El Ejecutivo asegura haber resuelto el faltante para terminar de pagar las pensiones de 2026. La presión sobre las cuentas de Colpensiones, sin embargo, continuará el próximo año.
El Gobierno aseguró que consiguió los recursos para cubrir el faltante que enfrentaba Colpensiones para terminar de pagar las mesadas de 2026, una necesidad que el Ministerio de Trabajo había estimado en cerca de $5 billones.
La solución despeja la urgencia de noviembre y diciembre, pero no cierra la discusión sobre las cuentas de la administradora pública de pensiones. En cuestión de meses podría aparecer una nueva necesidad por una cifra similar.
El Ministerio de Hacienda ha advertido que la entrada en vigor de la reforma pensional, prevista para abril de 2027, podría exigir cerca de $5 billones adicionales para Colpensiones que no están contemplados en el presupuesto del próximo año.
Son dos cifras distintas y no pueden sumarse como si se tratara de un hueco de $10 billones. La primera corresponde a las necesidades presupuestales para terminar 2026 bajo el sistema actual. La segunda es una estimación sobre los recursos adicionales que requeriría Colpensiones con la implementación de la reforma.
Juntas, sin embargo, muestran una presión que va más allá del problema de caja de los últimos meses del año.
¿Cómo se abrió el faltante?
Una parte importante de la explicación está en el aumento del salario mínimo.
El Presupuesto General de la Nación de 2026 fue construido con un supuesto de incremento del mínimo de 7,5%. El aumento finalmente decretado fue de 23%, una diferencia con efectos directos sobre las obligaciones de Colpensiones.
A julio, 1,18 millones de sus pensionados recibían exactamente un salario mínimo. Representan el 60,8% del total y una nómina mensual cercana a $2,1 billones, según cálculos de ANIF.
Cuando aumenta el salario mínimo también deben hacerlo esas mesadas. Y este año el ajuste terminó siendo considerablemente superior al utilizado para elaborar las cuentas del Estado.
ANIF calcula que esa diferencia generó una presión fiscal cercana a $3,2 billones durante 2026, incluso después de considerar el efecto positivo que el mayor salario tiene sobre las cotizaciones.
El cálculo ayuda a explicar buena parte del desfase, pero no todo.
El Ministerio de Trabajo ha estimado las necesidades adicionales de Colpensiones en cerca de $5 billones, mientras la Contraloría las ha situado alrededor de $4,2 billones. ANIF advierte que, además del efecto del salario mínimo, existen otros factores detrás del faltante.
La diferencia entre las estimaciones también obliga a manejar con cautela la cifra de $5 billones. No existe evidencia para atribuir todo ese monto a una sola causa.
Colpensiones ya venía aumentando su gasto
La presión tampoco apareció únicamente con el problema de las últimas mesadas.
El Plan Financiero de 2026 proyectaba que, incluso en un escenario sin reforma pensional, el gasto de Colpensiones crecería 14,8% nominal frente a 2025.
El mismo documento anticipaba un aumento de los ingresos por cotizaciones, impulsado tanto por un mayor número de aportantes como por el incremento del salario mínimo. Cerca del 68% de los cotizantes de Colpensiones registra un ingreso base de cotización equivalente a un salario mínimo.
El aumento salarial, por tanto, juega en las dos direcciones: eleva los aportes que recibe el sistema, pero también incrementa de manera considerable el valor de una parte mayoritaria de las pensiones que debe pagar.
En 2026, según los cálculos de ANIF, el segundo efecto terminó generando una presión fiscal considerablemente mayor.
El próximo problema ya aparece en 2027
La discusión cambia de dimensión con la reforma pensional.
Su entrada en vigor está prevista para el 1 de abril de 2027 y ampliaría el papel de Colpensiones dentro del sistema. Hacienda ha advertido que esa implementación puede generar necesidades adicionales cercanas a $5 billones.
Esos recursos no quedaron contemplados en el presupuesto de 2027.
La situación llevó al Ministerio de Hacienda a solicitar ante la Corte Constitucional que se tenga en cuenta el impacto fiscal asociado con la implementación del nuevo modelo.
La cifra tampoco constituye todavía un costo definitivo de la reforma. Las necesidades finales dependerán de cómo termine implementándose el sistema y de las decisiones que continúan pendientes.
Pero la advertencia introduce una nueva presión apenas meses después de que el Gobierno tuviera que buscar recursos adicionales para cerrar las cuentas de 2026.
Una presión que no termina con las mesadas de diciembre
El anuncio del Gobierno reduce la incertidumbre inmediata sobre los pagos de este año. El problema de fondo es más amplio.
Colpensiones tendrá que absorber en 2027 el crecimiento normal de sus obligaciones, el reajuste de las mesadas y, si se mantiene el calendario previsto, las nuevas responsabilidades derivadas de la reforma pensional.
Todo esto ocurre en un escenario de estrechez fiscal y con un gasto pensional altamente sensible al comportamiento del salario mínimo.
Los $5 billones que el Gobierno asegura haber conseguido permiten cerrar una urgencia. No eliminan las presiones que llevaron a ella.
Y antes de que termine de absorberse el faltante de 2026, las cuentas públicas ya enfrentan otra pregunta: cómo financiar el mayor papel que tendrá Colpensiones a partir del próximo año.
Registrado por: Sebastián Tovar
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