El Gobierno colombiano está pagando tasas de TES a un año cercanas al 12,80%. Los mercados ya no dan espera a los anuncios de ajuste.

A dos meses del inicio de la administración del presidente Abelardo de la Espriella, los mercados financieros continúan enviando señales de alerta respecto a la sostenibilidad de las cuentas públicas. Esta semana, las tasas de rendimiento de los Títulos de Tesorería (TES) a un año alcanzaron un 12,79%, bordeando la barrera del 13% y marcando el nivel más alto registrado desde el cambio de administración en la Casa de Nariño.

Analistas coinciden en que esta presión al alza se debe principalmente a la demora en el anuncio del plan de recorte fiscal y aumento de ingresos vía impuestos, un factor que ha minado la confianza de los inversionistas y encarecido el financiamiento del Estado. Y todo indica que eso se va a demorar otras dos semanas.

En diferentes escenarios, tanto el presidente Abelardo de la Espriella, como su ministro de Hacienda, Miguel Gómez Martínez, han señalado que viene un recorte draconiano en el gasto y no han descartado incrementos en los impuestos a los colombianos.

Sin embargo, las buenas intenciones no cuentan para los mercados. Los inversionistas están exigiendo obras, más que anuncios en materia fiscal.

Así lo entienden varios expertos. Por ejemplo, sobre la evolución del mercado de deuda pública, el economista Diego Montañez-Herrera advirtió en su cuenta de X sobre la delicada trayectoria de la tasa de interés y los desafíos latentes para la nación. Según Montañez-Herrera, la concentración de vencimientos y el incremento en los rendimientos que exigen los agentes del mercado al Gobierno generan un importante riesgo de refinanciación en un horizonte de apenas un año, obligando a la nación a asumir costos financieros significativamente más altos para cubrir sus obligaciones inmediatas.

Por su parte, el exsubdirector de Planeación Nacional, Daniel Gómez, enfatizó en esta red social la urgencia de estructurar una hoja de ruta creíble para las finanzas públicas, señalando que el Gobierno debe presentar de manera prioritaria un plan de ajuste a cuatro años que brinde certidumbre a los agentes económicos y permita estabilizar la curva de rendimientos.

Fallas en el ‘cajero de emergencia’

El deterioro en las condiciones de emisión también fue analizado por el exdirector de crédito público del Gobierno Petro, José Roberto Acosta, quien cuestionó la efectividad de las recientes colocaciones y del denominado ‘cajero de emergencia’ del Ministerio de Hacienda.

El exfuncionario puso de relieve el drástico contraste en los costos de endeudamiento al comparar las tasas de febrero de 2025, cuando los TES a un año se negociaban al 9,48%, frente a la cifra actual del 12,79% en octubre de 2026. Esta diferencia refleja no solo un encarecimiento de más de 300 puntos básicos, sino también una preocupante reducción en la liquidez disponible y en el apetito de los compradores tradicionales de deuda pública.

Distintos expertos e instituciones han advertido sobre el nivel de ajuste que necesitan las finanzas públicas de Colombia. Según el Comité Autónomo de la Regla Fiscal (Carf), la herencia recibida del Gobierno Petro está expresada en un déficit del Gobierno Central que podría ser de 9,7% del PIB en 2027. Ese nivel, históricamente alto, es posible si no se toman decisiones de ajuste de manera rápida.

Ese camino de recorte y mayores ingresos, parece ser lo que ha llevado al Gobierno a demorar su propuesta más de dos meses: el nivel de recorte y el inminente incremento en los impuestos podrían generar un impacto político y de popularidad.

La expectativa seguirá hasta tanto el gobierno radique la ley de ajuste en el Congreso de la República y se dé inicio al debate legislativo, que, todo indica, va a estar como para alquilar balcón.