El nuevo Presupuesto asciende a $634,9 billones y parte de un déficit de 9,4% del PIB antes de los ajustes. El panorama fiscal golpeó a los mercados: subieron los rendimientos de los TES y el peso llegó a caer 2,1%.

El ministro de Hacienda, Miguel Gómez, defendió ante las comisiones económicas de Cámara y Senado el “sinceramiento” de las cuentas públicas en el Presupuesto General de la Nación (PGN) de 2027, mientras el gerente del Banco de la República, Leonardo Villar, advirtió que el ajuste fiscal deberá profundizarse durante varios años.

Gómez insistió además en un recorte de $21,9 billones en el presupuesto de 2026, como parte de las primeras medidas para contener el gasto y enfrentar el deterioro de las finanzas públicas.

El Gobierno reformuló el proyecto de PGN para 2027 y elevó su monto a $634,9 billones, $59,3 billones más que los $575,6 billones contemplados en la iniciativa presentada inicialmente en julio. Frente a la apropiación vigente de 2026, de $555,8 billones, representa un incremento de 14,2%.

Del total, $392,6 billones corresponden a funcionamiento, $87 billones a inversión y $155,4 billones al servicio de la deuda. Buena parte del incremento frente al proyecto anterior proviene precisamente de este último componente, que aumentó en $37,4 billones.

Gómez defendió la reformulación bajo la premisa de que el presupuesto debe reflejar obligaciones que ya existen y que no estaban financiadas adecuadamente. El documento presentado por el Gobierno señala que fueron revisadas las proyecciones de ingresos y reconocidas presiones de gasto en salud, pensiones, educación, subsidios de energía y gas, nómina y otras obligaciones legalmente exigibles.

Gómez sostiene que el objetivo es evitar que esas obligaciones se trasladen hacia adelante como pasivos no reconocidos. La reformulación también redujo las expectativas de ingresos corrientes y elevó las necesidades de financiación.

Pero el diagnóstico fiscal que acompaña el nuevo presupuesto muestra la magnitud del problema. Mientras el Marco Fiscal de Mediano Plazo (MFMP) de 2026 proyectaba para 2027 un déficit del Gobierno Nacional Central de 4,5% del PIB y una deuda neta de 58,9%, el Plan Financiero actualizado arroja, antes de adoptar medidas correctivas, un déficit de 9,4% y una deuda de 66,2% del PIB.

El ajuste que falta

Ese escenario llevó al Gobierno a anunciar un proyecto de Ley de Ajuste Fiscal, que deberá ser presentado al Congreso en las próximas semanas y estará concentrado principalmente en racionalizar el gasto. La meta es reducir el déficit primario de 2027 en 2,2 puntos porcentuales del PIB.

Si el ajuste se ejecuta en su totalidad, el déficit total bajaría de 9,4% a alrededor de 7,2% del PIB. Para Villar, sin embargo, seguiría siendo demasiado alto.

“El sinceramiento del desequilibrio existente en las finanzas públicas constituye un paso en la dirección correcta, que debe ser seguido por la adopción de medidas de racionalización del gasto anunciadas por el Gobierno”, afirmó el gerente del Banco de la República.

La advertencia central de Villar es que el ajuste anunciado para 2027 no bastaría para devolver las finanzas públicas a la trayectoria contemplada originalmente en el Marco Fiscal ni para garantizar la sostenibilidad de la deuda.

“Aún con la racionalización del gasto planteada para 2027, las finanzas públicas permanecerían en una senda considerablemente más desequilibrada que la contemplada en el Marco Fiscal de Mediano Plazo 2026”, señaló.

Villar fue más allá y sostuvo que “la estabilidad macroeconómica solo estará garantizada si el proceso de ajuste fiscal continúa y se profundiza durante varios años”.

Por esa razón, planteó incluso la conveniencia de que el Gobierno prepare un nuevo Marco Fiscal de Mediano Plazo, o un documento equivalente, que establezca las bases cuantitativas y las metas del proceso de ajuste.

La reacción de los mercados 

Otro de los puntos que genera preocupación es la financiación. Los recursos de capital previstos para 2027 pasaron de $187 billones en el proyecto inicial a $287 billones en la nueva propuesta, un incremento de $100,2 billones. Al mismo tiempo, la proyección de ingresos corrientes disminuyó de $325,8 billones a $315,1 billones.

Según Villar, si el Congreso aprueba el ajuste fiscal anunciado por el Gobierno, las necesidades de endeudamiento podrían reducirse en cerca de $42 billones, equivalentes a aproximadamente 2% del PIB.

El gerente respaldó el sinceramiento de las cuentas y la racionalización del gasto como primeros pasos, pero advirtió que, incluso con ese ajuste, las finanzas públicas seguirán considerablemente más desequilibradas de lo previsto en el Marco Fiscal.

Los mercados ya reaccionaron al nuevo panorama fiscal. Bloomberg reportó que los rendimientos de los TES a diez años aumentaron más de 30 puntos básicos y que el peso llegó a caer 2,1%, después de conocerse el déficit preliminar de 9,4% del PIB para 2027. Analistas citados por la agencia señalaron que el interrogante central será la capacidad del Gobierno para financiar unas necesidades considerablemente mayores sin ejercer una presión excesiva sobre el mercado de deuda.