Se formalizó una hoja de ruta orientada a estabilizar los ingresos del sector primario, ordenar la oferta de cosechas y establecer un mecanismo técnico de formación de precios en toda la cadena agroindustrial.

El Consejo Nacional del Arroz, en articulación con el Ministerio de Agricultura, formalizó la adopción de un Modelo de Ordenamiento Productivo para la cadena agroindustrial, cuya fase de ejecución entrará en vigencia durante el primer semestre de 2027. La disposición técnica busca equilibrar la oferta agregada con el consumo doméstico, estabilizar los márgenes de rentabilidad del sector primario y consolidar la sostenibilidad financiera de las actividades productivas en el territorio nacional.

La estrategia sectorial se fundamenta en cuatro ejes operativos estructurados para corregir distorsiones de mercado. El primer componente, enfocado en el ordenamiento de la oferta, contempla la zonificación de siembras por departamento, el establecimiento de áreas de referencia para el cultivo y la ejecución de un Censo Arrocero Nacional con el fin de alinear las cosechas con los requerimientos de la demanda.

En articulación con esto, el pilar de mercado proyecta una administración técnica de los contingentes de importación según las condiciones del inventario nacional, la intensificación de controles frente al contrabando y la estructuración del Mecanismo Nacional de Formación de Precios del Arroz, una herramienta que calculará valores de referencia a partir de datos consolidados sobre costos de producción, inventarios, flujos comerciales y demanda interna.

En el ámbito de la mitigación de contingencias y blindaje al agricultor, el acuerdo institucional prevé la habilitación de instrumentos de cobertura ante eventos meteorológicos adversos y variaciones operativas en las cotizaciones.

Para ello, se priorizará el diseño y activación de pólizas colectivas de aseguramiento agropecuario, coberturas de precios y la estructuración del Fondo de Estabilización de Precios, orientado a contener el impacto de los ciclos de sobreoferta o contracción en los ingresos de los productores.

Como cierre de la hoja de ruta, el componente de competitividad promoverá el acceso a líneas de financiamiento especializadas a través de Finagro, diseñadas específicamente para fomentar la integración agroindustrial y la tecnificación en campo.

El esquema incluye el fortalecimiento de la oferta y trazabilidad de semillas certificadas e insumos tecnológicos para optimizar los rendimientos por hectárea, consolidar la seguridad alimentaria en Colombia y ofrecer certidumbre comercial para el desarrollo e inversión dentro de la cadena productiva.

Registrado por Juan Camilo Torres Alarcón

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