Los colombianos trabajan 3,2 horas menos por semana que en 2021, según el Banco de la República. El país se acerca a otros mercados de la región, aunque mantiene una amplia brecha en productividad por hora.

Las horas efectivamente trabajadas en las áreas urbanas del país pasaron de un promedio de 45,5 semanales en el primer trimestre de 2021 a 42,3 en el cuarto trimestre de 2025, según el Reporte del Mercado Laboral No. 39 del Banco de la República. Son 3,2 horas menos por semana.

El movimiento también ha reducido la distancia frente a otras grandes economías latinoamericanas. Para hacer la comparación, el Grupo de Análisis del Mercado Laboral (Gamla) del Banco construyó una base armonizada con encuestas de hogares de Argentina, Brasil, Chile, México y Perú, además de Colombia.

En el primer trimestre de 2021, el promedio colombiano de 45,5 horas estaba 7,1 horas por encima de las 38,4 registradas por el grupo de países utilizado como referencia. Al cierre de 2025, Colombia había bajado a 42,3 horas y el promedio de las otras economías se ubicaba en 39,7. La distancia se redujo así a 2,6 horas semanales.

El Banco identifica desde 2022 un proceso de convergencia de Colombia hacia los niveles observados en esas economías. Mientras las horas trabajadas disminuyeron en el país, el promedio de los otros cinco mercados incluso registró un ligero incremento durante los últimos dos años, principalmente por Argentina y Perú.

La caída ha sido mayor entre los asalariados

La diferencia resulta más clara al separar a los trabajadores según su posición ocupacional.

Entre los asalariados, las horas efectivamente trabajadas bajaron de 47,7 semanales en el primer trimestre de 2021 a 43,7 en el cuarto trimestre de 2025. Son cuatro horas menos.

En 2021, los asalariados colombianos trabajaban 20,7% más horas que el promedio del grupo latinoamericano analizado. Al cierre de 2025, esa diferencia había bajado a 6,9%, equivalente a 2,8 horas semanales.

Entre los no asalariados la reducción fue menor: el promedio pasó de 42,6 a 40,3 horas durante el periodo analizado.

El Banco encontró además que la reducción de la brecha entre los asalariados fue generalizada. Los mayores descensos frente al referente regional se observaron entre las mujeres, los mayores de 65 años, las personas con educación superior y quienes no son jefes de hogar.

El comportamiento coincide con la implementación gradual de la Ley 2101 de 2021. El propio Banco señala que la convergencia ha estado impulsada principalmente por los asalariados, precisamente el segmento en el que la jornada máxima legal tiene mayor incidencia.

La ley inició una reducción progresiva desde las 48 horas semanales. El máximo pasó a 47 horas en julio de 2023, a 46 en 2024, a 44 en 2025 y finalmente a 42 horas desde julio de 2026.

42 horas legales no son lo mismo que 42,3 horas efectivas

Las dos cifras pueden parecer contradictorias, pero miden cosas diferentes.

Las 42 horas semanales corresponden al máximo de la jornada ordinaria establecido por la legislación para los trabajadores a los que aplica esa regulación.

Las 42,3 horas calculadas por el Banco de la República corresponden al promedio de horas efectivamente trabajadas por la población ocupada urbana. Además, el último dato del estudio corresponde al cuarto trimestre de 2025, cuando todavía no había terminado el cronograma legal de reducción.

El Banco explica que observar las horas efectivamente laboradas permite medir la intensidad del trabajo y detectar cambios que no necesariamente aparecen en indicadores como las tasas de ocupación o desempleo.

Una referencia más amplia de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) estima que una persona ocupada en América Latina y el Caribe trabaja alrededor de 40 horas efectivas por semana. Entre los asalariados de la región, el promedio ronda las 42 horas. La OIT calcula además que aproximadamente uno de cada cinco trabajadores supera las 48 horas semanales.

La comparación debe tomarse como una referencia regional distinta a la elaborada por el Banco, que utiliza únicamente cinco países latinoamericanos y datos armonizados de sus encuestas de hogares.

El otro lado de la ecuación: productividad

Trabajar menos horas no resuelve por sí solo uno de los principales problemas del mercado laboral colombiano: cuánto valor genera la economía durante ese tiempo.

El OECD Compendium of Productivity Indicators 2026 calcula que Colombia generó en 2024 alrededor de US$18,7 de PIB por cada hora trabajada, medidos en dólares constantes de 2020 ajustados por paridad de poder adquisitivo.

Fue el registro más bajo entre las economías incluidas en esa comparación de la OCDE. México alcanzó US$33,6 por hora y Estados Unidos US$84,1.

La diferencia no significa que un trabajador colombiano individualmente sea menos productivo en esa misma proporción. La productividad laboral relaciona el producto generado por una economía con las horas utilizadas para producirlo y está determinada también por factores como el capital disponible, la tecnología, los bienes intermedios y la eficiencia con la que se organizan los procesos productivos.

Las cifras nacionales ofrecen otra aproximación. El DANE calculó que el valor agregado de la economía colombiana creció 2,66% en 2025. Los servicios laborales aportaron 1,11 puntos porcentuales, los servicios de capital otros 0,79 puntos y la Productividad Total de los Factores contribuyó con 0,75 puntos.

Esta última medición no equivale al PIB por hora calculado por la OCDE. La Productividad Total de los Factores busca establecer qué parte del crecimiento no se explica directamente por una mayor utilización de trabajo y capital.

El reto para las empresas después de las 42 horas

La reducción de la jornada ya había obligado a las empresas a revisar turnos, costos y organización del trabajo.

Una encuesta de ACRIP entre 166 organizaciones, publicada por Forbes en julio, encontró que 68% anticipaba efectos sobre su rentabilidad por la implementación de las 42 horas. Cerca del 90%, al mismo tiempo, consideraba que la reducción podía mejorar el equilibrio entre la vida laboral y personal de sus trabajadores.

Empresas llegan a las 42 horas entre cambios de turnos y dudas sobre su rentabilidad

El impacto es especialmente sensible para compañías que funcionan seis días a la semana o necesitan mantener turnos y atención continua.

Los nuevos datos permiten mirar la discusión desde otro ángulo. Antes de que culminara el cronograma de la Ley 2101, las horas efectivamente trabajadas ya habían disminuido y la caída era particularmente marcada entre los asalariados, el grupo sobre el que la jornada legal tiene mayor incidencia.

El desafío para las empresas pasa entonces por generar más valor dentro de un tiempo de trabajo más corto. Tecnología, inversión en capital, formación, automatización y organización de procesos son algunos de los factores que inciden sobre la productividad por hora.

Colombia redujo más de tres horas su promedio semanal de trabajo efectivo entre 2021 y 2025 y recortó buena parte de la distancia que mantenía frente a otras economías latinoamericanas. Con la reducción legal a 42 horas ya completada, la discusión empieza a trasladarse de cuánto tiempo se trabaja a cuánto valor puede generar la economía durante esas horas.

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