La rentabilidad del ahorro depende no solo de la tasas sino del plazo y las condiciones que establece cada institución financiera. Una mirada a tres casos.

Una oferta de ahorro al 12% efectivo anual puede aplicar durante un solo mes, estar reservada a clientes invitados o exigir que el dinero permanezca depositado durante dos años. Aunque el porcentaje sea el mismo, las condiciones cambian cuánto recibe el ahorrador y cuándo puede recuperar sus recursos.

La campaña que RappiPay puso en marcha el 6 de octubre ilustra esa diferencia. El beneficio comienza en 10% efectivo anual en octubre, sube a 11% en noviembre y llega a 12% en diciembre. Está dirigido a clientes expresamente invitados, que deben cumplir las condiciones de recarga y fondeo de un bolsillo antes del 31 de octubre.

La promoción no exige permanencia y permite retirar el dinero. Sin embargo, termina el 31 de diciembre: desde el 1 de enero de 2027 vuelve a aplicarse la tasa estándar vigente. El rendimiento adicional se entrega como un incentivo comercial, pagado a mes vencido, que complementa la remuneración habitual.

Para quien evalúa dónde guardar sus ahorros, esto significa que el 12% corresponde únicamente a diciembre dentro de esa campaña. No es la tasa que recibirá durante todo el período ni una oferta disponible para cualquier usuario.

El contraste aparece también en los CDT. Santander publicó el 1 de octubre un historial que mantiene las tasas de septiembre para su producto digital: 10,5% efectivo anual a 90 días, 11% a 180 días y 11,8% a 360 días. El 12% corresponde a un plazo de 720 días.

El Banco de la República había aumentado el 30 de septiembre su tasa de política monetaria en 25 puntos básicos, hasta 12,25%. En el CDT digital de Santander, ese movimiento no se reflejó en una mejora inmediata de las tasas publicadas. El caso muestra por qué la decisión del Emisor y la oferta que recibe un ahorrador deben revisarse por separado.

Cuánto representa una tasa anual en tres meses

Los porcentajes expresados en términos efectivos anuales permiten comparar rendimientos, pero deben convertirse al plazo durante el cual se mantendrá el dinero.

Como ejercicio ilustrativo, $10 millones a una tasa constante del 12% efectivo anual durante 90 días generarían aproximadamente $283.382, antes de descuentos. El cálculo utiliza un año de 365 días y capitalización efectiva.

No serían $1,2 millones. Esa cifra correspondería a mantener los $10 millones durante un año completo a la misma tasa.

Bajo los mismos supuestos, al 10% efectivo anual el rendimiento de 90 días sería de aproximadamente $237.795. La diferencia entre ambas tasas sería cercana a $45.587 para ese capital y ese período.

Estos valores no son cotizaciones de las entidades ni una simulación de la campaña escalonada de RappiPay. La liquidación depende del contrato, las fechas y la base de cálculo: Santander, por ejemplo, informa una base de 30/360.

También hay que distinguir los tarifarios de las estadísticas del mercado. La Superintendencia Financiera publica tasas de captación reportadas por las entidades, con información disponible al 6 de octubre. Esos porcentajes corresponden a promedios ponderados de los depósitos efectuados en cada producto durante el día del reporte, no necesariamente a la tasa que recibirá un cliente particular.

Retirar el dinero puede cambiar el rendimiento

Las condiciones de salida son otro factor que modifica la comparación. El tarifario de RappiPay publicado desde el 17 de septiembre ofrece para sus bóvedas 11% efectivo anual a 90 días, 11,5% a 180 días, 12% a 360 días y 13% a 540 días. La tasa de lanzamiento del 13,5% correspondía exclusivamente a aperturas realizadas entre el 17 y el 25 de septiembre; esa ventana ya terminó.

Las bóvedas son una funcionalidad de la cuenta de ahorros. El cliente puede recuperar el dinero antes del vencimiento, pero sus ganancias pasan a calcularse al 0,1% efectivo anual. Los términos tampoco permiten retiros parciales: para disponer de los recursos debe cerrar la bóveda.

En Lulo, los bolsillos programados permiten escoger períodos de 60 o 90 días. Si el usuario necesita el dinero antes y elimina el bolsillo, recupera sus recursos, pero recibe la tasa de la cuenta en lugar de la recompensa por cumplir el plazo.

Sus bolsillos Flex, que permiten abonar y retirar dinero en cualquier momento, publican rendimientos desde 9,5% efectivo anual para usuarios estándar y 10% para usuarios Lulo Pro. Acceder a los beneficios Pro está vinculado a llevar la nómina o, para independientes, recibir ingresos desde $3 millones mensuales.

Por eso, una tasa preferencial tampoco debe presentarse como si estuviera disponible bajo las mismas condiciones para todos los clientes.

El funcionamiento de estas modalidades difiere del de un CDT. La Superintendencia Financiera explica que la entidad no puede pagarlo antes de su vencimiento. Negociar el título con un tercero es una operación distinta de retirar anticipadamente el saldo de una cuenta.

La cobertura no aumenta por crear más bolsillos

Fogafín protege los depósitos cubiertos hasta por $50 millones por persona y entidad inscrita, ante su liquidación. Abrir varios bolsillos, cuentas o CDT dentro de una misma institución no multiplica ese límite.

La elección también depende de cuándo se necesitará el dinero. Una promoción que termina en diciembre puede servir para un objetivo cercano, mientras un depósito a dos años exige evaluar un horizonte diferente.

Antes de mover los recursos, la comparación debe responder cuatro preguntas: qué tasa aplica al cliente, durante cuánto tiempo se reconoce, qué ocurre si retira antes y cuándo recibe los intereses. El porcentaje anunciado es apenas el comienzo de esa cuenta.

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