Asomicrofinanzas entregó al nuevo Gobierno una hoja de ruta para 2030 que busca rebancarizar a 8 millones de colombianos reportados en centrales de crédito, apoyada en inteligencia artificial y un despliegue territorial que ya atiende a 2,6 millones de micronegocios.

La financiación de la base de la pirámide no es una cuestión de cifras, es la prioridad para avanzar hacia una Colombia más equitativa y las microfinancieras están liderando ese camino. El 95,1% del tejido empresarial en Colombia está compuesto por microempresas, un segmento que genera cerca del 50% del empleo nacional y que, junto con las pymes, aporta aproximadamente 40% del Producto Interno Bruto (PIB).

El gremio de las microfinancieras ha alcanzado una cartera de $27 billones con la que atiende a más de 2,7 millones de micronegocios en los 1.104 municipios de Colombia. Un dato que ha mostrado un repunte específicamente en los créditos que oscilan entre cero y seis salarios mínimos. “Hacía mucho tiempo no teníamos un crecimiento tan importante, no solamente en el monto, sino en el número de microempresarios atendidos en todas las regiones del país”, afirmó María Clara Hoyos, presidente ejecutiva de Asomicrofinanzas, en entrevista con Forbes Colombia.

A pesar de esta expansión, la exclusión crediticia sigue empujando a miles de personas hacia la informalidad. Actualmente, hay 8 millones de colombianos sancionados en las centrales de riesgo, sobre esto Hoyos asegura que “no se trata de sacar un borrón y cuenta nueva porque ha demostrado que no sirve para nada. La gente pide el crédito al ‘gota a gota’, paga la deuda y otra vez queda con una obligación mucho más costosa. Tenemos los datos estadísticos para demostrar que ese tipo de proyectos generan populismo, pero no un impacto real”.

Para hacer frente a este fenómeno, el gremio le presentó una hoja de ruta al ministro de Hacienda designado, Miguel Gómez Martínez, centrada en una política de rebancarización. La propuesta busca implementar esquemas de apoyos en provisiones y ajustes regulatorios frente a fraudes externos, como la suplantación de identidad para líneas móviles, posicionando así a las instituciones microfinancieras como aliadas permanentes del Estado.

La atención a la población rural enfrenta además barreras normativas que encarecen el acceso al crédito. Hoyos pone como ejemplo al Sumapaz en Bogotá, que pese a sus características netamente agropecuarias, es catalogada como zona urbana por el Departamento Nacional de Planeación (DNP). Para sortear estos obstáculos, el sector plantea que las condiciones de financiamiento se definan por el valor del desembolso y no por clasificaciones limítrofes, a la vez que proponen reducir el costo regulatorio de los créditos respaldados por el Fondo Nacional de Garantías (FNG) y el Fondo Agropecuario de Garantías (FAG).

En paralelo al crecimiento de cartera, la industria avanza en el blindaje de los micronegocios frente al cambio climático. De acuerdo con el Informe de Sostenibilidad 2025 de Asomicrofinanzas, el 71% de las entidades ya integró la sostenibilidad a su modelo de negocio y el 58% ejecuta procesos para mitigar riesgos ambientales. Sobre las medidas ante eventos climáticos extremos como el Fenómeno de El Niño, Hoyos precisó: “nos toca aplicar estrategias opuestas; por un lado financiamos herramientas como el riego por goteo para la falta de agua, y al mismo tiempo hacemos un trabajo social preventivo enfocado en las zonas susceptibles a inundaciones”.

Todo este despliegue operativo ha encontrado en la tecnología su principal acelerador. Hoy, el 88% de las entidades del gremio utiliza inteligencia artificial y analítica de datos. Con el apoyo de la Unión Europea, las microfinancieras avanzan en la captura de “data alternativa” que les permita medir el riesgo y otorgar mayores cupos sin depender de los historiales tradicionales. Este avance tecnológico llevó a que en 2025 el sector desembolsara 364.250 créditos a través de canales 100% digitales.

El plan estratégico presentado al Gobierno trazó métricas duras para el cierre de la década. A 2030, el ecosistema microfinanciero buscará reducir la informalidad laboral al 65%, elevar el acceso al crédito formal de los micronegocios al 35% y aumentar el registro mercantil de estas unidades productivas al 25%.

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