En un nuevo Space de X con Forbes Colombia, Catalina Tobón (Skandia) y Andrés Moreno (analista financiero) analizan las variables que mueven los mercados, el atractivo de las tasas en pesos, las oportunidades en el dólar y el giro en la inversión inmobiliaria.
Los mercados de capitales globales y locales atraviesan un periodo de alta volatilidad impulsado por la inflación, la incertidumbre en las tasas de la Reserva Federal y las decisiones del Banco de la República. Para analizar hacia dónde deben apuntar los inversionistas hoy, Forbes Colombia realizó un Space en X, reuniendo las miradas de la estrategia de inversión y la asesoría financiera.
Las presiones inflacionarias globales, catalizadas por choques energéticos y la creciente demanda de energía por el auge de la inteligencia artificial, han forzado a los bancos centrales a mantener una postura restrictiva. La posibilidad de un nuevo incremento en las tasas de los tesoros de EE. UU. fija un piso alto para la renta fija internacional.
“A escala global las tasas están subiendo […] En Estados Unidos la inflación se está subiendo de forma muy acelerada y eso ha implicado expectativas de que la Reserva Federal tiene que subir sus tasas de referencia”, explicó Catalina Tobón, gerente de estrategia y fondos alternativos de Skandia Colombia.
En el escenario local colombiano, este ciclo de tasas altas se ha traducido en rentabilidades históricas en pesos, convirtiendo a la renta fija local y a los fondos de mercado de dinero en dólares en refugios altamente atractivos para la captación. “En Colombia ese proceso ya empezó hace mucho más tiempo. Hemos visto unas causaciones de las tasas en pesos espectaculares, tasas reales por encima del 7% y las tasas en dólares también están interesantes. La respuesta puntual es sí, es un buen momento, aunque implica una mayor volatilidad de corto plazo”, precisó Tobón.
¿Momento de comprar dólares?
El dólar en Colombia ha experimentado fluctuaciones marcadas tras haber tocado mínimos recientes por debajo de los $3.200. El comportamiento de la divisa está atado al índice DXY internacional, la oferta por remesas y las monetizaciones esperadas del Gobierno. Frente a esta coyuntura, Tobón señaló que “en la medida en que el DXY se mantenga por encima de 102 puntos y el Banco de la República todavía tenga que subir sus tasas, el tipo de cambio en Colombia debería converger a un nivel del orden de $3.300 o mantenerse en un rango entre $3.200 y $3.400. Cualquier nivel por debajo de $3.200 es un punto interesante de entrada”.
Predecir el dólar en el corto plazo es un ejercicio inviable por la cantidad de variables cruzadas. Cotizando a niveles no vistos en años, la tasa de cambio representa una ventana de oportunidad de compra para diversificar patrimonio y no para especular de forma inmediata. “En el mercado de capitales hay dos tipos de tontos: el que predice el dólar y el que le cree”, advirtió Andrés Moreno, economista y asesor financiero certificado. Moreno recordó la lección del ciclo de 2022 a $5.000 e incentivó a promediar precios: “Vemos un dólar a niveles de hace ocho años. Compre cuando todo está barato, no porque mañana va a subir, sino porque es un momento de diversificar”. Asimismo, subrayó que un dólar excesivamente bajo no es del todo positivo, pues “afecta las exportaciones, el turismo y la inversión extranjera directa”.
BVC y renta variable: ¿Queda espacio para valorizarse?
A pesar del extraordinario desempeño de la Bolsa de Valores de Colombia (BVC) en los últimos tres años —tras venirse de valoraciones castigadas por el riesgo político—, las acciones locales continúan cotizando a múltiplos atractivos y con descuento respecto a sus pares de la región. Moreno destacó la racha del mercado bursátil: “Llevamos más de tres años espectaculares: 2024 con 16%, 2025 con 50% y en 2026 llevamos un 22%. La mayoría de acciones son para mantener y muchas todavía para comprar porque se negocian al descuento”.
El espacio de valorización se mantiene dinámico impulsado por el sector energético, las megatendencias globales de commodities y los movimientos de reestructuración corporativa en el sector financiero y de infraestructura. Tobón indicó que “infraestructura, construcción y el sector financiero siguen siendo sectores de alto potencial”. Respecto al petróleo, añadió que “el sector energético va a seguir beneficiado de los altos precios de la energía por la gran demanda que genera la inteligencia artificial”.
La finca raíz y la apuesta por alternativos
El histórico idilio de las familias colombianas con la inversión en “ladrillos” se enfrenta a un nuevo paradigma. Costos fijos altos, falta de liquidez y cambios demográficos exigen reestructurar la concentración patrimonial en bienes raíces directos. Moreno enfatizó en la necesidad de no concentrar el capital: “Nuestros abuelitos no se equivocaron, pero hoy tenemos que invertir diferente. La propiedad raíz directamente tiene costos asociados muy altos. No tener más del 50% del patrimonio en propiedad raíz es una ley de diversificación, la liquidez es clave”.
Por su parte, los fondos inmobiliarios, la deuda privada y el capital de riesgo ofrecen descorrelación de los mercados públicos y capturan fases tempranas de crecimiento empresarial, aunque demandan un horizonte de inversión de mediano y largo plazo. “Los mercados privados son muy importantes para capturar el proceso de crecimiento que no se ve cuando la empresa ya cotiza en bolsa. Dan la posibilidad de generar un crecimiento del patrimonio mayor, asumiendo menor liquidez”, explicó Tobón.
Las reglas de oro para la salud financiera
El verdadero éxito en la gestión de capital no radica en perseguir la rentabilidad más alta mediante “anzuelos” o promesas irrealistas, sino en alinear cada decisión con el perfil de riesgo, la disciplina de ahorro, la diversificación y la educación financiera.
Moreno advirtió sobre el error recurrente de los inversionistas: “El error principal es buscar solo la rentabilidad e irse a lo que más renta sin importar el perfil. La mejor inversión no es la más rentable, sino la que le sirve a la persona”. Concluyó con un llamado a la autogestión del futuro financiero: “Nadie lo va a rescatar: ni una empresa, ni su familia, ni un gobierno. Estamos en la época de formar nuestro capital para nuestra propia vejez”.
Finalmente, Tobón enfatizó la importancia de la educación y el control individual sobre el patrimonio: “Nunca invierta en nada que no entienda. La salud financiera es algo que no se debería delegar del todo, así como la salud física. Asesórese, lea y aprenda”.
Escrito por Lina Vargas Vega
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