Expertos del nicho de los eventos en Colombia analizaron el impacto de la industria del entretenimiento como un motor capaz movilizar audiencias hacia una causa social.
A raíz de los terremotos en Venezuela y Colombia, la industria del entretenimiento en vivo se transformó en una plataforma logística muy eficiente para movilizar recursos a escala nacional en tiempos récord. Durante la Semana de la Sostenibilidad 2026 de Forbes Colombia, los líderes del sector expusieron cómo la agilidad de estas corporaciones permitió articular acciones colectivas con un impacto social frente a la coyuntura.
El caso más evidente de este tipo de iniciativas fue el concierto benéfico “Voces por la vida” que recaudó aproximadamente $11.200 millones de pesos colombianos (aproximadamente 3,6 millones de dólares). Este despliegue requirió una sinergia muy poco común en diferentes sectores, donde proveedores de servicios, promotores y hasta marcas competidoras se alinearon sin fines de lucro para levantar la infraestructura necesaria.
Alfredo Villaveces, presidente de Move Concerts, dimensionó la agilidad de esta gestión: “En dos minutos levantamos los teléfonos y todo el mundo está dispuesto ahí, nadie está cobrando un peso y organizamos el tema récord”. La ejecución incluyó sortear barreras burocráticas casi inmediatas, como la consecución de permisos gubernamentales a través del SECOP, demostrando una cooperación consolidada y eficiente.
Para lograr este nivel de respuesta, el ecosistema del entretenimiento ha transitado un largo proceso de profesionalización. Hace tres décadas, los promotores debían adaptar terrenos baldíos para la realización de eventos masivos. Hoy, el mercado colombiano cuenta con una infraestructura física y protocolos que garantiza la viabilidad de las giras al tiempo que integra rigurosas métricas de sostenibilidad en toda su cadena de valor.
Las empresas del nicho han estandarizado la medición de su huella de carbono, evaluando el impacto del transporte, la energía y los proveedores antes, durante y después de cada evento. Asimismo, se han implementado cláusulas contractuales para obligar a terceros a compensar sus emisiones directamente en el territorio nacional, transformando la mitigación ambiental en un estándar de la industria.
El avance de este sector ha posicionado a Colombia en el radar de las grandes producciones globales, compitiendo directamente con los mercados tradicionales de Argentina, Brasil y Chile. Sin embargo, los expertos señalaron que la escalabilidad de este modelo de negocio depende de una integración institucional más robusta.
Luz Ángela Castro, directora general de Ocesa Colombia, enfatizó la urgencia de traducir el peso económico del sector en normativas más claras: “Tenemos que seguir trabajando de la mano para que esto deje de ser simplemente una cifra del DANE, sino que se evidencie que es un renglón relevante en el país“.
La competitividad a largo plazo del mercado colombiano exige el desarrollo de políticas públicas y alianzas público-privadas que incentiven la inversión, garantizando que esta capacidad de movilización logística mantenga su liderazgo en la región.
Por último, Luz Angelica Rey, gerente de relaciones estratégicas y sostenibilidad del Vive Claro Distrito Cultural, sostuvo que “la sostenibilidad nunca finaliza, nuestros retos más grandes es seguir trabajando porque la sostenibilidad realmente es un diario vivir, es una operación que se tiene que todos los días estar trabajando“.
El foro completo en el canal de YouTube de Forbes Colombia.
Escrito por Juan Alejandro Quiroga Hernández.
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