A través de plataformas digitales y activos alternativos, Skandia busca romper la dependencia histórica del país hacia los productos tradicionales de ahorro, conectando el capital con el impacto social y el ecosistema B2B.
La inversión no es una prioridad para muchos colombianos, y entre aquellos que quieren ver su dinero rentar, ir a la fija es el común denominador. En Colombia predominan los perfiles conservadores que tienen su portafolio concentrado en Certificados de Depósito a Término (CDTs) o cuentas de ahorro de alto rendimiento. En un intento por diversificar los portafolios en el país, el sector financiero ha diseñado una oferta pensada para el ciudadano de a pie: fácil de entender, con ventanas de acceso asequible y a diferentes plazos.
Skandia, por su parte, ha hecho avances importantes en términos de democratización de las inversiones alternativas. Un ejemplo es el Fondo Impacto que, a tres años de su creación, supera los $200.000 millones bajo administración y acumula más de 1.200 inversiones. Mediante el fondeo a una decena de fintechs latinoamericanas, ha desembolsado US$85 millones, impactando directamente a 8.500 microempresas y a más de 8.000 mujeres cabeza de hogar, manteniendo una rentabilidad del 14 %.
“Esa relación entre impacto y rentabilidad muchas veces se entiende como que, para generar impacto, debo sacrificar rentabilidad, y no es así. Es este balance el que logra resultados superiores”, explicó Carolina Nieto Murillo, vicepresidente de Negocios Corporativos en Skandia Fiduciaria, en entrevista con Forbes Colombia.
Buscando replicar la inversión de impacto, la entidad lanzó el pasado 1 de septiembre el Fondo Skandia Urbano. El vehículo, en alianza con la proptech Dupla, opera bajo el modelo rent to buy. Las familias pueden habitar el inmueble que eligen y pagar un alquiler que, con el tiempo, les permite construir historial crediticio y financiar su vivienda. Por el lado de la captación, el modelo se empaquetó para que cualquier persona pueda invertir desde un millón de pesos.
“Cuando se invierte en un apartamento hay que tener en cuenta factores como impuestos, daños del inmueble e incluso reuniones de asambleas. Invertir en finca raíz es más sencillo a través de un fondo, que en este caso otorga una rentabilidad atractiva por encima del IPC más 6 % a un plazo de siete años, además de generar un impacto social cerrando brechas”, detalló Nieto.
La carrera por captar la liquidez del inversionista de a pie es cada vez más intensa en el segmento de los activos alternativos. En el renglón inmobiliario, el Fondo Skandia Urbano entra a competir en un terreno donde fondos como el PEI ya están consolidados entre los inversionistas. A su vez, en la arena general de las inversiones alternativas, la firma se enfrenta a un ecosistema que ha crecido aceleradamente con la llegada de plataformas como a2censo, de la Bolsa de Valores de Colombia, que permite financiar pymes con bajos montos.
Entre tanto, la compañía se ha enfocado en reinventarse para atender las nuevas demandas del mercado. Con más de 40 años de trayectoria, Skandia Fiduciaria migró hacia una operación apalancada en tecnología bajo la línea Fidu as a Service. Este giro le permitió pasar de la administración de inversiones tradicional a convertirse en un articulador que soluciona fricciones y elimina ineficiencias en el flujo de caja corporativo, reduciendo costos y procesos manuales.
La plataforma ofrece contratos de corresponsabilidad digital y fiducia estructurada mediante un menú de APIs. Esta infraestructura tecnológica permite que pasarelas de pago y fintechs de factoring escalen su operación.
“Para las empresas el flujo de caja es oro. Nosotros facilitamos que ese dinero siga andando de una manera segura, con trazabilidad y bajo el respaldo de una entidad vigilada, permitiendo que los recursos sean ágiles y no pierdan dinamismo”, dijo la directiva.
En el corto plazo, Skandia planea robustecer su portafolio con un nuevo fondo de crédito privado, diseñado para obtener liquidez sin perder sus beneficios tributarios. Estos movimientos apuntan a la visión macro de dinamizar el mercado de capitales colombiano, justo cuando el tejido empresarial empieza a recuperar la confianza y el apetito por la expansión.
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