Houston, fundada en San Francisco por Felipe Salinas y Julián Arango, suma más de 1.500 usuarios en 46 países a pocos meses de su creación y arranca pilotos con más de diez corporativos, entre ellos cuatro colombianos.

Los emprendedores colombianos Felipe Salinas y Julián Arango presentaron en la Universidad de Harvard su startup Houston, una plataforma que permite a cualquier persona crear y gestionar agentes de inteligencia artificial (asistentes digitales capaces de ejecutar tareas reales) sin escribir una línea de código.

La compañía, con sede en San Francisco, acumula más de 1.500 usuarios en 46 países y más de 100 empresas en lista de espera, según cifras compartidas a Forbes Colombia por sus fundadores. Más de diez corporativos están iniciando pilotos con la plataforma, entre ellos cuatro colombianos. La startup afirma que adelanta pruebas con empresas insignia del país en los sectores de consumo masivo, automotriz y logística, cuyos nombres anunciará próximamente.

Además de Harvard, donde estuvieron en Harvard Innovation Labs, los fundadores han presentado el proyecto en la Universidad de Cornell y en el South Summit de Madrid, y se preparan para levantar capital en una ronda de inversionistas en Silicon Valley.

Foto: Proporcionada
Foto: Proporcionada.

“Nuestra meta es darle un agente de inteligencia artificial a cada persona del planeta”, dijo Salinas. “Y mucha gente piensa que eso suena loco, pero en Silicon Valley uno entiende que las grandes compañías comienzan pensando de esa manera”.

Houston nació en febrero de este año como una herramienta interna de TaxFlow, la startup anterior de Salinas y Arango, que desarrollaba agentes de IA para firmas contables en Estados Unidos y que en enero de 2025 había cerrado una ronda presemilla de US$750.000 con el respaldo de fondos como Platanus Ventures y BFF, además de ángeles inversionistas como Brian Requarth, cofundador de Latitud, y Brian York.

Durante el desarrollo de TaxFlow, los fundadores se toparon con un problema inesperado, que fue que las herramientas de agentes autónomos eran demasiado técnicas, incluso para equipos preparados.

“Nos dimos cuenta de que el futuro de la inteligencia artificial iba hacia los agentes”, explicó Salinas. “Pero también entendimos que la mayoría de personas no iba a saber utilizar herramientas tan técnicas”.

La solución que construyeron para su propio equipo (una interfaz visual para usar agentes sin abrir terminales ni escribir código) terminó convirtiéndose en Houston.

El punto de inflexión llegó en un workshop para fundadores en San Francisco. La aplicación ni siquiera estaba lista para la App Store: el equipo la compartía por WhatsApp y los usuarios debían correr comandos manualmente desde la terminal para abrirla. Ocho días antes solo la usaba el equipo de Houston.

“La reacción fue una locura. Amanecimos virales en San Francisco y empezamos a recibir usuarios de decenas de países”, relató Salinas. “Ahí entendimos que había una necesidad gigantesca”.

Salinas, administrador de empresas de la Universidad de los Andes, pasó por compañías como Red Bull, Polymath Ventures y el fondo Latitud, uno de los más relevantes de Latinoamérica en etapas tempranas, y cofundó junto a su hermano gemelo Soy Startup Latam, una plataforma educativa que llegó a reunir a más de 100.000 personas del ecosistema emprendedor.

Arango, filósofo de la Universidad Nacional, desarrolló su carrera como ingeniero especializado en machine learning e inteligencia artificial aplicada a videojuegos en Los Ángeles. Los cofundadores, que son primos segundos, se reencontraron en el mundo tecnológico antes de unirse para emprender.

El nombre de la compañía es un guiño al centro de control de la NASA.

“Sentimos que estamos en una misión”, comentó Salinas. “Creemos que estamos entrando en una transformación tecnológica igual de grande a la exploración espacial”.

Para Arango, la apuesta tiene un componente regional.

“La inteligencia artificial va a democratizar capacidades que antes solo tenían personas muy técnicas o compañías enormes”, expresó. “Hoy alguien desde Colombia puede construir cosas que hace unos años necesitaban millones de dólares y cientos de ingenieros”.

Los fundadores no esquivan el debate sobre el impacto laboral de la tecnología.

“Muchísimos trabajos van a cambiar o desaparecer. Eso es inevitable”, reconoció Arango. “Pero también van a aparecer nuevas oportunidades. La IA puede ayudarte muchísimo, pero todavía necesitas criterio, visión y contexto humano”.

Salinas fue más allá. “Yo creo que la gente debería tener miedo. Y no lo digo de forma negativa. Lo digo porque el miedo también obliga a transformarse. La diferencia está en quién aprende a usar estas herramientas primero”, anotó.

Houston se mantiene en versión beta y no se ha lanzado oficialmente: los interesados pueden acceder a la plataforma con un código especial, y la compañía está aceptando empresas líderes en sus campos como early adopters. Los fundadores también preparan una hackatón para más de 300 personas en Colombia, en la que los participantes podrán competir por una oportunidad de trabajar con el equipo.

“Estamos entrando en una nueva etapa de crecimiento y preparándonos para próximas rondas de inversión que podrían acelerar muchísimo el producto y la expansión global”, concluyó Salinas.

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