El banquero brasileño destacó el potencial de Colombia para atraer inversión extranjera, pero advirtió que la responsabilidad fiscal, las tasas de interés, la seguridad y la productividad serán determinantes para impulsar el crecimiento.
Colombia tiene condiciones para atraer un volumen significativo de inversión extranjera, pero necesita consolidar un entorno económico que permita reducir las tasas de interés, fortalecer la seguridad y mejorar la productividad. Ese es el diagnóstico de Roberto Sallouti, CEO de BTG Pactual, quien considera que el país puede aprovechar sus recursos naturales, el tamaño de su mercado y las oportunidades que ofrece América Latina para captar capital internacional.
Sallouti es uno de los banqueros más influyentes de la región y figura entre los multimillonarios brasileños incluidos en la lista anual de Forbes 2026, que estima su fortuna en US$2.500 millones. El ejecutivo llegó a Bogotá para participar en el Gran Foro Colombia 2026, organizado por BTG Pactual, y concedió una entrevista a Forbes Colombia sobre las perspectivas económicas del país y los desafíos que enfrentan los mercados emergentes.
“Colombia puede estar muy bien posicionada, dado el cambio en las políticas fiscales, para atraer una cantidad significativa de inversión extranjera”, afirmó Sallouti, quien identificó varias ventajas de la economía colombiana que también comparten otros países de América Latina.
“Somos una potencia agrícola, minera, energética y ambiental, y tenemos enormes mercados internos”, señaló. A su juicio, esta combinación ofrece oportunidades para atraer inversionistas internacionales, siempre que los países garanticen condiciones adecuadas para desarrollar negocios.
El banquero destacó que Colombia está concentrada en crear un entorno que permita reducir las tasas de interés y avanzar en políticas sociales y educativas que contribuyan a mejorar la productividad de largo plazo. “Eso es exactamente lo que los inversionistas quieren ver”, sostuvo.
Su valoración sobre las perspectivas del país también estuvo relacionada con las medidas económicas presentadas durante el encuentro. Sallouti consideró que, si Colombia mantiene el rumbo expuesto en el foro, podría obtener resultados favorables en materia de atracción de inversiones.
El desafío de financiar el crecimiento
Uno de los principales obstáculos que identifica Sallouti para las economías latinoamericanas es el encarecimiento estructural del financiamiento internacional. En su opinión, la era del dinero barato que caracterizó buena parte del período posterior a la crisis financiera de 2008 ha quedado atrás.
Para ilustrarlo, recordó que entre 2009 y 2023 los bonos estadounidenses indexados a la inflación ofrecieron rendimientos reales que se movían aproximadamente entre el -1% y el 1%. Actualmente, señaló, esos rendimientos se encuentran cerca del 3%.
El cambio tiene consecuencias para países como Colombia, que deben competir por recursos internacionales en un escenario de mayores tasas de interés.
“Tenemos que fortalecer nuestros fundamentales para poder reducir las tasas de interés y, especialmente, comprimir el diferencial que necesitan nuestros países latinoamericanos frente a Estados Unidos”, explicó.
Para Sallouti, la responsabilidad fiscal resulta fundamental en ese proceso. Unas finanzas públicas más sólidas pueden contribuir a reducir las primas de riesgo que exigen los inversionistas y, con ello, los costos de financiamiento de los gobiernos y las empresas.
En ese contexto, expresó una opinión favorable sobre las medidas fiscales que, según explicó, está adelantando el Gobierno colombiano. Considera que apuntan a enfrentar dos de los principales problemas de la economía: las elevadas tasas de interés y la inflación.
Sin embargo, su diagnóstico también plantea un desafío de largo plazo. Las economías latinoamericanas no solo necesitan estabilizar sus indicadores macroeconómicos, sino generar condiciones para aumentar la inversión y sostener mayores tasas de crecimiento.
Productividad, seguridad e infraestructura
¿Por qué América Latina ha tenido tantas dificultades para alcanzar un crecimiento económico más elevado? Sallouti identifica tres grandes frentes de acción: reducir las tasas de interés, mejorar la seguridad y adoptar medidas estructurales que eleven la productividad.
En materia de seguridad, el ejecutivo incluye tanto la protección de las personas como la seguridad jurídica y tributaria, factores que considera fundamentales para ofrecer estabilidad a los inversionistas.
El tercer componente comprende inversiones de largo plazo en educación, infraestructura y tecnología.
“No hay ningún secreto en esto. Solo tenemos que ser capaces de implementarlo”, afirmó.
A su juicio, la combinación de menores costos de financiamiento, un entorno seguro y mejoras en educación e infraestructura permitiría a las economías latinoamericanas alcanzar un crecimiento más elevado y sostenible.
El desafío se vuelve más importante en un escenario en el que las inversiones globales están concentrándose en determinadas actividades y regiones, especialmente aquellas relacionadas con la inteligencia artificial.
Sallouti considera que la nueva división económica internacional no necesariamente estará determinada por la diferencia tradicional entre países desarrollados y emergentes, sino por la capacidad de las empresas y las economías para beneficiarse de las grandes inversiones en inteligencia artificial.
Incluso Europa, pese a su condición de región desarrollada, enfrenta dificultades derivadas de la competencia tecnológica y de la capacidad manufacturera china.
Para Colombia, el mensaje es que atraer inversión no dependerá exclusivamente de sus recursos naturales o de su mercado interno. También será necesario mejorar el entorno empresarial y fortalecer las capacidades productivas que permitan competir en una economía mundial en transformación.
Colombia en la estrategia regional de BTG Pactual
La apuesta de BTG Pactual por América Latina responde a una estrategia que busca conectar el capital internacional con las oportunidades de inversión de la región, al tiempo que facilita a los inversionistas latinoamericanos el acceso a los mercados globales.
Sallouti explicó que el banco tiene presencia en Brasil, Uruguay, Chile, Perú y Colombia, además de Estados Unidos y Luxemburgo. Esa red le permite atender tanto a clientes locales como a inversionistas interesados en diversificar sus portafolios fuera de sus países de origen.
“Somos una institución latinoamericana enfocada en América Latina, en traer inversionistas globales a la región y oportunidades globales a los inversionistas latinoamericanos”, señaló.
El ejecutivo considera que esta integración continuará ampliándose durante los próximos años, apoyada en una oferta de servicios financieros digitales adaptada a las necesidades de los clientes de la región.
Aunque no anunció nuevas inversiones ni compromisos específicos de capital para Colombia, su diagnóstico apunta a que el país tiene oportunidades para fortalecer su participación en los flujos internacionales de inversión.
Sallouti también se refirió a los desafíos que enfrentan las democracias para impulsar el crecimiento económico. A su juicio, uno de los principales problemas es que las políticas necesarias para alcanzar un desarrollo sostenible pueden resultar impopulares en el corto plazo.
“El gran desafío de nuestras democracias es cómo crear políticas que generen desarrollo sostenible a largo plazo, aunque en el corto plazo puedan ser algo impopulares”, afirmó. En sistemas con elecciones frecuentes, explicó, políticos y votantes deben encontrar un equilibrio entre las medidas de efecto inmediato y las reformas estructurales.
Un escenario internacional más exigente
Las perspectivas de Colombia y América Latina también estarán condicionadas por los riesgos que enfrenta la economía mundial en 2027.
Sallouti identificó las tensiones geopolíticas como una de las principales amenazas, debido a sus efectos sobre los precios internacionales de la energía, los fertilizantes y otros productos esenciales para la actividad económica.
A estas presiones se suman los elevados déficits fiscales que persisten en varias economías después de la pandemia, especialmente en Estados Unidos y Europa, y que pueden contribuir a mantener altas las tasas de interés.
El banquero también advirtió sobre las consecuencias de una menor globalización y de las disrupciones comerciales, aunque reconoció que la enorme capacidad manufacturera de China puede ejercer presiones a la baja sobre los precios internacionales.
En ese escenario, considera que América Latina debe fortalecer sus fundamentales económicos para enfrentar un entorno financiero menos favorable.
Para Colombia, su conclusión es que el potencial de inversión existe, pero aprovecharlo dependerá de la capacidad de ofrecer estabilidad macroeconómica, seguridad y condiciones que permitan elevar la productividad. Un desafío que, según Sallouti, exige combinar las decisiones económicas de corto plazo con reformas capaces de sostener el crecimiento durante los próximos años.
