Aunque un trabajador con pregrado gana en promedio cuatro veces más que alguien sin educación formal, su remuneración real cayó de $3,8 millones a $3,5 millones entre 2010 y 2025. La caída también aparece entre los trabajadores más jóvenes.

Tener un título universitario sigue marcando una diferencia importante en el bolsillo de los colombianos. Pero esa ventaja esconde una paradoja: quienes tienen un pregrado como máximo nivel educativo ganan hoy menos, en términos reales, que hace 15 años.

La remuneración mensual promedio de estos trabajadores pasó de $3,8 millones en 2010 a $3,5 millones en 2025, según un estudio del Centro Javeriano de Competitividad (CJC) y el Laboratorio de Economía de la Educación (LEE) de la Pontificia Universidad Javeriana.

La investigación, que analizó datos de la Gran Encuesta Integrada de Hogares (GEIH) del Dane y del Sistema Nacional de Información de la Educación Superior (Snies), muestra al mismo tiempo que estudiar continúa teniendo una recompensa económica importante.

Durante el periodo analizado, un trabajador con pregrado recibió en promedio cuatro veces el ingreso de una persona sin ningún logro educativo. Para quienes alcanzaron un posgrado, la diferencia llegó a 7,8 veces.

El contraste plantea una discusión distinta a la de si estudiar todavía vale la pena: Colombia tiene una fuerza laboral cada vez más educada, pero la remuneración asociada al pregrado no ha avanzado en la misma dirección.

Entre 2010 y 2025, la proporción de trabajadores con educación superior pasó de 17% a 30%. La expansión también se observa en las universidades e instituciones de educación superior: en 2025 el país alcanzó 2,72 millones de estudiantes matriculados, 6,6% más que un año antes y el nivel más alto registrado por el Snies.

Los jóvenes también están ganando menos

La tendencia adquiere otra dimensión cuando se observa a quienes están más cerca de haber terminado sus estudios.

Entre los ocupados de 25 a 29 años, el grupo que la investigación considera más próximo a los recién egresados, la remuneración mensual promedio cayó de $3,3 millones en 2010 a $3 millones en 2025, también en términos reales.

“Este informe revela una tendencia importante del pregrado universitario. Entre los ocupados de 25 a 29 años, por ejemplo, que es el grupo más próximo a los recién egresados, la remuneración mensual promedio, reportada por los jóvenes, cayó de $3,3 a $3,0 millones entre 2010 y 2025”, explicó Gloria Lucía Bernal, directora del LEE de la Javeriana.

La cifra no significa que todos los recién graduados ganen $3 millones. Carrera, universidad, género, experiencia, actividad económica, región y características del empleo pueden producir diferencias importantes entre trabajadores con un mismo nivel educativo.

El fenómeno tampoco comenzó de un momento a otro. Un análisis del Banco de la República sobre los cambios en la distribución del ingreso entre 2010 y 2019 ya había identificado una reducción de las primas salariales asociadas a la educación secundaria y terciaria durante un periodo en el que aumentó la oferta de trabajadores con mayor formación.

Eso no permite concluir que tener más universitarios sea la causa de la caída reciente en los ingresos del pregrado. Los investigadores de la Javeriana plantean otras posibles explicaciones, entre ellas diferencias en la calidad de algunos programas, las capacidades de quienes acceden a la educación superior y las condiciones de sus primeros empleos.

Técnicos y tecnólogos ganan espacio

El comportamiento de los ingresos tampoco ha sido igual para todos los niveles de formación.

Desde 2021, según el estudio, la remuneración aumentó para quienes reportaron maestría, doctorado y formación técnica o tecnológica. En contraste, disminuyó en promedio para quienes alcanzaron un pregrado universitario o una especialización.

Al mismo tiempo, la formación técnica y tecnológica está ganando participación dentro del sistema educativo colombiano.

En 2025, técnicos y tecnólogos representaron 28,8% de la matrícula total de educación superior. Los programas tecnológicos alcanzaron 677.726 estudiantes, 10,4% más que en 2024, mientras los técnicos profesionales llegaron a 106.420, con un crecimiento de 11,6%.

Eso no significa que estudiar una carrera técnica o tecnológica genere hoy mayores ingresos que cursar un pregrado. Los datos sí muestran que tanto la matrícula como la evolución reciente de las remuneraciones están teniendo comportamientos diferentes según el nivel de formación.

El posgrado tampoco escapa al estancamiento

En el otro extremo aparece una señal adicional.

La remuneración mensual promedio de los trabajadores con posgrado se mantuvo alrededor de $6,9 millones durante los 15 años analizados. Es un ingreso considerablemente superior al de otros niveles educativos, pero que prácticamente no avanzó en términos reales durante el periodo.

Esto ocurre mientras los posgrados siguen atrayendo estudiantes. En 2025 su matrícula llegó a 226.710 personas, 9,63% más que un año antes.

La educación, en cualquier caso, continúa mostrando una relación positiva con los ingresos. El estudio encontró que la remuneración promedio de la población ocupada aumentó 1,6% anual en términos reales entre 2010 y 2025 y señala que buena parte de ese avance se explica por el mayor logro educativo de los trabajadores.

“Es interesante observar cómo la población ocupada alcanzó mayores logros educativos, mientras que cayó la proporción de trabajadores con educación básica primaria o menos”, señaló Óliver Pardo, director del Centro Javeriano de Competitividad.

El desafío está en conseguir que esa mayor formación se traduzca también en productividad y mejores ingresos.

Los investigadores advierten, además, que las cifras deben interpretarse con cautela. La GEIH recoge información educativa y laboral reportada directamente por las personas encuestadas, por lo que los ingresos deben entenderse como aproximaciones. El nivel educativo tampoco determina por sí solo cuánto gana una persona.

La evidencia deja así una paradoja para el mercado laboral colombiano. Tener educación superior continúa ofreciendo una ventaja económica considerable frente a no tenerla, pero alcanzar un pregrado ya no significa obtener un ingreso real superior al que recibían los trabajadores con el mismo nivel educativo hace 15 años.

La pregunta ya no es solamente si estudiar paga. Los datos indican que sí.

La discusión es qué tipo de formación, con qué calidad y conectada con qué empleos permitirá que las nuevas generaciones conviertan más años de educación en mayores ingresos.

Registrado por: Sebastián Tovar

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