Las dudas de Bancolombia se suman a las advertencias de Moody’s y del economista Luis Fernando Mejía, quienes alertan sobre presiones de gasto, estimaciones optimistas de ingresos y una herencia fiscal “tremendamente frágil” para el próximo gobierno.

El Plan Financiero de 2026 del Gobierno colombiano enfrenta crecientes cuestionamientos desde el mercado y los analistas económicos. Investigaciones Económicas de Bancolombia calificó como “poco creíble” el ajuste fiscal planteado por el Ministerio de Hacienda y advirtió que el déficit podría ser significativamente mayor al estimado por el Ejecutivo.

En su análisis, la entidad señala que el Gobierno proyecta una reducción del déficit fiscal hasta 5,1% del PIB en 2026, pero considera que esa estimación se basa en supuestos macroeconómicos y proyecciones de gasto e intereses “excesivamente optimistas”.

Según los cálculos del equipo económico del banco, la evolución del recaudo, la ejecución presupuestal y el costo de financiamiento podrían llevar el déficit fiscal hasta cerca de 7% del PIB en 2026, muy por encima de la meta oficial.

El informe también señala que el documento del Gobierno plantea un recorte del gasto total cercano a $44 billones, pero no detalla con claridad las medidas que permitirían concretar ese ajuste presupuestal.

Además, el escenario fiscal estaría condicionado por presiones adicionales. Bancolombia advierte que el pago de intereses de la deuda podría aumentar debido a operaciones de manejo de deuda realizadas en 2025, cuyos efectos se sentirían con mayor fuerza este año.

Presiones fiscales persistentes

Las dudas sobre la trayectoria fiscal de Colombia también han sido señaladas por calificadoras internacionales. Moody’s estimó que el déficit del Gobierno Central podría ubicarse alrededor de 6% del PIB en 2026, por encima de la meta oficial.

De confirmarse ese escenario, el déficit se reduciría levemente frente al 6,4% registrado en 2025, pero permanecería por tercer año consecutivo por encima del umbral de 6%, reflejando presiones persistentes sobre las finanzas públicas.

La agencia también advirtió que el pago de intereses de la deuda podría aumentar hasta 3,1% del PIB en 2026, en un contexto de elevados niveles de endeudamiento interno.

“Una bomba fiscal” para el próximo gobierno

Para varios economistas, el principal desafío fiscal se trasladará al próximo gobierno.

Luis Fernando Mejía, CEO de Lumen Economic Intelligence, afirmó que la próxima administración recibirá “una bomba fiscal”, con una situación caracterizada por deuda creciente, gasto rígido y déficit persistente.

“El próximo gobierno recibirá una situación fiscal tremendamente frágil y la necesidad inmediata de anunciar un plan de ajuste fiscal”, señaló.

Según Mejía, ese ajuste no podrá depender únicamente de una reforma tributaria. Incluso en un escenario optimista, estima que una reforma recaudaría alrededor de 1% del PIB, por lo que el ajuste principal tendría que venir del lado del gasto.

En su opinión, el país necesitaría un ajuste fiscal cercano a 2,5% del PIB, compuesto por un recorte del gasto de aproximadamente 1,5% del PIB y nuevas medidas de ingresos.