Con la proyección de alcanzar un capital inicial de US $1 millón en un año, el fondo de inversión CatalIS busca mejorar el acceso al crédito para actores de paz.

El pasado sábado, 26 de septiembre del 2026, se cumplieron exactamente diez años desde la firma del acuerdo de paz con las FARC en Cartagena de Indias. Más allá del debate político sobre los resultados del plebiscito y los grandes retos que implica construir un país desde los rezagos de la violencia, actualmente existen unas fuertes brechas en términos económicos para los actores constructores de paz, más específicamente en cuanto al acceso al crédito.

Según la Agencia para la Reincorporación y la Normalización (ARN) el 54% de la población reincorporada prefiere emprender en lugar de buscar empleo formal. Sin embargo, solo el 9% logra acceder a un crédito de acuerdo con datos de la Fundación Ideas para la Paz (FIP).

La corporación Minuto de Dios, la embajada de Noruega y el programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) han articulado recursos con el fin de construir un fondo de inversión destinado a la inyección de capital a emprendimientos productivos de víctimas, excombatientes y comparecientes de la fuerza pública.

Recientemente lanzado, bajo el nombre de CatalIS, el objetivo principal del fondo será alcanzar la rentabilidad para mantener la confianza en los inversionistas al tiempo de atender el desafío de la inserción formal de estas poblaciones en el tejido productivo del país.

Se ha fijado una meta de fondeo inicial de 1 millón de dólares a un año para canalizar créditos en los 170 territorios PDET, priorizados por haber sufrido históricamente los mayores índices de violencia, pobreza, cultivos ilícitos y la falta de la presencia Estatal.

Los creadores del fondo reiteran que el tamaño del mercado es considerable teniendo en cuenta que según el Registro Único de Víctimas (RUV), a Junio de 2026, hay 10.330.152 personas reconocidas con este estatus producto del conflicto armado, 11.043 firmantes del Acuerdo de Paz en proceso de reincorporación y 6.915 miembros de la Fuerza Pública que comparecen ante la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP).

Camilo Rojas, jefe nacional de proyectos de reincorporación y construcción de paz del PNUD en Colombia, resalta que desde los pilotos del fondo, se ha cumplido muy diligentemente con el pago de los préstamos por parte de los constructores de Paz. “Una de las cosas que hemos aprendido con estas poblaciones es que reconocen lo que es el valor de una segunda oportunidad. Y aquí hay un compromiso de agradecer ese tipo de oportunidades. Una persona que cumple con esta obligación sabe que está aportando a edificar una sociedad mejor”.

Desde una perspectiva de “riesgo bancario”, este segmento opera bajo barreras técnicas muy marcadas: enfrentan una alta estigmatización, carecen de historial crediticio, presentan vacíos en educación financiera y no cumplen con los requisitos mínimos de la banca tradicional, por ende, se convierten en poblaciones altamente vulnerables en cuanto al acceso a la misma.

César Nieto, asesor del fondo, explica que el pilar central para mitigar el riesgo de impago recae en modificar el comportamiento del usuario frente al capital. “El objetivo no es necesariamente que tú sepas mucho de finanzas, de contabilidad o de matemáticas, sino que mejores esa relación que tienes con el dinero para poder escalar tu proyecto productivo”.

¿Cuáles serán los indicadores de éxito?

Es importante mencionar que esta iniciativa se ha venido desarrollando desde hace 2 años con emprendimientos que han generado retorno. Sin embargo, hace falta que se termine de implementar en una muestra más amplia para validad el éxito o fracaso de la misma.

El Padre Camilo Bernal, vicepresidente de la Corporación Minuto de Dios, proyecta que el fondo escalará su operación hasta alcanzar los 50.000 clientes activos en un plazo de cinco años. Y es entusiasta en cuanto a la integración de inteligencia artificial dentro del proyecto como herramienta para la analítica documental y automatizar el score crediticio.

Para los actores institucionales involucrados, el éxito de este capital se evaluará directamente en el terreno. Dag Nagoda, embajador de Noruega en Colombia, subraya la visión a largo plazo del fondeo: “la manera de medir éxito aquí es ver cómo realmente impacta este programa al progreso de los territorios y las transformaciones sociales. Así como evidenciar cambios en términos de seguridad, porque todo esto es lo que aportará para construir el futuro del país“.

Por su parte, Juliana Correa, gerente de paz y desarrollo del PNUD en Colombia, enfatiza que “es necesario entender muy bien los contextos, las características de cada una de estas personas y de los emprendimientos, tanto a nivel de Colombia como a nivel global”, explicando que se buscarán planes que abarquen las particularidades de cada caso de financiamiento.

A 10 años de la firma en Cartagena, existe un verdadero reto económico para consolidar un ecosistema de financiamiento sostenible. La gran pregunta que queda es si el fondo logrará mantener los retornos a largo plazo al tiempo que genera confianza los inversionistas y reduce las brechas de acceso al crédito.

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