Las stablecoins prometen reducir los costos de los pagos internacionales, pero las comisiones y las restricciones regulatorias plantean desafíos para su expansión en Colombia.

El uso de stablecoins, criptoactivos diseñados para mantener un valor estable frente a monedas como el dólar, está ganando terreno en Colombia como una alternativa para recibir pagos internacionales y transferir dinero entre países. Sin embargo, el crecimiento de este mercado plantea una pregunta para las empresas: ¿qué tan competitivos son estos mecanismos cuando se consideran todos los costos de una operación?

El interés va más allá de la compraventa de criptomonedas. Plataformas financieras están utilizando esta tecnología para facilitar pagos a trabajadores independientes, transferencias internacionales y operaciones entre empresas. En Colombia, su expansión también enfrenta restricciones cambiarias que limitan algunas de sus aplicaciones comerciales.

Según el informe sobre criptoactivos, stablecoins y blockchain de Colombia Fintech, presentado el 28 de octubre, Colombia registró US$29.100 millones en actividad cripto entre julio de 2025 y junio de 2026, un crecimiento del 13,8 %, superior al 9,8 % de América Latina. Las cifras, basadas en información de Chainalysis, sitúan al país como el quinto mercado de la región.

El informe también señala que las stablecoins representaron el 48 % de las compras de criptoactivos registradas en las plataformas analizadas. Sin embargo, esta proporción no permite determinar qué parte de esas operaciones estuvo relacionada con pagos empresariales.

Gabriel Santos, presidente ejecutivo de Colombia Fintech, explicó en entrevista con Forbes Colombia que uno de los principales cambios es la aparición de aplicaciones comerciales más allá de la inversión especulativa.

Entre ellas mencionó los pagos transfronterizos, especialmente para pequeñas y medianas empresas que prestan servicios en distintas jurisdicciones, y las remesas. Según el estudio del gremio, el 44,4 % de las empresas encuestadas de la vertical cripto y blockchain ofrece servicios de transferencias internacionales.

De los pagos a independientes a las transferencias internacionales

Juanita Rodríguez, country manager de Bitso Colombia y vicepresidenta de la junta directiva de Colombia Fintech, señaló que las empresas colombianas ya están utilizando infraestructura basada en stablecoins para facilitar pagos por servicios prestados desde el exterior.

Uno de los ejemplos son los trabajadores independientes que reciben ingresos de compañías internacionales. Algunas plataformas recaudan los recursos en el país de origen y utilizan stablecoins para transferirlos a los destinatarios, que posteriormente pueden convertirlos a moneda local.

En entrevista con Forbes Colombia, Rodríguez explicó que estas operaciones encuentran oportunidades en actividades que no están sujetas a las obligaciones de canalización cambiaria.

La ejecutiva también reveló que Bitso Business, la división empresarial de la plataforma, pasó de procesar US$12.000 millones en transacciones en América Latina durante 2024 a US$82.000 millones en 2025. Rodríguez destacó, además, que la operación de Bitso en Colombia es rentable.

El potencial de las stablecoins para el comercio exterior es distinto. En Colombia, los criptoactivos no son reconocidos como divisas y no pueden utilizarse para cumplir directamente las operaciones que, por ley, deben pasar por el mercado cambiario.

Para Rodríguez, esta limitación restringe servicios que ya encuentran aplicaciones en otros mercados latinoamericanos, particularmente en los pagos internacionales a proveedores de bienes.

¿Son realmente más baratos estos pagos?

La reducción de costos es uno de los principales argumentos de las empresas que desarrollan infraestructura de pagos con stablecoins.

Colombia Fintech sostiene que los canales tradicionales de remesas pueden representar costos de entre el 5 % y el 7 % del monto enviado, mientras que algunas alternativas basadas en criptoactivos pueden reducirlos a menos del 2 %.

Un estudio publicado el 19 de octubre por el Banco de Pagos Internacionales (BIS), elaborado por Wenxin Du, Catherine Huang y David Scharfstein, introduce un matiz importante.

Los investigadores compararon transferencias internacionales realizadas mediante bancos tradicionales, operadores fintech de remesas y stablecoins, teniendo en cuenta los costos cambiarios y las comisiones asociadas a cada mecanismo.

Encontraron que los operadores fintech ya han reducido considerablemente los costos frente a las transferencias bancarias tradicionales. En el caso de las stablecoins, las conversiones entre dinero convencional y activos digitales siguen dependiendo de plataformas e intermediarios que pueden cobrar por negociación, cambio de moneda y retiro de fondos.

El estudio también señala que los destinatarios pueden tener que esperar procesos adicionales de conversión y liquidación bancaria antes de disponer del dinero en sus cuentas.

Por eso, aunque las stablecoins pueden ofrecer condiciones favorables en determinados mercados, su competitividad depende de la liquidez, los costos completos de la operación y las condiciones regulatorias.

La comparación resulta relevante para las empresas colombianas: una transferencia que se efectúa rápidamente en una red blockchain no necesariamente representa un pago más barato o inmediato cuando se considera el recorrido completo del dinero.

El límite regulatorio en Colombia

El crecimiento del negocio también ha reactivado el debate sobre las reglas que deben cumplir los proveedores de servicios con criptoactivos.

Colombia Fintech sostiene que el país necesita un marco integral que establezca responsabilidades de supervisión, reglas para los proveedores y condiciones para su relación con las entidades financieras tradicionales.

El gremio también propone actualizar el régimen cambiario para incorporar determinados usos de activos virtuales en operaciones internacionales.

La Superintendencia Financiera, por su parte, señala que los criptoactivos no constituyen dinero reconocido legalmente en Colombia y advierte sobre los riesgos de su negociación, incluidos los asociados a la custodia digital y la ausencia de una supervisión equivalente a la de los productos financieros regulados.

El debate no se limita al país. En un documento publicado el 12 de octubre, el Consejo de Estabilidad Financiera (FSB) advirtió que las stablecoins de alcance global pueden involucrar empresas y operaciones distribuidas entre varias jurisdicciones, lo que dificulta la identificación y supervisión de sus riesgos.

Para las compañías colombianas, el desafío consiste en determinar qué operaciones pueden realizar legalmente con estas herramientas y si los beneficios compensan los costos de convertir, transferir y recibir los recursos.

Las stablecoins ya forman parte de la infraestructura que algunas empresas utilizan para mover dinero internacionalmente. Su expansión en Colombia dependerá tanto de las reglas aplicables como de su capacidad para ofrecer ventajas económicas comprobables frente a las alternativas disponibles.

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