Colombia registra hoy la tasa de fraude financiero digital más baja de los últimos tres años, en donde en 2025 bajó un 4.8%, según cifras de transacciones digitales con credenciales Visa [1]. Pero esa victoria técnica no ha llegado al lugar donde realmente importa: la percepción del consumidor. El 42% de los colombianos abandonó solicitudes […]
Colombia registra hoy la tasa de fraude financiero digital más baja de los últimos tres años, en donde en 2025 bajó un 4.8%, según cifras de transacciones digitales con credenciales Visa [1]. Pero esa victoria técnica no ha llegado al lugar donde realmente importa: la percepción del consumidor.
El 42% de los colombianos abandonó solicitudes de productos financieros por desconfianza en el manejo de sus datos, y el 62% dejó de usar un sitio web tras percibir riesgo de fraude, de acuerdo con el Informe del Fraude Omnicanal de TransUnion[2]. La seguridad avanzó más rápido que la confianza y esa es la paradoja que limita el crecimiento. No es el fraude lo que inhibe la adopción digital, sino la memoria del fraude. El usuario no evalúa estadísticas, evalúa señales.
Y ahí es donde la industria suele equivocarse. Más validaciones, más alertas y más fricción no resuelven el problema, muchas veces lo profundizan. Cada nuevo paso le recuerda al usuario que hay algo de qué preocuparse. Mientras más visible es la protección, más visible se vuelve también “la amenaza”.
En la economía digital actual, la confianza es la moneda del comercio. Un estudio de Visa de este año[3] revela que las empresas creen estar cumpliendo con las prioridades del consumidor, pero los niveles de satisfacción cuentan una historia distinta. Para los usuarios, la protección contra el fraude y la seguridad de sus datos son innegociables, y aun así sienten que la industria no termina de responder a esa expectativa. Esa distancia entre lo que la industria cree entregar y lo que el usuario realmente experimenta se convierte en el enemigo silencioso del crecimiento digital.
En nuestra experiencia, la escala de protección ya existe. En Visa, solo en 2024 bloqueamos 40 mil millones de dólares en intentos de fraude a nivel global[4],pero blindar el sistema no es suficiente si el usuario no lo percibe como confiable. La seguridad no puede ser solo robusta, tiene que fluir con la experiencia.
Durante años, la industria aceptó una falsa elección entre más seguridad o mejores experiencias. Ese paradigma ya no se sostiene. Hoy, el verdadero reto es lograr que la seguridad deje de ser una preocupación para el usuario y pase a ser algo que simplemente da por hecho.
La tokenización es lo que está habilitando este punto de inflexión. Más que una solución técnica, es la forma más directa de fortalecer la seguridad sin afectar la experiencia, al reemplazar datos sensibles por identificadores seguros. Esto permite que las transacciones sean más protegidas, rápidas y fluidas, sin agregar complejidad para el usuario[5].
Los números lo confirman. En América Latina y el Caribe, Visa ha procesado más de 1.000 millones de tokens y cuando vemos el comportamiento de las transacciones tokenizadas, no solo los niveles de fraude son menores, sino también genera un aumento de 6% en las tasas de autorización [6]. Además, la tokenización es un requisito indispensable para habilitar nuevos casos de uso de innovación, como el comercio agéntico por ejemplo. No estamos frente a una promesa, sino ante un nuevo estándar.
Cuando la seguridad se vuelve algo dado, la innovación deja de tener barreras, que se traduce en pagos invisibles, experiencias sin fricción, comercio embebido, nuevos modelos impulsados por inteligencia artificial. Seguridad tan bien integrada que el usuario simplemente confíe. Cuando eso ocurra, el crecimiento digital en Colombia no estará limitado por el miedo al fraude, sino impulsado por la convicción de que el sistema funciona. La pregunta ya no es si estamos listos para llegar ahí, porque no dudo de lo que podemos hacer, sino de qué tan rápido estamos dispuestos a construirlo.
*El autor es gerente general de Visa para la Región Andina.
Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes Colombia.
[1] Fuente: VisaNet (periodo 2023 – 2025)
[2] Fuente: Informe del Fraude Omnicanal: Tendencias y estrategias para proteger a las organizaciones y a los consumidores
[3] Fuente: Lo que más valoran los consumidores: ¿Las empresas están a la altura?
[4] Fuente: Visa Unveils its Scam Disruption Practice, Helping Protect Consumers and the Financial Ecosystem Globally
[5] Fuente: Visa Issues 1 Billionth Token in Latin America and the Caribbean, Generating USD 3.5 Billion Uplift to Digital Commerce in the Region
[6] Fuente: Visa Issues 1 Billionth Token in Latin America and the Caribbean, Generating USD 3.5 Billion Uplift to Digital Commerce in the Region
