Manuel Martínez, de Cintel, afirma que el estado de confianza se logra cuando la percepción de valor agregado de las tecnologías cambia en las organizaciones.

En el marco del segundo día de Andicom, uno de los congresos TIC más relevantes de América Latina, que se realiza en Cartagena del 1 al 4 de septiembre, la discusión ha girado en torno a cómo las empresas pueden desbloquear el potencial de la inteligencia artificial.

Más allá de los aspectos técnicos y de infraestructura para soportar la transformación digital de las unidades empresariales, uno de los desafíos críticos es construir confianza en todos los niveles de la organización. Manuel Martínez Niño, director ejecutivo del Centro de Investigación y Desarrollo en Tecnologías de la Información y las Comunicaciones (Cintel), compartió con Forbes Colombia sus reflexiones sobre la evolución tecnológica de las mipymes.

Volviendo a la caracterización de las micro, pequeñas y medianas empresas que presenta la Encuesta MiPyme 2025-2026 de ANIF (Asociación Nacional de Instituciones Financieras), este grupo constituye la mayor parte del tejido empresarial del país y aporta cerca del 40% del PIB. De ese universo, el 92% son microempresas que, explica ANIF, “surgen como respuesta a necesidades individuales de autoempleo”.

“Vemos que la incursión y asimilación de la economía digital tiene un nivel de madurez bajo en las mipymes. Ese es un problema grave que hay que atender”, sostiene Martínez. Para el directivo, el asunto no es que los microempresarios no quieran implementar tecnologías, más bien es que no cuentan con la infraestructura para hacerlo.

“La infraestructura no es solamente de hardware, conectividad y plataformas, sino de personal y empresarial, procesos y una buena gobernanza”, detalla el experto. A ello, agrega, se suma una necesidad de apoyo estatal que acompañe esa transición en las pequeñas y medianas empresas.

Martínez afirma que el estado de confianza se logra cuando la percepción de valor agregado de las tecnologías cambia en las organizaciones. Desde Cintel han capacitado a cientos de empresas en herramientas TIC y han evidenciado el empoderamiento que adquieren a través de estas soluciones; no obstante, también han visto que, después de que termina la capacitación, el efecto no es permanente.

El meollo del asunto está en que cuando regresan a sus entornos empresariales identifican retos financieros para pagar una tarifa mensual de un servicio o no encuentran un valor agregado en acceder al recurso.

“Oferta hay muchísima, ahora hay que trabajar en incrementar la demanda, para que las mipymes tengan posibilidades realmente de utilizar las herramientas, de capacitarse y de empoderarse”, complementa Martínez.

Dicho estímulo de la demanda debe provenir, según su análisis, de una política pública que fomente la adaptación digital, incluso a partir de incentivos digitales, llámense bono digital o bono de conectividad, que puedan usar a través de sus proveedores de servicio de internet (ISPs).

“Los ISPs regionales han generado que Colombia tenga un alto nivel de conectividad en casi todo el país, nos faltan algunas regiones donde las soluciones satelitales son prácticamente la única alternativa. Pero hay que generar una política pública para ayudar a las mipymes a crecer, para ayudarlas a generarse, no solamente desde el ofrecimiento de una infraestructura sino de un ambiente de negocios“.

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La encuesta MiPyme de ANIF muestra que un 79,9% de los consultados está de acuerdo con que la toma de riesgos es fundamental para una empresa, independiente del tamaño, pero el porcentaje disminuye a 66,9% cuando se les pregunta si están dispuestos a arriesgar una parte del ingreso por un buen retorno.

Por eso, indica Martínez, resulta más estratégico cambiar el enfoque de ‘implementar un proyecto tecnológico’ a ‘generar empoderamiento social y económico’ y encontrar en la tecnología un aliado para ese desarrollo. Para él, así adquiere sentido la inversión.

Asimismo, es necesario que se resuelva la carencia de talento humano digital, considerando que son profesionales altamente capacitados y cuyo rol es fundamental para que las estrategias de transformación tecnológica permeen las distintas áreas de la organización.

Los datos presentados por ANIF indican que los niveles educativos en la dirección de las mipymes está en estudios técnicos o tecnológicos (35,3%) y la secundaria completa (23,8%).

“La ola tecnológica es como si hubiera un bus trayendo todos lo regalos y lo dejamos pasar. En la medida en que seamos todos ciudadanos digitales, armaremos una bola de nieve que va creciendo para potenciarnos al máximo”.  Construir la confianza es abrir las puertas a la economía digital.

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