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Banca abierta: Fintechs, usuarios y gobierno se benefician. ¿Por qué no ha sucedido?

Conozca más sobre esta alternativa que ofrece compartir, sin riesgo, información sobre sus finanzas y recibir asesoría profesional en pro de sus objetivos.

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Foto: Truora

Manejar dinero no es tarea fácil. Todos conocemos la sensación: entre más cuentas bancarias, tarjetas de crédito, débito y obligaciones, más complicado se vuelve tener control sobre él. De hecho, si comparamos la liquidez con la de un par de años atrás, esta parece cada vez menor aunque los ingresos permanezcan iguales o incluso aumenten.

¿Y si fuera posible pedir asesoría? Imagina poder compartir la información de tus obligaciones, tus cuentas y tus ingresos (sin poner en riesgo tu dinero) con una firma reconocida y comenzar a recibir sugerencias de expertos que te ayuden a aprovechar mejor las oportunidades del mercado y a evitar gastos innecesarios.

Esa es tan solo una de las promesas de la banca abierta (‘Open Banking’). ¿Qué tal si además, con un par de clicks, pudieras ver cuáles son las tasas más competitivas en el mercado para salir de esas deudas de tarjeta de crédito, o para acceder a un préstamo de vivienda o estudio en cuestión de horas en vez de semanas? 

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Entonces, si esto es posible, ¿por qué aún no sucede? Existen varios factores: seguridad, tecnología, el marco legal y, sobretodo, los incentivos. 

Seguridad:

La seguridad es sin duda el argumento más influyente. El elemento clave para que la banca abierta exista es la confianza. El usuario va a compartir su información financiera y es primordial que esté protegida. Dado que el fraude en Latinoamérica se ha disparado, la seguridad se convierte en un desafío.

Tecnología:

La tecnología es un obstáculo, aunque bastante superable. La banca abierta implica que grandes cantidades de información de diversas entidades estén disponibles y sean compatibles entre diversos sistemas. Para conseguirlo, dichas entidades deben contar con APIs (interfaces de programación de aplicaciones, por sus siglas en inglés) que básicamente permiten que otros sistemas con autorización accedan de forma segura a la información que tienen almacenada. 

Legislación:

La legislación es otro problema. En Latinoamérica no está al día en toda la región. Actualmente, no existe un marco legal para la banca abierta porque los gobiernos se mueven lentamente y, más aún, en relación con el sector fintech. La buena noticia es que existen avances fuertes en Brasil y también en México. En este último, recientemente se aprobó la llamada Ley Fintech, que obliga a las instituciones financieras a establecer interfaces de programación de aplicaciones informáticas estandarizadas que posibiliten la conectividad y acceso de terceros a la información de sus clientes.

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Incentivos:

Finalmente llegamos a la razón principal por la cual el proyecto de banca abierta no es una realidad en Colombia y Latinoamérica. 

Las grandes instituciones financieras, están desalineadas del consumidor. De hecho tienen un incentivo perverso para no avanzar el proyecto o detenerlo por el tiempo que sea posible. ¿Por qué? Adquirir un cliente es difícil, y fidelizarlo aún más. Con banca abierta el riesgo de que un cliente se vaya con otro es mayor ya que esto reduce las barreras de entrada y abre las puertas, literalmente, a que otros jugadores como fintechs, neobancos y hasta retailers vayan por sus usuarios. ¡Ojo! Aquí no se debe juzgar a la banca o tildar de malos actores per se. Pónganse en sus zapatos: la gran mayoría de emprendedores, al enfrentarse a la decisión de perder clientes si se actúa, o mantenerlos si no se hace nada, estaríamos quieticos por el tiempo que sea posible. 

El problema es que la falta de acción hace daño al cliente. Este recibiría productos diversos, educación financiera, mejores tasas en créditos. Además, aumenta el dinamismo del ecosistema fintech porque beneficia al pequeño y ágil startup. Basta con preguntar a fundadoras de fintech sobre cómo ven la legislación y la respuesta es unánime: “NO PUEDO ESPERAR”.

En un mundo donde este cambio es inevitable, los expertos en la industria entienden el reto como un riesgo calculado. “El modelo de banca abierta ofrece a los bancos la oportunidad de mantener e incrementar su base de clientes mediante la incorporación de diversidad de servicios de terceros con los que personalizar y hacer única su propuesta de valor”, dice Anirban Bose, responsable mundial de banca y mercados de capital de la consultora de tecnología Capgemini.

“Los bancos que no aborden la tendencia open banking de manera estratégica y no se posicionen corren el peligro de perder su papel de intermediarios con el cliente”. Así que ojo, que camarón que se duerme…

Predicción sobre el futuro:

Me atrevo a concluir haciendo una predicción obvia, otra probable, y una última sorpresiva:

Obvia: La banca abierta es inevitable, y apuesto que varios equipos en este momento lo están haciendo una realidad aún con los problemas planteados anteriormente. 

Probable: Pronto saldrán a la luz excelentes equipos que crearán la tecnología donde podremos compartir nuestra información financiera libremente y sin riesgo. 

Sorpresiva: Predigo además, que las grandes instituciones financieras colombianas y latinoamericanas, entienden que es una fuerza que no va a parar y, como dice el dicho, ‘si no puedes vencerlo, únete’. Su mejor estrategia será  que uno o varios bancos unan sus fuerzas con startups veloces para hacer este proyecto una realidad. 

Arranca la competencia, y entre las empresas, que gane la mejor. Para el consumidor la conclusión es definitiva, ya ganó. 

Startup de la semana:

Siguiendo con la línea de la banca abierta, como startup de la semana les quiero presentar a uno de los grandes equipos que están en esta carrera por traer la banca abierta a la realidad.

¿Quién es?

Prometeo

¿Qué hace?

Su tecnología es un grupo de APIs para conectar a grandes compañías y startups con grandes entidades financieras. 

¿Quiénes son sus fundadores?

Ximena Aleman, Rodrigo Tumaian y Eduardo Veiga

¿Por qué es cool? 

Porque literalmente replican el concepto de banca abierta y tienen un equipo técnico excelente. Si llegan a conquistar la región, gracias a ellos el sector fintech en todo Latinoamérica será más fuerte, y el consumidor final más feliz. 

Contacto:
LinkedIn: Daniel Bilbao
Twitter: @ddbilbao
*El autor es fundador y CEO de la empresa Truora, que tiene como objetivo combatir el fraude en Latinoamérica. Trabajó en la banca de inversión en Wall Street, es consejero y miembro de juntas directivas de varias ‘startups’ y hace angel investing.

Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes Colombia.

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La nueva realidad de la atracción de inversión

Juan Gabriel Pérez, director ejecutivo de Invest in Bogotá, habla sobre cómo se mueve la inversión en épocas del Covid.

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Inversiones

Las agencias de promoción de inversión (API) están llamadas a asumir “gran parte de la carga de ayudar a reconstruir las economías y reemplazar los empleos perdidos, en respuesta a este desafío sin precedentes”. Así define en una reciente edición la revista Site Selection el papel que deben jugar las agencias de promoción en medio del delicado panorama económico que está dejando a su paso el Covid-19.

Entendiendo que la Inversión Extrajera Directa (IED) genera grandes beneficios para las economías receptoras, incluyendo incrementos de la productividad, transferencia de conocimientos y de tecnología, impulso al comercio exterior, desarrollo del capital humano y generación de empleos, las API son un puente fundamental para que las empresas hagan un tránsito más fluido hacia los destinos de inversión.

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Sin embargo, como está pasando con muchas industrias y sectores económicos, la promoción de inversión también está aprendiendo lecciones de la actual pandemia y requerirá ajustarse a una nueva realidad en la que la manera de hacer negocios se está transformando.

Uno de los cambios que aceleró la actual coyuntura fue la digitalización de los servicios que prestan las agencias de promoción. Las teleconferencias y las visitas virtuales van a ser la constante, por lo que ahora es fundamental contar con herramientas que permitan gestionar las relaciones con los inversionistas de manera remota. En línea con esta digitalización, también será necesario impulsar la virtualización de los procesos gubernamentales, de manera que la imposibilidad de realizar visitas físicas no sea un obstáculo para obtener información, licencias o permisos de operación.

Los cambios en la dinámica económica que ha traído el Covid-19 pueden inducir la necesidad de revisar los sectores priorizados para la promoción de inversiones. Muchas de estas priorizaciones ahora estarán enfocadas en la reactivación de las economías y la mitigación de los efectos de la pandemia, y podrían enfocarse en atender a los sectores más afectados o aquellos que demostraron potencial en medio de la crisis.

Además, el apoyo y acompañamiento a startups, la retención y la expansión de los inversionistas instalados y la facilitación del relacionamiento entre empresas extranjeras y empresas locales aparecen también como tareas en las que las API tienen mucho por aportar.

Si bien antes de la llegada del Covid-19 muchas agencias de promoción ya estaban en la búsqueda de proyectos de IED que generarán mayor impacto positivo en la economía local y apoyo al crecimiento sostenible y ecológico, las condiciones actuales refuerzan la necesidad de que se focalicen esfuerzos en atraer proyectos de inversión que estén alineados con el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible.

Finalmente, las mejoras del clima de inversión se vuelven una herramienta cada vez más valiosa para procurar un entorno de negocios atractivo que permita la una reactivación económica exitosa. Este rol de promotores de un ambiente de negocios más atractivo genera que además las API funcionen como articuladores entre el sector público y el sector privado, papel que debe fortalecerse para responder mejor a la demanda de ambos sectores. Al lograr establecer lazos más estrechos entre los sectores público y privado, esta labor resultará más sencilla y podrá tener mejores resultados en términos de generar mercados más abiertos, transparentes y bien regulados.

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Deportes

Los eSports se ponen la camiseta

Por primera vez en Latinoamérica, un canal de TV abierta transmitirá la Liga Latinoamericana de League of Legends.

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Satanizados por algunos, adorados por otros; por un lado, dicen que es un vicio, otros afirman que es una actividad pasajera sin mayor importancia; hay quienes ven su futuro profesional vinculado a una consola, otros lo tienen como escape a la monotonía diaria; para muchos es una oportunidad de negocio y para una generación entera significan la nueva forma de socializar, aún más en un momento histórico donde el distanciamiento social no les permite compartir de forma presencial con sus amigos y seres queridos.

¿Son los eSports un deporte? ¿O solo una actividad de entretenimiento como ver televisión o jugar damas chinas? El eterno debate que en Colombia ya empieza a resolverse. En conferencia de prensa virtual se anunció la alianza entre RTVC, Sistema de Medios Públicos de Colombia, y Riot Games, desarrolladora y propietaria del videojuego de PC más jugado en el mundo, League of Legends (LoL), con el respaldo del Ministerio del Deporte.

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Producto de este acuerdo, y por primera vez en Latinoamérica, un canal de TV abierta empezará a transmitir desde este sábado 8 de agosto la Liga Latinoamericana de League of Legends (LLA) en la franja deportiva de Señal Colombia.

Mientras el país se centra en encontrar la reactivación económica uno de los conceptos más interesantes que se plantearon en este lanzamiento fue el de la reactivación emocional, tan importante como crítica en estos momentos donde el país está a punto de completar cinco meses de cuarentena ininterrumpidos.

Sobre esto, Ernesto Lucena, ministro del Deporte resaltó: “Es muy importante poder llegar a los hogares con factores de cambio, tranquilidad y pasión. El deporte trasciende lo económico y llega a los colombianos con alegrías, enseñanzas e historia. Los atletas son para todos Ídolos positivos, que hacen soñar a los niños, niñas y jóvenes de Colombia”. Y si los eSports llegan para contribuir al entretenimiento, la diversión y el bienestar de una generación encerrada y llena de incertidumbre, ¡bienvenidos!

Dos temas muy importantes se ponen sobre la mesa con este anuncio. Por un lado, la necesidad de transformarse y de adaptarse al cambio que tienen las instituciones, los medios, las empresas y los países; y por el otro, la capacidad de entender a las nuevas generaciones y de buscar rejuvenecer las audiencias y los clientes.

Tal como lo explicó Álvaro García, Gerente de RTVC: “El deporte es un factor muy poderoso de unión. Y en RTVC estas herramientas de unión y conexión para Colombia no pueden faltar. En esta época teníamos que reaccionar y tomar la experiencia de organizaciones que saben de las nuevas tendencias. Esta es una oportunidad de abrir el sistema de medios públicos a estas competencias y a tantos que las siguen. Ser el primer canal en Latinoamérica en transmitirlos en abierto muestra la visión que queremos desplegar para que miles de jóvenes tengan una opción, y llegar a todos los rincones del país con este contenido”.

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Si empezamos a considerar a los eSports como deporte, si entendemos sus contenidos, sus dinámicas y reglamentación, y sobre todo si regulamos su uso y práctica, estamos ante un fenómeno que marcará la pauta del deporte internacional en los próximos años.

Tan es así que el propio ministro Lucena afirmó que dentro de sus objetivos en los dos años que le quedan en el cargo está el de incluir a los eSports en el Sistema Nacional del Deporte, para que los miles de jugadores que hoy están compitiendo nacional e internacionalmente puedan beneficiarse de todos los incentivos que ofrece. Sin duda, este es un paso crucial y sin antecedentes.  

Deporte para todos, deportes electrónicos para todos, la democratización de un fenómeno que no tiene reversa. No solo por la cantidad de gente sino por las multitudinarias audiencias que los consumen. Según datos oficiales las transmisiones de LLA 2020 a través de los canales de comunicación de Riot Games, TV Azteca y ETC lograron reunir 8 millones de espectadores únicos, 116 % más en comparación a la apertura de liga del año pasado y 11 millones de visualizaciones totales, 74 % más que 2019.

Adicionalmente, el 87 % de la audiencia estuvo conectada a la Liga por medio de canales propios de Riot Games, distribuida en varios países de la región: Argentina, Colombia, Chile (22 %), México (26 %) y Perú, adicionando a la lista a Estados Unidos, como país extranjero. La final de la Liga de este año cerró con un récord histórico: 1,2 millones de visualizaciones totales y 150 mil de espectadores simultáneos, resultados que comprueban su enorme impacto, y que trascienden al consumo exclusivo de una comunidad geek como muchos podrían pensarlo.  

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“Si bien para nosotros las plataformas digitales son nuestras plataformas nativas, el entrar a la TV abierta es una manera de ampliar nuestros horizontes y poder llegar a muchas personas que no han estado expuestas a los eSports, para así poder entenderlos y quitarles el tabú”, puntualizó Raúl Fernández, gerente de RIOT Latam.

Y agregó, “estar en la franja de deportes es una validación, pues de inmediato es considerarnos un deporte más de cara a la audiencia”. Los eSports se ponen la camiseta de Colombia. Llegan para quedarse y entran en la agenda diaria del entretenimiento de los televidentes. ¡Game ON!

Contacto
LinkedIn: Carolina Jaramillo Seligmann
Twitter: @carosports
Instagram: @scoresportsmkt

*La autora es fundadora de Score Sports, compañía consultora de marketing deportivo.

Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes Colombia.

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La decadencia de EE. UU. empezó en los 90’s

¿Cómo es que siendo cuna de la industria tecnológica Estados Unidos ha crecido menos que el promedio mundial en los últimos años?

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Bolsas

Desde la caída del muro de Berlín, la geopolítica mundial ha estado irrefutablemente dominada por Estados Unidos. Desde ese mismo momento, infinidad de personas han pronosticado el colapso del “imperio americano” y el arribo de una nueva gobernanza mundial. Sin embargo, solo hasta ahora, la comunidad de expertos en relaciones internacionales reconoce esto como un escenario plausible.

Para muchos, la administración Trump ha sido la responsable de la decadencia americana. Su política proteccionista, que ha procurado reducir el flujo de personas y bienes hacia EE. UU.; su deserción de espacios de cooperación multilateral, como el Acuerdo de París o la Organización Mundial de la Salud; y su progresiva retirada militar, evidente en las conversaciones de paz en Afganistán y el distanciamiento de los conflictos en Siria, Libia, y Yemen, claramente debilitan la posición de EE. UU. en la esfera internacional.

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Sin embargo, las raíces del declive americano son bastante más profundas y preceden el arribo de Trump a la Casa Blanca. A mi parecer, la más importante de todas estas raíces ha sido el progresivo rezago de su economía.

A pesar de ser EE. UU. la cuna de la industria tecnológica (el sector más dinámico de esta generación), la economía americana ha crecido menos que el promedio mundial todos los años de este siglo. La brecha en el desempeño con respecto a las economías más exitosas ha sido, por supuesto, aún mayor. Entre 2000 y 2019, mientras la variación anual del PIB real de EE. UU. fluctuó entre el -2,5 % y el 4,1 %, la variación del PIB chino estuvo entre el 5 % y el 14,1 %. 

El rezago de la economía americana tiene muchos orígenes, pero todos ellos parecen venir de una incapacidad sistémica para proveer bienes públicos fundamentales en el desarrollo del aparato productivo.

Por un lado, buena parte del stock de capital físico de la economía americana lleva décadas estancado. En particular, la inversión de EE. UU. en infraestructura de transporte ha sido bastante inferior al promedio mundial, llegando apenas a niveles que compensan la depreciación natural del stock (véase Figura 1). Así, EE. UU. tiene hoy, básicamente, los mismos aeropuertos, carreteras, ferrocarriles, y puertos que tenía en los 90’s. Esto contrasta con la expansión que se ha visto en países del Este de Asia y el Medio Oriente.

Figura 1 Gasto en infraestructura, 1992-2013. Promedio anual como porcentaje del PIB. Fuente: McKinsey and Company

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Por otro lado, la sociedad americana ha dejado de invertir en su gente. Su gente, su talento humano, acumula décadas de presión financiera. El endeudamiento educativo, los riesgos legales, y la dificultad para acceder a salud, vivienda, y pensión resaltan dentro de aquella presión.

De esta forma, en las últimas tres décadas, EE. UU. ha visto surgir fenómenos completamente atípicos en el contexto de economías desarrolladas. Por ejemplo, el surgimiento de las muertes por desesperación (véase Figura 2).


Figura 2. Tasa de mortalidad, 1990-2015. Muertes por 100.000 habitantes. Selección de países desarrollados. Fuente: Case y Deaton (2017)
*WNHs hace referencia a la población blanca no hispana

El aumento en la mortalidad materna (véase Figura 3); y la consolidación como el país con la mayor fracción de su población encarcelada. Esto, además de ser inmensas tragedias humanas, son desperdicios absolutos del talento humano del país. 



Figura 3. Mortalidad materna, 1990-2015. Muertes por 100.000 partos. Selección de países desarrollados. Fuente: The Lancet

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Adicionalmente, estos problemas estructurales de la sociedad americana han hecho crecer el malestar popular en el país. Esto se ha traducido en una creciente inestabilidad institucional (e.g. polarización política, protesta social, y desorden burocrático), que está reforzando el deterioro del aparato productivo.

Ahora bien, la prosperidad económica y la dominancia geopolítica son cosas diferentes. EE. UU. sigue teniendo una posición privilegiada en la esfera internacional, su control sobre la moneda referencia del sistema financiero, su influencia cultural y mediática, su gigantesco ejército, y su extensa red diplomática seguirán manteniéndola como una fuerza relevante en el concierto mundial por décadas.

Figura 4. Tasa de encarcelamiento, 2020. Prisioneros por 100.000 habitantes. Top 20. Fuente: World Prison Brief

No obstante, en el largo plazo, la prosperidad económica y la dominancia geopolítica están profundamente correlacionadas. Es difícil pensar que las condiciones de vida de la sociedad americana continúen deteriorándose y que su nación no sea reemplazada, eventualmente, como superpotencia por naciones en expansión, como China.

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LinkedIn: Javier Mejía Cubillos
*El autor es Asociado postdoctoral en la división de Ciencias Sociales de la Universidad de Nueva York- Abu Dhabi. Ph.D. en Economía de la Universidad de Los Andes. Investigador de la Universidad de Burdeos e investigador visitante en la Universidad de Standford.

Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes Colombia.

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Covid-19: Un antes y después en el teletrabajo y sus implicaciones en ciberseguridad

La pandemia nos enseñó que lo que pensábamos imposible finalmente ha pasado. El trabajo remoto deja ver nuevas necesidades empresariales.

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En la medianoche del martes 24 de marzo de 2020, por instrucciones del presidente de Colombia, Iván Duque; y siguiendo con lo que hasta el momento resultan las mejores prácticas para minimizar el contagio del Covid-19, inició la cuarentena en el país.

Cuatro meses han pasado desde entonces y en términos generales se mantiene su alcance, en casi todo el territorio nacional. En el mundo moderno, pocos fenómenos han retado de manera tan drástica la relación milenaria que existe entre el hombre y el trabajo, como las medidas de aislamiento preventivo que se han implementado alrededor del mundo, producto de la pandemia que estamos viviendo.

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El concepto de teletrabajo, que hasta entonces era tímidamente aceptado por el mundo empresarial en Colombia, y en muchas partes del mundo, pasó a ser la única opción para mantener la continuidad operacional en la mayoría de las industrias. Las áreas de IT y ciberseguridad de las organizaciones han trabajado incansablemente para asegurar que los colaboradores puedan tener los recursos que necesitan para realizar su trabajo desde sus hogares.

Un flashback a la historia del teletrabajo

Antes de la revolución industrial, las personas trabajaban generalmente desde sus casas, expertos del hierro, carpinteros y artesanos entre otros; con este cambio, llegó la necesidad de la automatización y las grandes máquinas dieron la posibilidad de producir a gran escala, lo que llevó a los empleados a trasladarse a las fábricas para completar sus tareas. Este momento marcó el inicio del concepto de desplazarse hacia donde estaba el trabajo.

Después de la Segunda Guerra Mundial, la historia cambió mucho más, la economía norteamericana se fortaleció y el concepto de oficinas centrales (headquarters) nació. Grandes superficies organizadas en pasillos y cubículos se construyeron, y se originó el concepto del día de trabajo de 8 horas que conocemos actualmente.

El crecimiento económico trajo avances en computación y tecnología que promovieron el camino hacia el concepto moderno de trabajo remoto como lo conocemos hoy y la llegada de Internet en la década del 80 y su subsecuente evolución en velocidad y penetración fue el eslabón que faltaba.

Sin embargo, el trabajo remoto ha sido una historia de amores y odios. IBM quien fuera el pionero del concepto de teletrabajo y quien en el año de 2009, presumía que el 40 % de sus 386.000 empleados, en 173 países trabajaban remotamente, lo cual le permitió ahorrarse millones de dólares anuales en arrendamiento de espacios de oficina; reversó su decisión en 2016, cuando anunció que obligaría a miles de sus empleados a volver a las oficinas. Medida similar adoptaron compañías como Yahoo, Bank of America y Best Buy, entre otras.

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En Colombia, según cifras del MinTIC, antes de la pandemia existían cerca de 122.000 teletrabajadores y era una política que sólo las organizaciones más progresistas implementaron como un beneficio adicional para sus colaboradores. El 24 de marzo ese número pasó instantáneamente a millones y durante los últimos cuatro meses ha sido la principal forma de trabajo para las empresas; algo que no pareciera cambiar, al menos durante los próximos 18 meses.

El auge del teletrabajo es tal, que las compañías con las que converso día a día, producto de mi propio teletrabajo, son enfáticas en resaltar que este será la principal forma de trabajo, inclusive después de la pandemia y que ya  tomaron decisiones para devolver espacios de oficina y así optimizar recursos durante la pandemia.

Esta visión está en línea con la tendencia global. Una encuesta realizada en junio por la firma S&P Global mostró que más del 50 % de las empresas esperan reducir sus espacios físicos de trabajo para continuar fomentando el teletrabajo y mantener prácticas de distanciamiento social sostenidas por un largo período de tiempo.

El impacto del teletrabajo en ciberseguridad

La permanencia del teletrabajo como estrategia fundamental de operación nos reta a considerar el gran impacto que tiene en la seguridad cibernética. Recientemente en Lumu Technologies realizamos una encuesta a más de 350 ejecutivos de Latinoamérica y los resultados mostraron reveladores datos:

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  • Una de cada tres empresas perdió o redujo la visibilidad de los ataques y los compromisos
  • El 70 % de las organizaciones vieron incrementados los casos de ataques y/o amenazas en sus sistemas.
  • El 35 % de las industrias disminuyeron durante este período su presupuesto en ciberseguridad. 

Esta realidad surge principalmente por dos razones:

  1. Los adversarios saben que los empleados están trabajando remotamente y los controles de ciberseguridad se quedaron en las oficinas esperando ese tráfico de red que nunca va a llegar. Los esquemas de WFH han  puesto a prueba la agilidad, poder de adaptación y velocidad de los equipos de seguridad.
  2. La evolución de los ataques es infinita. Contrario a la pandemia en donde de cierta forma podemos controlar la velocidad de crecimiento de la misma a través de las medias de aislamiento y distanciamiento social; no hay forma de limitar la capacidad de evolución de los ataques ni la distribución de los mismos.

Recomendaciones durante y postpandemia

La pandemia nos ha presentado distintas oportunidades de cambiar nuestra perspectiva y actuar basado en un pensamiento definido con propósitos claros. La ejecución bajo la idea que “siempre lo hemos hecho así” está constantemente siendo desafiada por factores de negocios, tanto internos como externos.

La drástica transformación en esquemas de trabajo han demostrado que aquello que pensábamos imposible, finalmente ha pasado, y de forma repentina. El llamado de acción para las empresas es evolucionar sus esquemas de seguridad, en acorde con nuevos modelos de trabajo. La oportunidad que tienen los líderes de negocios para robustecer sus arquitecturas de seguridad no tienen precedente.

No hay mejor momento que ahora para ser agentes de cambio, y liderar la transformación necesaria para mejorar el fallido modelo de seguridad al que venimos acostumbrados. La seguridad del mundo post-pandemia está en vías de construcción y los protagonistas serán aquellas empresas que se animen a imaginar una seguridad progresiva, funcional y eficiente para generaciones futuras. Después de todo, y como el reconocido Nelson Mandela nos enseñó, siempre parece imposible hasta que se hace”. 

Contacto
LinkedIn: Ricardo Villadiego*
Twitter: @rvilladiego

*El autor es CEO y cofundador de Lumu, una empresa de ciberseguridad enfocada en ayudar a organizaciones empresariales a identificar amenazas y aislar instancias confirmadas de compromiso.

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Las 5 máximas de la comunicación organizacional en tiempos de Pandemia

Ser transparente, flexible, adaptarse, son algunas de las características que mejorarán el trabajo en una organización aún en la distancia del trabajo remoto.

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Una estrategia de negocios tendrá grandes posibilidades de éxito si es impecablemente ejecutada y comunicada. Por el contrario, si la mejor estrategia de negocios no es comunicada de manera impecable, su ejecución y resultados quedarán por debajo de las expectativas.

En tiempos de transformación, como los actuales, es vital contar con una comunicación interna a la altura de los retos. Con base en esta coyuntura, acá hay cinco claves de la comunicación que debemos aplicar -como líderes- hoy más que nunca.  

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1. Sé transparente

En tiempos de incertidumbre, generar confianza entre los colaboradores es prioritario, por lo que la información con la que se cuente debe compartirse lo más pronto posible. Incluso un poco de certidumbre será muy apreciada en medio de tantas dudas. La información debe compartirse de la manera más efectiva; siendo sensible a las formas, escogiendo los canales y herramientas adecuadas.

La información, reflejando buenas o malas noticas, tiene que ser socializada. Hablar con la verdad, teniendo en cuenta los diferentes escenarios, generará sensación de tranquilidad y evitará especulaciones que agravan la crisis.

2. Sé flexible y adaptable

Esta crisis nos tomó por sorpresa y obligó a generar cambios en la forma de trabajar. Sin embargo, la adaptación que demanda la crisis no llega hasta allí. Es deber de los líderes analizar qué cambios y ajustes necesitan los procesos de comunicación.

El objetivo es hacerle frente a la crisis y adaptarse a las necesidades que surgen de estas. Pero podemos ir un paso más allá, dejando de lado la rigidez en las comunicaciones, aprovechando las herramientas a nuestro alcance y convertirlas en un aliado para innovar creando espacios de comunicación de alto impacto que antes no existían.

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3. Sé más persona que ejecutivo

Esta es una recomendación permanente, pero cobra relevancia ahora más que nunca. Cuando una persona tiene a cargo un equipo, tener posiciones autoritarias no sólo no agrega valor, sino que mina la confianza y motivación. Como ejecutivos, es vital reconocer el esfuerzo que están haciendo los colaboradores y agradecer el compromiso en medio de las condiciones difíciles.

En ese caso, las empresas deben asegurar que sus empleados sean reconocidos en estos momentos de crisis, dando mayor visibilidad a la contribución y rol de cada uno, elevando el desempeño y motivación de todo el equipo. Tener interés por las personas, ser sensibles ante la situación y expresarlo, no solo dará tranquilidad a los empleados, sino que creará nuevas formas de conectar con el equipo.

4. Sé un promotor de la creatividad, en medio de la ambigüedad

Incluso bajo la normalidad previa, es común que las personas se enfoquen únicamente en cumplir con sus funciones, y en tiempos de crisis, existen preocupaciones que promueven estancamiento. Se debe guiar a los trabajadores a controlar lo que está a su alcance, reconocer que hay aspectos que no pueden controlar y buscar la forma de dejar de pensar en ello constantemente.

Si se dedica menos tiempo a “preocuparse” y más a “ocuparse”, no sólo haciendo el trabajo del día a día sino también pensando fuera de la caja, resultarán nuevas ideas que refrescan la tradicional forma de hacer las cosas y permiten sobrellevar mejor la situación. Las crisis y su ambigüedad pueden ser una cuna de la creatividad.

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5. Sé inspirador

Cuando incentivas a tu equipo a cumplir su trabajo, estás siendo motivador, pero cuando les inyectas la pasión por lo que haces y te preocupas por el éxito y bienestar de ellos, estás inspirando. La clave para generar estas emociones es ser auténtico, debe de ser un sentimiento que nace.

Aprovechar los espacios de interacción entre los colaboradores para acercarse más a ellos y conocerlos, es clave para el desarrollo de las personas, así como identificar cómo aportar a su crecimiento. El secreto es crear entornos altamente sinérgicos y dejar en las personas aprendizajes, retos y experiencias.

Toda crisis, incluyendo esta pandemia, nos da unas innegables oportunidades para llevar la calidad, efectividad e impacto de nuestra comunicación dentro de la empresa, a otro nivel. ¡Aprovechémosla!

Contacto
LinkedIn: Alexis Langagne
*El autor es director general de Prosegur Seguridad para Latinoamérica Norte.

Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes Colombia.

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