Camacol Bogotá reporta 3.679 desistimientos entre enero y marzo, con fuerte alza en preventa. Las dificultades de financiamiento, la pérdida de empleo y los cambios en subsidios explican el fenómeno.

Los desistimientos en la compra de vivienda siguen en aumento y se consolidan como uno de los principales termómetros del mercado inmobiliario en Colombia.

Según Camacol Bogotá y Cundinamarca, entre enero y marzo de 2026 se registraron 3.679 desistimientos en la región, lo que representa un incremento de 11,5% frente al mismo periodo del año anterior.

El deterioro se concentra especialmente en las etapas iniciales de los proyectos. En preventa, las renuncias crecieron 33,4%, mientras que en proyectos en construcción aumentaron 9,3%, lo que evidencia mayores dificultades para que los hogares logren cerrar financieramente su compra.

Detrás de esta dinámica hay un cambio en las condiciones económicas de los hogares. Camacol advierte que el fenómeno responde, en buena medida, al endurecimiento del acceso al crédito, el aumento en las tasas de interés y la pérdida de capacidad de pago. A esto se suman factores como la eliminación o restricción de programas de subsidio —como Mi Casa Ya— y problemas en el desembolso de créditos hipotecarios.

De hecho, un sondeo del gremio muestra que el 53,3% de los desistimientos en 2025 estuvo asociado a restricciones de financiamiento y capacidad de pago, incluyendo desempleo, negación de créditos o subsidios.

Otros factores también influyen. El 25,9% corresponde a fricciones en el proceso de vinculación comercial —hogares que no culminan el proceso—, mientras que un 9,8% está relacionado con riesgos del proyecto y un 11% con razones personales.

El fenómeno no es nuevo, pero sí más intenso. Mientras entre 2018 y 2021 se registraban cerca de 4.200 desistimientos anuales, entre 2022 y 2025 la cifra se duplicó hasta superar los 10.400 casos en promedio.

Para el sector, el aumento de desistimientos refleja las dificultades estructurales del mercado de vivienda, especialmente en el segmento de interés social, y reabre el debate sobre la necesidad de fortalecer los programas de subsidio y mejorar las condiciones de financiamiento para evitar que más hogares abandonen el proceso de compra.

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