Ante un fenómeno de El Niño más intenso y prolongado, las Corporaciones Autónomas Regionales (CAR) refuerzan sus medidas para enfrentar las sequías, los incendios forestales y las inundaciones, mientras crece la preocupación por el abastecimiento de agua en distintas regiones del país.
La Corporación Autónoma Regional del Valle del Cauca (CVC), la más antigua del país y considerada la “abuela” de las autoridades ambientales regionales, enfrenta uno de sus mayores desafíos climáticos. Con una reducción del 87 % en las lluvias, según su director, Marco Antonio Suárez, el departamento se prepara para un fenómeno de El Niño que podría prolongarse hasta marzo de 2027 y que amenaza con agravar los problemas de abastecimiento de agua y el riesgo de incendios forestales.
Suárez asegura que el Valle del Cauca cuenta con una infraestructura hídrica que le permite afrontar la coyuntura. La regulación del río Cauca contribuye al abastecimiento del 70 % de los caleños, mientras que el embalse Sara Brut, que suministra agua al centro y norte del departamento, registra una capacidad superior al 90 %. A ello se suman las inversiones de la corporación para fortalecer los acueductos regionales.
Sin embargo, el funcionario advierte que la duración del fenómeno constituye una preocupación especial. “Tú puedes estar muy preparado para un Niño de tres o cuatro meses, pero cuando ya te hablan de seis o siete meses la situación es bastante complicada”, dijo Suárez a Forbes Colombia durante el Congreso de Andesco.
Las cuencas de los ríos Amaime, Tuluá y Bugalagrande figuran entre las más afectadas, mientras que la CVC mantiene un seguimiento permanente a la cuenca del río Cali. Aunque Suárez no prevé un desabastecimiento generalizado, reconoce que la situación se ha agravado en sectores de ladera de Cali, particularmente en las comunas 18 y 20, donde históricamente existen dificultades para garantizar el suministro de agua potable.

La Corporación expidió una resolución que establece restricciones al uso del recurso hídrico para privilegiar el consumo humano frente a las actividades agroindustriales. Suárez también considera que ha llegado el momento de prohibir definitivamente las quemas a cielo abierto, particularmente en el sector azucarero, donde, según sus cifras, el 80 % de la caña ya se cosecha mediante corte en verde.
Los incendios forestales constituyen otra de las principales preocupaciones de la entidad. Para fortalecer la capacidad de respuesta, la CVC construyó en Cali un helipunto con un reservorio de agua que, según su director, redujo de tres horas a entre cinco y diez minutos el tiempo necesario para preparar las operaciones aéreas de extinción de incendios.
Un país con emergencias diferentes
La preocupación por los incendios también se extiende al Meta, aunque allí las autoridades ambientales enfrentan una situación distinta.
Jhorman Saldaña, director de Cormacarena, explica que, mientras buena parte del país se prepara para la sequía, su departamento todavía padece inundaciones y afectaciones en las vías. Según el funcionario, 18 de sus 29 municipios se encuentran en situación de calamidad.
Sin embargo, la corporación ya se prepara para los próximos cuatro meses de sequía, especialmente en Puerto López, Puerto Gaitán y la región del Ariari, donde se concentra una importante actividad agroindustrial y se producen alimentos destinados a otras regiones del país.
Saldaña señala que la entidad ha prohibido las quemas y trabaja con las alcaldías y las juntas de acción comunal para prevenir incendios. Antes de noviembre espera entregar equipos transportados en cuatrimotos para atender los primeros focos de fuego en zonas rurales a las que difícilmente pueden llegar los bomberos.
El director también advierte sobre los riesgos en las áreas naturales de La Macarena, donde la deforestación asociada a la presencia de grupos armados dificulta las labores de protección ambiental. A ello se suman, según Saldaña, las restricciones financieras que han enfrentado las corporaciones en los últimos años.
En el Tolima, la situación es especialmente preocupante. Según cifras divulgadas el 19 de septiembre por Olga Lucía Alfonso, directora de Cortolima, los incendios forestales habían afectado 48.033 hectáreas y la corporación había abierto más de 343 procesos sancionatorios por quemas e incendios.
“Debemos prepararnos porque el fenómeno de El Niño hasta ahora está empezando y se prevé una situación mucho más compleja”, advirtió Alfonso en el Congreso de Andesco, tras reconocer limitaciones operativas para atender las emergencias y pedir mayores recursos y equipos al Gobierno nacional.
La corporación adoptó un plan de contingencia que prohíbe las quemas a cielo abierto y restringe el uso del agua para actividades no esenciales, con prioridad para el consumo humano. La disminución de los caudales, especialmente en el río Saldaña, constituye otra de sus principales preocupaciones.

El desafío de administrar el agua
En la región Caribe, Ángelo Bacci, director de Cardique, considera que el país necesita una visión integral de la gestión del agua, que permita responder tanto a las sequías como a las inundaciones.
La corporación, cuya jurisdicción comprende Cartagena y otros 20 municipios, tiene entre sus principales preocupaciones el Canal del Dique y la influencia del río Magdalena.
Bacci plantea que Colombia debe mejorar su capacidad de almacenamiento, proteger las fuentes hídricas e incentivar el reúso del agua. Su propuesta apunta a superar las respuestas coyunturales y desarrollar una estrategia que permita aprovechar el recurso durante las temporadas de abundancia para enfrentar los periodos de escasez.

Yesid González, director de la Asociación de Corporaciones Autónomas Regionales y de Desarrollo Sostenible (Asocars), coincide en que las entidades deben fortalecer el trabajo con las comunidades y los prestadores de servicios públicos.
“El Niño no avisa dos veces”, advierte González, quien destaca la experiencia y capacidad técnica de la CVC, con más de siete décadas de historia, como referente para las demás corporaciones.
El Gobierno pide ahorrar agua y energía
La preparación de las autoridades regionales coincide con el llamado del ministro de Ambiente, Fabio Arjona, a reducir el consumo de agua y energía ante un fenómeno que podría alcanzar uno de sus periodos más críticos entre diciembre y enero.
“Este fenómeno de El Niño nos toma con poca flexibilidad. Tal vez la única que tenemos en términos energéticos y en términos de suministro de agua es la demanda”, afirmó el ministro durante el taller de prevención Colombia se prepara, realizado en Rionegro, Antioquia.
Arjona propuso crear una mesa interinstitucional permanente, con seguimiento semanal, para coordinar las acciones de las entidades y anticiparse a los impactos del fenómeno en los territorios. También pidió a las empresas, los gremios y las autoridades actualizar sus planes de gestión del riesgo.
La advertencia del ministro coincide con las proyecciones del Ideam, que estima que, en un año con presencia de El Niño, las lluvias acumuladas en Colombia pueden ser hasta un 58 % inferiores a sus niveles habituales.
Para las Corporaciones Autónomas, el desafío no se limita a enfrentar los próximos meses. Se trata también de fortalecer la infraestructura hídrica, proteger los ecosistemas y mejorar la capacidad de respuesta de los municipios ante fenómenos climáticos que pueden provocar emergencias simultáneas en distintas regiones del país.
En el Valle del Cauca, Suárez insiste en que la prevención debe involucrar a toda la ciudadanía. Su mensaje es ahorrar agua, evitar las quemas y proteger los bosques. La CVC, que espera cerrar el año con 14 millones de árboles sembrados, considera que estas acciones serán determinantes para reducir los efectos de un fenómeno que todavía tiene varios meses por delante.
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