patrimonial integral, con una mayor oferta de productos, arquitecturas abiertas, formación especializada y estabilidad regulatoria y tributaria. Desde la perspectiva del Asset Management, el reto consiste en fortalecer la capacidad de originar nuevos activos, financiar proyectos productivos y desarrollar estrategias innovadoras”, concluyó Casas.
El nuevo inversionista



La evolución de la industria no puede entenderse sin un cambio igual de profundo en el perfil de quienes invierten. La incertidumbre económica, la volatilidad política y un mayor acceso a información han dado paso a un inversionista más estratégico, que ya no persigue únicamente rentabilidad, sino que busca proteger su patrimonio, diversificar riesgos y recibir una asesoría más especializada.
Un estudio de Sura Investments, realizado entre más de 500 inversionistas de alto patrimonio de Colombia, Chile, México y Perú, evidencia que nueve de cada diez se consideran moderados o conservadores, mientras que seis de cada diez ya ajustaron sus portafolios frente a la incertidumbre política y económica.
Gonzalo Falcone, CEO de Sura Investments, señaló en entrevista con Forbes Colombia que “el perfil de riesgo de cada cliente es el que determina la composición de su portafolio. Eso no significa que un inversionista conservador solo tenga activos conservadores; puede incluir activos de mayor riesgo, siempre que el conjunto del portafolio mantenga el perfil adecuado gracias a la diversificación”.
Entre tanto, la inflación se consolidó como la principal preocupación patrimonial de la región y ocho de cada diez reconocen que el contexto político influye cada vez más en sus decisiones de inversión.
Otro de los hallazgos que llama la atención es el cambio en la relación entre la edad y el perfil de riesgo del inversionista. Durante años predominó la idea de que los más jóvenes podían asumir mayores riesgos porque tenían más tiempo para recuperarse de las fluctuaciones del mercado. Sin embargo, esa lógica está cambiando. Hoy, la disposición a asumir riesgo depende menos de la edad y más de la experiencia acumulada como inversionista: una persona de 40 años con una trayectoria sólida en los mercados puede tener un perfil más agresivo que otra de 25 que apenas comienza a invertir.
Para Sura Investments, entender la evolución del inversionista es mucho más que un ejercicio académico. La compañía, que administra US$28.000 millones en activos -US$7.200 millones en Colombia-, aspira a duplicar el tamaño de su negocio hacia 2030, frente a los US$19.000 que gestionaba en 2023, para lograrlo busca entender a su cliente para empoderar a sus asesores. Falcone asegura que cerca del 70% de los nuevos clientes de Wealth Management llegan por recomendación de clientes actuales, aunque el crecimiento sigue estando impulsado por el aumento del patrimonio administrado de sus 90.000 inversionistas en los cuatro países.
En paralelo, el gestor de activos más grande del mundo, con más de US$8.000 millones invertidos en Colombia, también evidencia la evolución del inversionista. Diego Mora, Managing director de Colombia, Perú y Centroamérica para BlackRock destacó que los inversionistas están buscando más que fondos o exposiciones que respondan a etiquetas, y añadió que “esto implica construir exposiciones deliberadas a megafuerzas a través de mercados públicos y privados, utilizando el vehículo de inversión más adecuado para capturar oportunidades de largo plazo, en lugar de quedar limitados por categorías tradicionales”.
La oportunidad política
Como los portafolios que administran, la industria del Asset Management construye sus apuestas con una visión de largo plazo y aunque las decisiones de inversión responden a megatendencias estructurales, el entorno político y macroeconómico sigue siendo determinante para que el inversionista se decida. En el caso de Colombia, el cambio de extremo político abre nuevas oportunidades de inversión.
El ejecutivo de BlackRock destaca el sector de infraestructura. Para Mora, Colombia tiene un ecosistema de inversión para estos proyectos envidiable, en el que señala principalmente un marco legal sólido y probado, contratos para la estructuración de proyectos con las mejores prácticas globales, un banco de desarrollo nacional, constructores con equipos y maquinaria en el país, financiadores locales y multinacionales dispuestos a invertir.
“El gobierno entrante tiene la posibilidad de apalancar este viento de cola mediante la estructuración de proyectos nacionales y regionales de alianzas público privadas, al mismo tiempo que reitera su compromiso con el respeto de los compromisos legales y las reglas del juego”.
Entre tanto, desde la industria de real estate también se espera que el nuevo Presidente impulse el movimiento del capital. Jairo Corrales, presidente de Pei Asset Management, espera que “la inversión en el sector inmobiliario mantenga una tendencia positiva durante el próximo Gobierno, siempre y cuando Colombia preserve condiciones de estabilidad macroeconómica, confianza para la inversión y acceso al financiamiento”.
El experto señaló que una eventual reducción gradual de las tasas de interés, la recuperación del consumo y la necesidad de activos que generen renta sostenible crean un entorno favorable para segmentos como centros comerciales, logística, oficinas y activos de uso especializado.
Asimismo, la transición energética, el desarrollo de nuevos proyectos de generación y transmisión de energía, junto a las crecientes necesidades de financiación en sectores estratégicos, demandarán importantes volúmenes de capital durante los próximos años. Para los gestores de activos, ese escenario no solo ampliará el universo de oportunidades de inversión, sino que pondrá a prueba su capacidad para canalizar el ahorro hacia proyectos capaces de impulsar el crecimiento económico de largo plazo.
El futuro de la industria
Mientras atraviesan el ruido de la coyuntura y son una voz de tranquilidad para sus clientes, los gestores deben enfocar la toma de decisiones dentro y fuera de la organización en megatendencias globales capaces de generar valor durante décadas y no solo durante un ciclo económico.
En ese escenario, los activos alternativos ganan cada vez más protagonismo. Hace dos años BlackRock invirtió más de US$15.000 millones y 12 millones de acciones en la compra de dos de las firmas de activos alternativos más grandes del mundo. Sura Investments ha reforzado la apuesta en los segmentos de infraestructura, real estate y deuda privada -donde lanzarán un fondo por US$200 millones-. Mientras que Patria administra más de US$51.000 millones en la región en activos alternativos.
La inteligencia artificial será otro de los ejes que redefinirá el negocio. Para los gestores, representa una doble oportunidad: por un lado, identificar las industrias y compañías que liderarán la próxima generación de utilidades; por otro, incorporar herramientas capaces de fortalecer el análisis de datos, optimizar la construcción de portafolios y hacer más eficientes los procesos internos, al servicio de los asesores y no en su reemplazo.
Más allá de los ciclos económicos o los cambios de gobierno, la industria del Asset Management demuestra haber encontrado una hoja de ruta. La sofisticación del inversionista, el desarrollo de nuevos activos, la expansión de los mercados privados y el avance de tecnologías como la inteligencia artificial están redefiniendo un negocio que ya no compite por vender productos financieros, sino por convertirse en el aliado estratégico para construir, proteger y hacer crecer el patrimonio de sus clientes.
#NuestraRevista Este artículo se publicó en nuestra edición de la revista Forbes Colombia de agosto. Si desea recibir esta información de primera mano en nuestra revista física, ingrese a https://forbesdigital.publica.la/library para suscribirse.
Lea también: Luis Carlos Sarmiento Carvajal ya multiplicó los ingresos de la empresa que lidera en Grupo Aval
