Santiago Pardo, presidente de Analdex, advierte sobre el impacto de la apreciación del peso en los exportadores, mientras las importaciones se disparan. El gremio estima que las compras externas alcanzarán un récord de US$80.000 millones en 2026.
La apreciación del peso colombiano frente al dólar está pasando factura a los exportadores. Según cálculos de la Asociación Nacional de Comercio Exterior (Analdex), las empresas que venden sus productos en los mercados internacionales han dejado de recibir $28,3 billones en ingresos por efecto de la tasa de cambio, una situación que contrasta con el acelerado crecimiento de las importaciones, que podrían alcanzar un máximo histórico este año.
Santiago Pardo, nuevo presidente ejecutivo de Analdex, explicó en entrevista con Forbes Colombia que el gremio estimó cuánto habrían recibido los exportadores en pesos si la tasa de cambio se hubiera mantenido en niveles similares a los del año pasado.
La cifra no representa una caída equivalente de las ventas externas ni de las utilidades empresariales, sino una estimación de los menores ingresos en pesos asociados con la apreciación de la moneda colombiana. Su impacto varía entre sectores, dependiendo de los costos de producción, la utilización de insumos importados y las coberturas cambiarias de las empresas.
El efecto es particularmente sensible para actividades como la agricultura, cuyos productores reciben dólares por sus exportaciones, pero deben asumir buena parte de sus costos en pesos. En contraste, algunas industrias pueden compensar parcialmente la caída de sus ingresos mediante importaciones de materias primas y equipos a menores precios.
El fenómeno coincide con un fuerte crecimiento de las compras externas. Según el DANE, entre enero y agosto de 2026 las importaciones colombianas sumaron US$53.746,4 millones, un aumento del 17,2% frente al mismo período del año anterior.
Pardo estima que, de mantenerse esta tendencia, Colombia podría cerrar el año con importaciones cercanas a US$80.000 millones, superando el récord de aproximadamente US$77.000 millones registrado en 2022.
Detrás de ese comportamiento se encuentran la apreciación del peso, que abarata los productos extranjeros, así como las mayores compras de gas natural, vehículos y otros bienes. También han aumentado las importaciones de maquinaria y equipos de transporte.
Las cifras oficiales muestran que las exportaciones alcanzaron US$36.880,7 millones entre enero y agosto, con un crecimiento del 12,8%. Sin embargo, el déficit de la balanza comercial llegó a US$13.877,1 millones, frente a US$10.604,5 millones en igual período de 2025.
El comportamiento de las ventas externas también muestra diferencias importantes entre sectores. Mientras las exportaciones de combustibles y productos de las industrias extractivas crecieron 16,9%, las manufacturas retrocedieron 1,5% y los productos agropecuarios, alimentos y bebidas disminuyeron 4,1%.
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La triple diversificación, el desafío
Más allá de la coyuntura cambiaria, Pardo considera que Colombia necesita transformar su estructura exportadora para reducir la dependencia de unos pocos productos, empresas y mercados.
El diagnóstico del nuevo dirigente gremial es crudo: el país cuenta con alrededor de 9.000 exportadores, pero apenas 411 empresas concentran el 91% de las ventas externas. Esto significa que cerca del 4,6% de las compañías exportadoras responde por nueve de cada diez dólares que recibe el país por sus exportaciones.
Para Pardo, la solución pasa por lo que denomina una triple diversificación: ampliar los destinos comerciales, aumentar el número de empresas exportadoras y desarrollar una canasta más amplia de productos y servicios.
Estados Unidos sigue siendo el principal comprador de productos colombianos, con una participación del 28,3% entre enero y agosto. Sin embargo, el presidente de Analdex considera que el país debe prestar mayor atención a los mercados asiáticos, especialmente China, Japón y Corea del Sur.
Pardo conoce esa región por su experiencia de 12 años en Asia, donde fue representante de la Federación Nacional de Cafeteros y embajador de Colombia en Japón. Desde esa perspectiva, advierte que Colombia se encuentra rezagada frente a competidores latinoamericanos como Chile, México y Perú en el aprovechamiento de las oportunidades comerciales asiáticas.
La diversificación también exige ampliar las capacidades productivas. Aunque las exportaciones colombianas crecieron 12,8% hasta agosto, buena parte del aumento estuvo asociada con los combustibles, las industrias extractivas y el oro no monetario, cuyas ventas aumentaron 95,1%.
El presidente de Analdex considera necesario fortalecer las exportaciones agropecuarias, manufactureras y de servicios, así como facilitar el acceso de más empresas a los mercados internacionales.
Los tratados comerciales no son suficientes
Pardo, quien participó en las negociaciones de acuerdos comerciales con la Unión Europea, Corea del Sur, Turquía y Panamá, sostiene que Colombia necesita aprovechar mejor los tratados que ha suscrito.
“Los acuerdos son una condición necesaria, pero no suficiente para poder exportar más”, afirma.
Su argumento es que los tratados permiten acceder a condiciones comerciales similares a las de otros competidores, pero no garantizan que las empresas desarrollen la capacidad de producir, cumplir los requisitos de los compradores internacionales y mantener una presencia sostenida en esos mercados.
En el caso de Asia, señala la necesidad de avanzar en admisibilidad sanitaria, fortalecer entidades como el ICA y el Invima y mejorar la coordinación entre las embajadas, ProColombia y el sector privado.
El dirigente gremial destaca la experiencia de Chile, que ha mantenido una estrategia de inserción internacional a pesar de los cambios políticos. A su juicio, Colombia necesita una visión semejante de largo plazo, especialmente en momentos de bajos niveles de inversión y dificultades para aumentar las exportaciones.
Pardo también advierte que las empresas pueden perder interés en vender al exterior cuando enfrentan una tasa de cambio desfavorable y no encuentran suficiente respaldo institucional para desarrollar nuevos mercados.
La relación comercial con Estados Unidos
Otro de los desafíos que recibe Pardo es la incertidumbre generada por la política arancelaria del presidente Donald Trump, que ha modificado las condiciones de acceso al mercado estadounidense.
El presidente de Analdex considera que el restablecimiento de un diálogo fluido entre los dos gobiernos abre oportunidades para negociar mejores condiciones comerciales, particularmente para los sectores afectados por los nuevos aranceles.
Según explicó, Estados Unidos ha establecido un arancel del 10% como referencia para numerosos países, pero Colombia debe buscar condiciones más favorables para sus productos, incluyendo reducciones frente al gravamen del 12,5% que afecta a parte de sus exportaciones.
Pardo considera que las conversaciones bilaterales deben tener una visión integral, que vaya más allá de la discusión sobre un arancel específico y permita mejorar la posición competitiva de los productos colombianos en su principal mercado.
Aunque reconoce señales positivas en el acercamiento entre ambos gobiernos, advierte que será necesario esperar resultados concretos de las negociaciones.
El nuevo presidente de Analdex, quien sucede a Javier Díaz después de 29 años al frente del gremio, identifica tres prioridades para su gestión: mejorar la competitividad del comercio exterior, promover un mayor aprovechamiento de los acuerdos comerciales y avanzar en la diversificación de mercados, empresas y productos.
Para ello, propone fortalecer la coordinación entre el sector privado y las entidades públicas, simplificar los procedimientos de comercio exterior e incorporar nuevas tecnologías que permitan reducir costos y facilitar las operaciones.
El desafío, sostiene, es construir una estrategia exportadora de largo plazo en un país que enfrenta costos crecientes de producción, una moneda apreciada y una balanza comercial cada vez más deficitaria.
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