La caída de la natalidad y el aumento de la esperanza de vida transformarán las finanzas públicas, el sistema pensional y el mercado laboral en Colombia, según un análisis del Banco de la República.

Colombia está experimentando una transformación demográfica más acelerada de lo previsto: la población crece a un ritmo menor y envejece con mayor rapidez. El cambio plantea interrogantes sobre la sostenibilidad fiscal y la capacidad del país para mantener su crecimiento económico en las próximas décadas.

Así lo advierte la edición N.° 112 de la revista Ensayos sobre Política Económica (ESPE), presentada por el Banco de la República en su espacio #CharlasBanRep. La investigación, liderada por la economista Juliana Jaramillo-Echeverri junto a un equipo de investigadores del Emisor, examina la evolución demográfica del país y sus posibles efectos sobre tres áreas clave: salud, educación y pensiones.

¿Está Colombia preparada para envejecer?

La caída de las tasas de fecundidad, por debajo del nivel de reemplazo generacional de 2,1 hijos por mujer, y el aumento de la esperanza de vida están cambiando la estructura poblacional de Colombia. Como resultado, la proporción de personas en edad de trabajar comenzará a reducirse gradualmente, mientras aumentará la participación de los adultos mayores.

El cambio tendrá consecuencias directas sobre las finanzas públicas. Con menos personas en edad de trabajar y una población más longeva, el Estado enfrentará nuevas presiones de gasto, especialmente en tres frentes:

  • Sistema de Pensiones: la reducción del número de cotizantes jóvenes frente a una mayor cantidad de adultos mayores en edad de jubilarse tensionará la sostenibilidad financiera del sistema pensional y presionará el pasivo pensional de la Nación.
  • Sistema de Salud: el envejecimiento de la población desplazará la demanda de atención sanitaria hacia tratamientos de alta complejidad y manejo de enfermedades crónicas no transmisibles, lo que incrementará significativamente el costo per cápita de la salud pública.
  • Educación y Mercado Laboral: mientras que la demanda por infraestructura educativa básica y media tenderá a disminuir por la menor cantidad de niños y jóvenes, el mercado laboral se enfrentará al reto de elevar la productividad de una fuerza de trabajo más reducida y de mayor edad.

La brecha regional: el envejecimiento no es uniforme

Uno de los principales aportes del estudio radica en la comparación de escenarios territoriales. Las dinámicas demográficas en Colombia varían de forma sustancial entre regiones: mientras algunas zonas urbanas y departamentos del centro del país registran tasas de natalidad extremadamente bajas y un envejecimiento acelerado, otras regiones mantienen tasas de fecundidad relativamente más altas pero enfrentan mayores brechas de informalidad y menor cobertura de servicios básicos.

Esta heterogeneidad regional implica que las presiones fiscales y los choques en el mercado laboral no se sentirán con la misma intensidad en todo el territorio, exigiendo respuestas de política pública diferenciadas por departamentos y municipios.

El reto de producir más con menos trabajadores

La reducción de la población en edad de trabajar plantea otro desafío: cómo sostener el crecimiento económico con una oferta laboral cada vez menor.

Durante la conversación, los investigadores señalaron la importancia de impulsar la productividad total de los factores, reducir la informalidad laboral y adaptar las políticas públicas a la nueva estructura demográfica. Estas medidas serán determinantes para afrontar los efectos económicos de una población que crece más lentamente y vive más años.

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