El conglomerado financiero más grande del país reafirmó su disposición a impulsar la inversión privada durante el actual Gobierno, aunque hace un llamado a conservar la disciplina fiscal.
A pesar de que el país no pasa por la mejor situación macroeconómica, el Grupo Aval -fundado por Luisa Carlos Sarmiento Angulo que al momento de esta publicación acumula una fortuna de US$11.900 millones- mantiene una postura optimista frente al mercado local. Su estrategia no pasa por esperar a que las condiciones sean perfectas para inyectar capital en Colombia, sino por avanzar de forma anticipada con grandes apuestas empresariales. Esta fue una de las conclusiones del encuentro ADN Aval en Bogotá, donde los directivos del conglomerado reafirmaron que la inversión privada sigue su curso.
La primera gran movida viene desde el portafolio de Corficolombiana y apunta a la infraestructura: la renovación urbana del estadio El Campín. El megaproyecto, que exigirá un CAPEX superior a los $2 billones durante los próximos cinco años, incluye la construcción de un nuevo recinto deportivo, un centro comercial con capacidad para 10.000 personas, una torre hotelera, un complejo de servicios de salud, oficinas y la nueva sede de la Filarmónica de Bogotá.
“Es una concesión a 29 años y un proyecto de ciudad importante que demuestra nuestro compromiso con seguir invirtiendo en el país y en la ciudad de Bogotá”, explicó Milena López, presidenta de Corficolombiana.
El segundo frente de inversión se concentra en la energía. A través de Promigas, Corficolombiana avanza en la expansión de su planta de SPEC, que para la segunda semana de octubre alcanzará una capacidad total de 533 millones de pies cúbicos diarios. El objetivo es ampliar la capacidad de regasificación de gas importado para abastecer al país. Ante el riesgo de racionamiento eléctrico a principios del próximo año, López señaló que el sector ofrece oportunidades clave. “Necesitamos reglas de juego claras, una regulación que podamos contar con que no va a cambiar cada tres o cinco años. Ahí hay una oportunidad gigantesca y unas inversiones que el país necesita con urgencia”, dijo.
Esa inyección de capital en infraestructura y energía marca la pauta para otras áreas donde el holding ve un alto potencial de crecimiento. “Estamos muy optimistas con los años que pueden venir. Desde todas las entidades estamos listas para acompañar la inversión privada, en donde el sector financiero es un socio absolutamente fundamental”, explicó María Fernanda Suárez, presidenta de Banco Popular.
Materializar ese potencial, sin embargo, exige condiciones de mercado estables, especialmente frente al debate fiscal. Desde el grupo advierten que la estrategia gubernamental de aprobar un presupuesto desbordado para luego ajustarlo a la baja resulta riesgosa, pues un mayor endeudamiento estatal le quita espacio al sector corporativo y encarece el crédito. Por eso, Suárez resaltó la necesidad de hacer realidad la senda fiscal de recuperación trazada por el Ministerio de Hacienda. “Si uno quiere que haya inversión privada, tiene que mantener los incentivos. El sector privado no aguanta más impuestos y el capital es móvil; si no invierten acá, invierten en Perú, en Chile o en Argentina”, dijo.
Pese a los desafíos estructurales, las entidades del Grupo Aval reafirmaron su disposición para respaldar los planes de expansión de las empresas colombianas. La clave para los próximos años dependerá de que el país logre convertir las promesas históricas en señales reales de confianza, consolidando así el terreno para que la inversión privada apalanque de manera definitiva el futuro económico nacional.
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