Juan Camilo Nariño, presidente de la ACM, afirmó que el país perdió terreno frente a otros productores de América Latina y planteó poner la minería en el centro de la política pública y la seguridad del Estado.
La minería colombiana podría atraer inversiones por US$4.700 millones para la construcción de nuevos proyectos y cerca de US$350 millones anuales en exploración, si el país recupera competitividad y crea condiciones de seguridad y estabilidad jurídica para el capital, aseguró Juan Camilo Nariño, presidente de la Asociación Colombiana de Minería (ACM).
Durante la instalación del Congreso Nacional de Minería, en Cartagena, Nariño sostuvo que el sector viene de cuatro años especialmente difíciles, marcados por una mayor carga regulatoria, restricciones e incertidumbre para desarrollar proyectos. Según la ACM, este escenario llevó a la minería a una de sus mayores crisis recientes en materia económica y de inversión.
El dirigente gremial comparó el desempeño de Colombia con el de otros países latinoamericanos que aprovecharon la creciente demanda mundial de minerales. Mientras Chile y, especialmente, Argentina avanzaron en la atracción de capital y el desarrollo de nuevos proyectos, Colombia perdió terreno y registró una caída de 88% en la inversión, según las cifras expuestas por Nariño durante su intervención.
“Fueron cuatro años en los que el sector enfrentó decisiones que hicieron más difícil invertir, explorar y desarrollar nuevos proyectos”, señaló el presidente de la ACM, quien afirmó que el cambio de Gobierno abre una oportunidad para recuperar el crecimiento de la actividad.
Para conseguirlo, Nariño planteó varias condiciones. La primera es recuperar la seguridad en los territorios, debido a que la inversión minera es particularmente vulnerable al deterioro del orden público. También pidió restablecer la estabilidad del ordenamiento jurídico, acelerar los tiempos para desarrollar proyectos y establecer un régimen de estabilidad jurídica para las grandes inversiones, siguiendo experiencias como la de Argentina.
La ACM considera además necesario convertir la minería en un asunto estratégico para el Estado, como ocurre en países como Suecia, y darle mayor peso dentro de la política económica. El gremio plantea un sistema fiscal competitivo, instituciones minero ambientales más eficientes y la eliminación de costos que actualmente dificultan la ejecución de proyectos.
Nariño mencionó también problemas concretos que afectan la competitividad del sector: las dificultades para llevar carbón colombiano hacia los mercados asiáticos, las restricciones de gas que comprometen la producción de níquel y las demoras de entre 12 y 14 meses en las devoluciones del IVA a las empresas productoras.
De acuerdo con las estimaciones presentadas por la ACM, si Colombia logra corregir estas condiciones, podría llevar al sector a tasas de crecimiento de hasta 10% anual.
“Ser un país minero no es solamente tener minerales bajo tierra. Es tomar la decisión de desarrollar ese potencial”, afirmó Nariño.
