La data y la inteligencia artificial le impondrán un nuevo ritmo a la política monetaria, explicó Warsh. ¿Cómo?

Sin lugar a dudas, el mundo está enfrentando un choque originado por la ola de inteligencia artificial, pero en el futuro próximo ese impacto podría ser mucho más positivo en materia de productividad y riqueza.

Así lo ve el presidente de la Reserva Federal de los Estados Unidos, Kevin Warsh, que durante el desarrollo de las Reuniones Anuales del Fondo Monetario Internacional (FMI), celebradas en Bangkok, Tailandia, participó en un fireside chat conducido por la directora ejecutiva del FMI, Kristalina Georgieva.

La cabeza del banco central estadounidense ofreció su visión sobre cómo la irrupción de la inteligencia artificial transformará la economía global y la conducción de la política monetaria.

Warsh bromeó a propósito del nombre de la IA. Luego de la introducción de Georgieva, al señalar que en Estados Unidos no le dicen la IA sino la SI, a propósito de la forma en que el presidente Donald Trump la bautizó.

Para Warsh, el advenimiento de esta tecnología representa el cambio estructural de mayor trascendencia económica en décadas. 

“La llegada de esta nueva tecnología es probablemente el cambio con más impacto para la economía de Estados Unidos y la economía global en lo que va de mi vida”, explicó al inicio de su intervención.

Sin embargo, su análisis advierte que la transición no será lineal. En el corto plazo, la adopción masiva de la IA se refleja en un incremento de la demanda agregada mediante masivas inversiones de capital privado.

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No obstante, a mediano plazo, la Reserva Federal la interpreta como un choque positivo de oferta que impulsará la productividad y la riqueza global, aunque el trayecto entre ambos puntos estará lleno de fricciones y volatilidad.

“El camino desde donde estamos hasta ese punto probablemente sea muy sinuoso; sinuoso en cuanto a nuestra comprensión de la tecnología, porque realmente no sabemos cuál será la estructura de mercado de estas nuevas tecnologías. ¿Quiénes van a generar ingresos? ¿Cuáles serán las consecuencias para aquellos que apostaron a ganar dinero pero cuya estructura de mercado no se los permita?”, aseguró.

Cambios para la política monetaria

En el ámbito de la banca central, la transformación será profunda. Warsh señaló que tradicionalmente los bancos centrales han tenido que “torturar datos” rezagados y con ruido mediante modelos analíticos convencionales para descifrar las tendencias de la inflación. Con la integración de nuevas herramientas analíticas, las instituciones monetarias podrán procesar grandes volúmenes de información global en tiempo real, otorgando mayor precisión y confianza a las decisiones sobre las tasas de interés.

En la economía real, el impacto genera tanto optimismo como interrogantes. Si bien se espera un aumento sostenido de la productividad en los países que aprovechen la tecnología, persiste la incertidumbre sobre sus efectos en el empleo en los próximos 12 a 18 meses y sobre la estructura futura del mercado. Las cuantiosas apuestas del sector privado determinarán ganadores y perdedores, planteando riesgos de volatilidad financiera que las autoridades deben vigilar con prudencia.

Ante este escenario, la Fed ha puesto en marcha una respuesta institucional proactiva. A través de grupos de trabajo externos enfocados en productividad, empleo y recopilación de datos —con una primera audiencia de campo programada para el 16 de noviembre en San Francisco—, el organismo busca generar nuevo capital intelectual. Según destacó Warsh, estos esfuerzos no solo servirán a la economía estadounidense, sino que se conciben como bienes públicos globales a disposición del FMI y los países del G20.

Artículo elaborado por Aldemar Moreno Quevedo

Escuche la intervención completa del presidente de la Reserva Federal Kevin Warsh