La decisión responde a una menor expectativa de apoyo del Gobierno y riesgos sobre el FEPC, aunque la agencia destacó la fortaleza intrínseca de la compañía con una calificación individual de b1.
Moody’s rebajó la calificación de crédito global de Ecopetrol de Ba1 a Ba2 y modificó la perspectiva de estable a negativa, en una decisión que pone el foco en el deterioro de la percepción sobre el respaldo del Gobierno y los riesgos asociados a la política pública del sector.
La calificadora explicó que el ajuste responde a una visión menos favorable del apoyo estatal, que ahora considera “sólido” en lugar de “alto”, ante una mayor percepción de interferencia gubernamental y menor previsibilidad en los mecanismos de respaldo, en particular los relacionados con el Fondo de Estabilización de Precios de los Combustibles (FEPC).
Uno de los elementos clave es la forma en que se están gestionando los pagos del FEPC. Moody’s señaló que, aunque el Gobierno reconoce las obligaciones, los esquemas recientes —como el uso de Títulos de Tesorería (TES) para cubrir la mayor parte de los saldos— aplazan los flujos de caja y reducen la visibilidad financiera de corto plazo para la compañía.
En concreto, el Gobierno tenía previsto liquidar los saldos del FEPC correspondientes al primer trimestre de 2025 por cerca de COP1,6 billones, pero acordó un esquema con un pago mínimo en efectivo y el resto mediante TES, lo que en la práctica difiere la mayor parte de esos recursos hasta 2026.
La decisión también incorpora preocupaciones sobre gobierno corporativo. Cambios recientes en la alta dirección y en la junta refuerzan, según la agencia, la percepción de mayor influencia política en la empresa, un factor que pesa en la evaluación crediticia.
A pesar de la rebaja, Moody’s reafirmó la calificación individual (BCA) en b1, destacando el sólido perfil de negocio de Ecopetrol como la principal empresa integrada de petróleo y gas del país, con operaciones diversificadas, niveles de apalancamiento moderados y una posición de liquidez considerada adecuada.
Sin embargo, advirtió que el flujo de caja libre podría mantenerse negativo en 2026, presionado por altos niveles de inversión, pago de dividendos y posibles retrasos en ingresos asociados al FEPC.
La perspectiva negativa refleja la incertidumbre sobre la consistencia de las políticas públicas y el impacto que podrían tener en la liquidez y necesidades de financiamiento de la compañía. También incorpora el riesgo de refinanciamiento en caso de que Ecopetrol avance en adquisiciones relevantes financiadas con deuda de corto plazo.
Un eventual ajuste adicional dependerá, según Moody’s, de la evolución del apoyo estatal, la disciplina financiera y la estabilidad en el entorno regulatorio.
