El 20% de los estudiantes de 15 años en la OCDE presenta bajo desempeño en lectura, matemáticas y ciencias, mientras la inteligencia artificial redefine la forma en que los jóvenes aprenden.
Más de 91 países y 760.000 estudiantes participaron en la prueba PISA 2025, cuyos resultados representan a cerca de 33 millones de jóvenes de 15 años en todo el mundo. Y aunque algunos sistemas educativos registraron avances puntuales, los resultados dejaron una señal clara: el rendimiento general de los países de la OCDE disminuyó, con los niveles promedio más bajos jamás observados en ciencias, lectura y matemáticas.

Después de la caída sin precedentes en el desempeño registrada en PISA 2022, los resultados de aprendizaje se han mantenido prácticamente estancados o han continuado deteriorándose en numerosos países.
La OCDE estima que actualmente 20% de los estudiantes de 15 años presenta un bajo desempeño en las tres áreas evaluadas, frente al 16% registrado en 2022. En otras palabras, se trata de estudiantes que no cuentan con las habilidades fundamentales necesarias para avanzar con éxito en la educación superior, el mercado laboral y la vida cotidiana.
Principales hallazgos
- Ciencias: los resultados se mantuvieron relativamente estables. Entre 2015 y 2025, el promedio cayó 7 puntos en los países de la OCDE, mientras que se mantuvo estable en los demás países y economías.
- Matemáticas: el promedio disminuyó 22 puntos en los países de la OCDE, frente a una caída de 8 puntos en los demás países y economías.
- Lectura: registró el descenso más pronunciado de la década, con una caída de 28 puntos en la OCDE y de 16 puntos en los demás países y economías.
- Entre los sistemas educativos con mejores resultados, Pekín, Shanghái, Jiangsu y Zhejiang, junto con Singapur, se ubicaron entre los diez primeros lugares en las tres áreas
- Estonia, Japón, Corea, Macao (China), Taipéi Chino y el Reino Unido se ubicaron entre los 10 mejores sistemas educativos.
Lectura, la mayor alerta de PISA 2025
De las tres áreas evaluadas, la lectura concentra las señales más preocupantes. El desempeño promedio disminuyó significativamente en tres de cada cuatro sistemas educativos entre 2018 y 2025.
En los países de la OCDE, los puntajes en lectura cayeron en promedio 25 puntos, mientras que Islandia y Eslovenia registraron descensos particularmente pronunciados. La OCDE advierte que los cambios en los puntajes de PISA deben interpretarse con cautela, sin embargo, establece que 20 puntos equivalen aproximadamente a un año de aprendizaje.

Bajo esta referencia, la caída promedio registrada en la OCDE significa que, en 2025, los estudiantes de 15 años alcanzaron un nivel de desempeño comparable al que se esperaría de estudiantes de 14 años.
Solo unos pocos países y economías rompieron esta tendencia y registraron mejoras estadísticamente significativas: Qatar (11 puntos más), Brunéi Darussalam (18), Camboya (26), Filipinas (27) y Zambia (50). Aunque todos permanecen por debajo del promedio de la OCDE, la organización destaca estos avances en medio del deterioro generalizado.
Ahora bien, el retroceso no se limita a la comprensión de textos sencillos. Los estudiantes tuvieron mayores dificultades en tareas que requieren textos más extensos y habilidades cognitivas de mayor nivel, como evaluar información, establecer conexiones entre múltiples fuentes y reflexionar críticamente sobre lo leído.
Al mismo tiempo, aumentaron los casos de “lectura apresurada”, en los que los estudiantes leen rápidamente pero responden de manera incorrecta. Entre 2018 y 2025, estos casos casi se duplicaron, hasta alcanzar el 9%.
Dato sorprendente
El nivel socioeconómico deja uno de los resultados más sorprendentes de PISA 2025. Entre 2018 y 2025, el 25% de los estudiantes con mayores ventajas socioeconómicas registró las mayores caídas en el desempeño en lectura.
El resultado resulta especialmente llamativo porque contradice la relación habitual entre nivel socioeconómico y desempeño educativo. Los estudiantes de familias relativamente más favorecidas fueron quienes experimentaron los mayores descensos en sus resultados.
Para Lucas Gortázar, director de Research y senior fellow de Educación en EsadeEcPol, este comportamiento apunta a un fenómeno distinto: el deterioro de los resultados estaría explicado, en buena medida, por estudiantes favorecidos que obtienen desempeños inferiores a los esperados para su contexto socioeconómico.
“Puede que ahí esté la explicación de los resultados de PISA 2025: una tecnología que llega primero a quien más recursos tiene, y que sustituye justo el esfuerzo que la escuela pretendía enseñar”, enfatizó Gortázar.
El reto de una generación que aprende con IA
A este escenario se suma la rápida incorporación de la inteligencia artificial generativa a las aulas. El 46% de los estudiantes de los países de la OCDE utiliza chatbots de IA semanalmente o con mayor frecuencia para ayudarse en su aprendizaje.
Los datos de PISA muestran, sin embargo, que la relación entre el uso de estas herramientas y el desempeño académico no es sencilla.
Los estudiantes que utilizan IA para tareas escolares específicas, como resumir textos que debían leer, realizar una investigación preliminar sobre un tema nuevo o redactar trabajos escritos, obtienen puntuaciones más bajas en ciencias que quienes no utilizan estas herramientas. En estos casos, los estudiantes que no usan IA superan a quienes sí la utilizan en alrededor de 20 puntos en promedio.

Pero los datos también muestran que el uso de IA no necesariamente está asociado con peores resultados. Los estudiantes que utilizan chatbots para ayudarse a aprender una o dos veces por semana presentan, en promedio, un desempeño similar al de quienes no utilizan IA en los países de la OCDE.
Además, quienes utilizan IA regularmente con fines generales y tienen oportunidades de aprender en la escuela a evaluar la calidad de la información generada por estas herramientas tienden a obtener puntuaciones ligeramente más altas en ciencias.
El propósito, la frecuencia y la orientación con la que se utiliza la tecnología parecen ser determinantes. La discusión, por tanto, no parece ser si la IA debe estar o no en las aulas, sino bajo qué condiciones puede contribuir efectivamente al aprendizaje.
¿Por qué está cayendo el desempeño educativo a nivel global?
Los datos no ofrecen una respuesta definitiva. La OCDE apunta a problemas estructurales que ya estaban presentes antes de la pandemia de COVID-19. Entre ellos aparecen los cambios en las actitudes hacia la lectura, el impacto de las distracciones digitales y el aumento del ausentismo estudiantil.
La organización también pone el foco en los docentes y en la necesidad de fortalecer sus habilidades pedagógicas, no solo en el dominio de las materias, sino también en su capacidad para explicar con claridad, gestionar el aula y mantener a los estudiantes comprometidos y motivados.
En paralelo, plantea priorizar la profundidad sobre la amplitud, con el objetivo de que los estudiantes logren una apropiación efectiva de los conocimientos fundamentales en lugar de recorrer de manera superficial una lista extensa de contenidos.
“En términos generales, los datos sugieren debilidades en la manera en que los sistemas educativos se están adaptando a los cambios sociales, tecnológicos y económicos”, concluye el informe.
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