La informalidad, la baja productividad y la falta de capacidad de ahorro son obstáculos para que el sistema pensional funcione. Expertos analizan las grietas del sistema actual.

Colombia tiene un sistema pensional caro, que pensiona a muy pocos y que es insostenible por cuenta de la informalidad y la mala distribución de los subsidios.

Esas fueron las principales conclusiones del Space desarrollado por Forbes Colombia en su cuenta de X y del que participaron Diana Vargas, abogada experta en temas de seguridad social y mercado laboral y el director del Observatorio Fiscal de la Universidad Javeriana, José Mauricio Salazar.

Muchos ciudadanos tienen dudas grandes sobre cómo quedaron las reglas del juego para obtener su pensiones, pues, aunque la reforma pensional entrará en vigencia el 1 de abril de 2027, la estabilidad jurídica aún no está plenamente garantizada. El Congreso debe corregir y aclarar artículos devueltos antes de que el texto quede en firme. Salazar destacó que esta falta de certidumbre genera nerviosismo en el mercado de capitales y afecta los flujos de inversión, en un contexto donde los fondos de pensiones son actores determinantes.

Por otro lado, la presión sobre las finanzas públicas sigue siendo severa. Cerca del 12% del Presupuesto General de la Nación se destina a financiar pensiones que benefician apenas a un5 % de la población. Según Salazar, el sistema previo funcionaba como un “Frankenstein” desarticulado en el que pasaban muchas cosas simultáneamente: mientras el 80 % de las cotizaciones ingresaban al régimen privado, el 90% de las pensiones eran pagadas por Colpensiones, subsidiando de manera inequitativa a las rentas más altas.

Brechas de género y empleo formal

Actualmente, solo uno de cada cuatro adultos mayores cuenta con una pensión en Colombia, cifra que empeora en el caso de las mujeres (21% frente al 29% de los hombres). Los panelistas coincidieron en que la edad de jubilación diferenciada genera distorsiones en el mercado laboral y perpetúa el “techo de cristal”. Salazar sugirió seguir modelos como el chileno, donde se iguala la edad pensional y se compensa la economía del cuidado mediante un bono estatal por hijo. Vargas complementó señalando que la protección social debe subvencionar directamente el trabajo no remunerado del hogar.

Frente a las transformaciones del sistema y una informalidad laboral cercana al 55%, Vargas aconseja a los trabajadores jóvenes no confiar exclusivamente en la pensión obligatoria. Resulta indispensable diversificar mediante el ahorro individual, revisar periódicamente las historias laborales y contar con asesoría experta antes de tomar decisiones financieras trascendentales. Si no se logra aumentar la cobertura y formalizar el empleo, la pensión seguirá siendo un privilegio inalcanzable para la mayoría.

El régimen pensional colombiano sigue bajo mucha incertidumbre, no solo porque aún no termina el proceso legislativo de la reforma, sino porque las tendencias muestran que es insostenible fiscales y genera mucha inequidad en la distribución de los recursos públicos. Es un tema al que las autoridades deben ponerle la lupa, para mejorar las condiciones de pensión de la mayoría de colombianos que hoy queda por fuera de la protección de la vejez.