La emisión abre un programa por hasta $1,3 billones. El objetivo es financiar proyectos verdes en moneda local.

CAF volvió al mercado de capitales colombiano después de más de 17 años. El banco de desarrollo de América Latina y el Caribe anunció este 5 de noviembre la colocación de un bono verde por $51.000 millones a cinco años, una operación que le permitirá captar pesos para financiar proyectos elegibles bajo su marco de finanzas sostenibles.

La emisión, listada en la Bolsa de Colombia, recibió ofertas por $57.000 millones de 21 inversionistas institucionales. La tasa de corte quedó en 12,95%.

Detrás de la colocación hay una decisión sobre cómo financiar inversiones cuyos ingresos y gastos pueden estar en moneda local. Conseguir recursos en pesos permite ofrecer financiación sin que el prestatario tenga que asumir directamente una deuda denominada en dólares y su exposición a las variaciones del tipo de cambio.

Sergio Díaz-Granados, presidente ejecutivo de CAF, explicó que la operación busca fortalecer el financiamiento en moneda local de proyectos para la transición verde, sin trasladar el riesgo cambiario a sus clientes.

Una primera emisión, no $1,3 billones desembolsados

Los $51.000 millones son la primera colocación de un programa autorizado por la Superintendencia Financiera con un cupo global de $1,3 billones.

Ese cupo establece cuánto puede emitir CAF bajo el programa. No equivale a recursos ya captados ni a préstamos desembolsados a empresas o proyectos.

La diferencia importa para dimensionar el anuncio: el programa abre la posibilidad de realizar nuevas colocaciones, pero cada operación dependerá de sus condiciones y de la demanda del mercado.

El bono también tiene un costo. La tasa obtenida por CAF corresponde a su financiación mediante esta emisión; no es la tasa que necesariamente pagarán quienes reciban posteriormente un crédito.

Qué implica financiarse en pesos

Para un proyecto que cobra sus servicios en pesos, endeudarse en otra moneda puede introducir una presión adicional. Si el peso se deprecia, atender una obligación en dólares exige más ingresos locales, aun cuando el negocio mantenga su actividad.

La financiación en la misma moneda de los ingresos ayuda a reducir ese desajuste. Sin embargo, no elimina los demás riesgos del proyecto ni garantiza por sí sola un crédito más barato. El costo final también depende del plazo, las garantías y las condiciones de la operación.

La colocación colombiana amplía las fuentes de recursos de CAF. En mayo de este año, la entidad había anunciado una emisión de bonos verdes por 1.000 millones de euros, destinada a categorías elegibles bajo su Marco de Finanzas Sostenibles de 2025.

Lo verde se comprueba en el destino del dinero

Los bonos verdes permiten captar recursos para financiar o refinanciar proyectos con objetivos ambientales. Su diferencia frente a una emisión convencional está en el uso comprometido del dinero y la información que se entrega para seguirlo.

Los Principios de Bonos Verdes de la Asociación Internacional del Mercado de Capitales —ICMA—, actualizados en junio de 2025, son directrices voluntarias que contemplan cuatro componentes: destino de los recursos, evaluación y selección de proyectos, administración del dinero y reportes.

También recomiendan informar sobre la asignación de los fondos y sus beneficios ambientales, con indicadores cuantificables cuando sea posible. Esto permite distinguir entre cuánto dinero se consiguió y qué resultados produjo su utilización.

En el caso de CAF, el anuncio identifica categorías elegibles, pero no detalla los proyectos que recibirán los recursos de esta colocación ni cuánto corresponderá a cada uno. Esa información será necesaria para evaluar su alcance más allá del resultado de la subasta.

El regreso al mercado colombiano deja una nueva fuente de financiación en pesos. Su efecto se podrá medir cuando se conozcan las inversiones respaldadas, las condiciones de los créditos y los resultados ambientales que reporten.

Registrado por Sebastián Tovar

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