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Red Forbes

¿Qué le depara a la inversión en startups en Colombia en el 2020?

Alianzas entre startups, más inversión en venture capital y crecimiento del ecosistema emprendedor es lo que augura el autor.

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Termina un gran año para el ecosistema de startups de Latinoamérica y especialmente para el de Colombia. Durante 2019 nuestro país vivió un incremento sustancial en inversiones en startups, motivado principalmente por un ecosistema maduro de emprendedores locales así como el interés de inversión extranjera por modelos de negocios desarrollados y apalancadas desde nuestro país.

Algunos de los ejemplos más sonados: Rappi, Merqueo, Habi, Leal, Liftit, Muy, Fitpal, Addi, Frubana, Sempli, Ayenda, La Haus, Platzi, Ofi, Zinobe, TPaga, y quizás una decena más de startups que estarán demostrando su valor y validación de mercado exitosa prontamente, como por ejemplo Bold o Truora, entre otros.

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No sé de donde vendrá esa obsesión de los seres humanos de intentar predecir el futuro, pero me animo a compartir una serie de elementos que visualizo podrán ocurrir en 2020 en relaciones a inversiones tech en Colombia:

  • No será extraño ver fusiones y/o alianzas entre startups como estrategia de crecimiento y/o mecanismo de protección frente a los líderes del mercado.
  • Después de un par de años muy secos en venture capital de origen colombiano, habrá una nueva ola de este tipo de fondos.  Para algunos será su primera generación de fondos, y para otros con experiencia, la posibilidad de implementar lecciones aprendidas en su segundo vehículo de inversión.
  • De cara a inversión extranjera en startups, Colombia se consolidará como el tercer país de la región (después de Brasil y México) y con un ecosistema aún en desarrollo por lo cual las valoraciones serán más ajustadas a las realidades locales.  Así mismo, fondos extranjeros verán a Colombia como una opción de diversificar su pipeline y portafolio geográfico. Serán pocas las inversiones, pero sin duda relevantes.
  • Los corporativos se atreverán a desarrollar sus programas de aceleración y algunos de ellos sus primeras inversiones tipo Corporate Venture Capital (CVC), siendo una alternativa adicional para los emprendedores en su camino por buscar no solo recursos de financiación, sino también desarrollo de negocios en sus respectivas verticales.

    Sin embargo, un año será poco para ver resultados consolidados. Ahora bien, solo lograrán captar valor aquellos que vean esta oportunidad como una estrategia a largo plazo (más de 7-10 años), y quienes tengan la cultura adecuada para jugar desde la perspectiva y tiempo de la startup y no desde la burocracia corporativa.

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  • El mayor volumen de inversión en venture capital, será en aquellas actividades que consoliden una oferta de valor sólida en sus mercados y logren disrupción en la industria. Los principales sectores serán Fintech, Proptech, Data Analytics, soluciones empresariales “as a service” y soluciones de Smart Cities. Las super-apps, startups de domicilio, y en general soluciones de conveniencia y comercio, consolidarán nuevas rondas de inversión aún con mayor cuantía individual dados sus volúmenes operacionales, o serán target de adquisición por jugadores estratégicos locales y/o internacionales.
  • Habrá una agenda regulatoria que incluirá temas que impactan a las startups, como por ejemplo un marco flexible que permita una inclusión adecuada a los trabajadores autónomos independientes para economías colaborativas, o también regulación específica para las fintech. Sin embargo, el reto para el país será ver actos legislativos concretos durante el año que empieza.
  • Tanto emprendedores como inversionistas valorarán aún más la construcción de modelos de negocios sostenibles rápidamente, basados en un propósito empresarial y de impacto en su comunidad, así como de disrupción de industria y ética empresarial.

Espero en un año estar haciendo el balance con ustedes de qué realmente ocurrió y qué no. Si hay algo cierto es que todo es incierto.

Contacto:
LinkedIn: Esteban Velasco
Twitter: @estebanvelasco
*El autor es CEO y cofundador de Semplifintech líder en préstamos para pequeñas empresas en Colombia; Además, es cofundador y miembro de comité de inversiones del fondo de venture capital Velum Inverlink.

Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes Colombia.

Deportes

El nuevo VAR

El deporte entendió la llegada de la pandemia, cerró la puerta y se fue a su casa, sin alegar. Y desde allí, empezó a ajustarse, sin detenerse.

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Deporte

Son muchas las lecciones que la reinvención o, mejor, la revolución del deporte producto del Covid-19 nos está dejando a las empresas y en general a toda la sociedad. Aunque el deporte, y los deportistas, ha sido uno de los sectores más afectados también ha tenido una de las transformaciones más profundas. Son tres los conceptos que creo hoy todos podemos aprender del deporte.

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El primero es la Velocidad, entendida como la relación que se establece entre un espacio o distancia y el tiempo que se invierte en ello. Sin ponernos muy filosóficos, el tema es muy sencillo: cuando el Coronavirus empezó a romper las barreras de Asia y poco a poco invadió, primero y con más intensidad a Europa, y luego llegó a Latinoamérica, Estados Unidos y a todos los demás rincones del planeta, el deporte lo entendió, cerró la puerta y se fue a su casa, sin alegar. Y desde allí, empezó a ajustarse, sin detenerse, desde las federaciones, los clubes y los mismos deportistas, que se han convertido en poderosos agentes de cambio. Gran lección empresarial, tomar decisiones veloces cuando se requiere, priorizar el interés general sobre el particular y no perder tiempo en decisiones que a la postre pueden afectar otros aspectos de las empresas. Velocidad para intuir lo que va a pasar, para leer la data e interpretar la información; velocidad para ajustar y recomponer el camino, para tomar decisiones incluso dolorosas, para tomar riesgos cuando corresponda; velocidad para analizar los resultados y seguir hacia adelante, o dar un paso hacia atrás si hace falta. Como en el deporte en cuestión de microsegundos se anota el gol de la victoria, se esquiva un golpe o se estrella o supera un muro de contención a 200 kilómetros por hora.

El segundo es la Adaptabilidad. ¿Qué es adaptarse? Básicamente cualquier carácter que incrementa la supervivencia o el éxito de un individuo o grupo, ante los cambios. Esta capacidad se puede medir al contrastarla ante los resultados. Si hubo o no adaptabilidad es cuestión de analizar lo que se logró o no en cuanto al estímulo inicial: cuando surgen dificultades, se topan ante una crisis, o al enfrentar nueva información o cambios del medio, bien de las condiciones exteriores o de la propia organización. El mundo del deporte al ver que todos sus escenarios se cerraban y que el espíritu de su práctica, que son los aficionados, no iba a poder por un buen tiempo asistir a eventos en vivo, dio la vuelta. De inmediato cada disciplina empezó a buscar los protocolos ideales para retomar actividades, los principales torneos y competiciones empezaron a buscar nuevas fechas en el calendario, y los deportistas hallaron maneras de conectarse con sus audiencias, generarles valor y no perder el contacto con ellos, razón de ser de su práctica. Así, por ejemplo, la Bundesliga, empezó el 16 de mayo a jugarse a puerta cerrada (siendo la primera de las grandes en volver a las canchas), le Premierleague ya anunció que volverá el 17 de junio, y en Colombia el Ministerio del Deporte anunció que el fútbol profesional colombiano, con toda la seguridad y prevención del caso, regresará entre agosto y septiembre de este año. Por solo listar algunos, que incluyen además a los Juegos Olímpicos, las grandes carreras ciclistas, los Grand Slam y Open de Tenis, los circuitos de Golf, la NBA y en general todo lo que el universo deportivo ha tenido que hacer para adaptarse mirando hacia adelante. Las empresas mudaron a sus empleados a las casas, decisión que puede transformar definitivamente la manera de trabajar para muchas de ellas, ajustaron sus horarios en función de las necesidades y las políticas de trabajo, inventaron nuevas formas de reunirse y de trabajar en equipo, innovaron en la manera de entregar sus productos o prestar sus servicios remotamente. Adaptarse o morir, ese es el juego.  

La tercera es la capacidad de Reaccionar en tiempo real. Nunca antes los conocidos conceptos “vive el momento” o “solo por hoy” se podían aplicar de manera tan precisa. Así como en la mitad de un partido o competencia en vivo todo puede pasar y hay que reaccionar de la mejor manera, así mismo las empresas ante las eventualidades del Coronavirus tienen que ir día a día tomando decisiones en el camino. No importa cuantas horas se entrene para cumplir con una actividad, no se puede prever un apagón total (como sucedió en 2013 el Mercedes-Benz Superdome, de Nueva Orleans, durante el Super Bowl XVLVII), una llegada a meta en medio de la nieve, o un hincha desnudo entrando al campo de juego. Las empresas todos los días se encuentran con inversiones frenadas, recortes de presupuestos, despidos masivos, reducción de salarios, nuevos protocolos de seguridad, políticas en cuanto a pagos de seguridad social, auxilios para algunos sectores, apertura o cierres de fronteras nacionales e internacionales, restricciones en la movilidad… todos los días pasa algo nuevo, cada día es distinto. Nos enfrentamos a lo que decidan los gobiernos y las instituciones, a lo que toque hacer, lo que convenga según el devenir del virus. En tiempo real el reglamento cambia para todos, y sin duda, hay que saber cómo reaccionar.

¿Queda alguna duda en cuanto a la necesidad de instaurar el nuevo VAR?  Espero que éste no tenga tanta polémica y detractores como el original.

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LinkedIn: Carolina Jaramillo Seligmann
Twitter: @carosports
Instagram: @scoresportsmkt

*La autora es fundadora de Score Sports, compañía consultora de marketing deportivo.

Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes Colombia.

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Red Forbes

Sistema inmunológico de las empresas para afrontar el Covid-19

Así como las personas, las empresas tendrán que aprender a vivir con la presencia del virus. Acá unos consejos para fortalecer su sistema inmune y evitar la quiebra.

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Mucho se ha hablado en los últimos meses acerca del debate sobre qué es más prioritario entre salvaguardar primero la salud de las personas o la economía, la cual es jalonada principalmente por las empresas y el empleo, a raíz de las consecuencias del Covid-19. Hay posiciones con muchos argumentos de peso para cada uno de los dos escenarios. 

Pensemos por un momento que las empresas son personas que pueden contagiarse o no del coronavirus, y así nos ubicamos en el mismo lenguaje: salud. Salud de las personas (individuos y empresas).

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Las empresas sufren varias gripas durante el año, o algunas padecen enfermedades complejas en el transcurso de su vida, de las cuales pueden recuperarse o simplemente no logran salir a flote producto de la complejidad de la enfermedad y sus consecuencias en el organismo. 

La esperanza de vida de las empresas es corta. Pocas superan los 50 años. De hecho, en países emergentes como Colombia, tan solo el 20 % de las empresas que nacen (se crean) y se registran ante las cámaras de comercio viven durante los primeros 5 años de vida.   

Sin un tratamiento o cura específico para combatir el nuevo coronavirus, la OMS (Organización Mundial de la Salud) ha indicado que más allá del aislamiento y distanciamiento social, la única defensa que tiene nuestro organismo es el sistema inmunológico. Dieta saludable, dormir más, evitar el estrés, el alcohol en exceso, el tabaco y otras sustancias tóxicas.   

¿Y en las empresas cómo aplica? Una dieta saludable con sus clientes, procesos, recursos y finanzas.   Evitando el estrés con un ambiente propicio para sus empleados, y evitando los los vicios como las malas prácticas, poca transparencia o excesos en sus gastos.

El porcentaje de empresas que se han visto contagiadas por el nuevo coronavirus es altísimo.  Más que las personas. El 96 % de las empresas disminuyeron sus ingresos. Algunas empresas son asintomáticas, algunas están rediseñando sus modelos de negocios creando nuevos productos y algunas otras están en unidad de cuidados intensivos (UCI) o incluso han muerto (cerrado operaciones o liquidado).   

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Si un buen sistema inmunológico es parte de la defensa que necesitamos para combatir la Covid-19, ¿cómo hacemos los empresarios y emprendedores para reforzar este sistema? 

Un estudio realizado por Sempli.co con 334 empresas evidenció que si bien hay una alta inquietud sobre esta enfermedad en su organismo, con una calificación de preocupación de 7,5 sobre 10, hay una fuente de optimismo importante, pues cerca del 85 % tiene confianza que se recuperará de esta pandemia adquirida. 

Se estima que la enfermedad durará en nuestro cuerpo (empresas) un promedio de 8 meses. ¿Qué medidas han tomado las empresas en su cuarentena para combatir el coronavirus? El 52 % ha lanzado nuevos productos y servicios, el 44 % ha negociado nuevos créditos, el 39 % ha tomado alguna decisión con respecto a los gastos de su nómina, el 39 % ha renegociado arriendos, entre otros.  

Ahora bien, la principal prioridad de las empresas están enmarcadas en propiciar continuidad del negocio (81 %),  pagar nómina (57 %) y recuperar ingresos (53 %).

Hoy las empresas tienen más coronavirus que las personas. Los hospitales aún no están colapsados, pero los médicos y enfermeros de las empresas sí. No todas las empresas requieren ir al hospital, pero hay otras que deberán acudir a las UCI (subsidios del gobierno). 

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Como empresarios responsables, cuidemos nuestra salud financiera. Debemos fortalecer el sistema inmunológico rediseñando nuestros modelos de negocio. Debemos entender los nuevos patrones de consumo y así tener una obsesión sana por lo digital y construir nuestra propuesta de valor desde la responsabilidad y la transparencia. Así mismo, debemos eliminar los excesos en nuestros hábitos y así recomponer los costos y gastos a la nueva realidad.  

Por otro lado, algunos investigadores están estudiando las posibles mutaciones que tendrá el nuevo coronavirus en las personas (y empresas). El reto de las organizaciones será el de adaptarse no solo a la enfermedad, sino también a estas posibles mutaciones. El juego no solo será de fortalecer sistemas inmunológicos, sino también de adaptarse ante las alteraciones biológicas del ecosistema (empresarial).

Muchas personas (y empresas) tendrán nuevos comportamientos autorregulados para protegerse de esta enfermedad y otras por llegar. Cuando has sufrido una enfermedad seria y sales adelante, te fortaleces para mantener una vida saludable. Igual las empresas.

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LinkedIn: Esteban Velasco
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*El autor es CEO y cofundador de Semplifintech líder en préstamos para pequeñas empresas en Colombia; Además, es cofundador y miembro de comité de inversiones del fondo de venture capital Velum Inverlink.

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Financiamiento al emprendimiento en época de coronavirus

Desde ya se estima que, de no tomarse medidas, la mayor parte de las pymes del país cerrarán este año por problemas de liquidez. ¿Cómo mantenerse?

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Vivimos una crisis global sin precedentes que está planteando nuevas necesidades y desafíos para los emprendedores y emprendedoras de todo el país. Muchos no pueden afrontar los pagos de sus empleados, créditos o arriendos, y se enfrentan a decisiones tan difíciles como el cierre temporal o incluso definitivo de sus negocios.

Un buen número de ellos se sienten incapaces de reinventarse para responder a la situación actual por contar con modelos realmente obsoletos.

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Como en cualquier catástrofe, los grupos de población más afectados son al mismo tiempo los más vulnerables, entre los que se encuentran las mujeres y las madres cabezas de hogar. Son muchas las que se hallan con la doble responsabilidad de gestionar su negocio y atender a su familia en un momento donde los niños requieren más apoyo que nunca.

Colombia se encuentra a la cabeza de Latinoamérica en cuanto al número de mujeres emprendedoras, con cifras muy cercanas a las de los hombres. Durante los últimos años, las mujeres colombianas han superado muchas de las barreras existentes, entre las cuales se encuentra la falta de medidas legales extendidas como el permiso de paternidad. Según el informe de 2020 de “Mujer, Empresa y Derecho”, en el último año Colombia ha bajado seis puestos (del 59 al 65) en el ranking de países según las barreras existentes para las mujeres profesionales.

En la actualidad, las principales instituciones del país han focalizado sus esfuerzos en cubrir las necesidades básicas de los segmentos más pobres. Sin embargo, algunas entidades como MET Community han optado por ir un paso más allá reforzando su oferta de servicios para las emprendedoras de toda Colombia, brindando capacitación online, mentorías, asesorías, entrenamientos pitch e incluso apoyo para el acceso a financiamiento.

Cabe destacar que la dificultad de muchos emprendedores estriba en que no pueden acceder a financiamiento al no estar establecidos legalmente; así la mayor parte de los recursos existentes se destinan a las pymes o grandes empresas formalmente constituidas.

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Ahora más que nunca, las emprendedoras y emprendedores de Colombia necesitan nuestro apoyo. Para poder llegar al mayor número de emprendedores es necesario sumar esfuerzos con aliados comprometidos con el género y la sostenibilidad, que contribuyan a responder a la gran demanda de ayuda que existe en la actualidad.

En el caso de Colombia, las alianzas público-privadas han permitido una gestión bastante eficaz de las ayudas ofreciendo una respuesta rápida a las demandas de muchos grupos de interés y gremios que se han articulado y organizado con bastante rapidez.

En lo que se refiere a los emprendedores y pymes, todavía queda mucho por hacer. Por ello, en esta nueva etapa que está por llegar, las alianzas deberían ir más allá de las fronteras no solo para permitir el acceso a recursos financieros, sino para conocer las mejores prácticas y lecciones aprendidas en otros países.

Aquellos visionarios o emprendedores que tengan el foco en la sostenibilidad ofreciendo productos o soluciones innovadoras en las áreas de salud, alimentos, agua y energía, tienen más posibilidades de conseguir recursos a corto plazo. Este es el caso del Premio Zayed a la Sostenibilidad, que reparte un total de 3 millones de dólares entre innovadores que cuenten con soluciones de impacto en las áreas de salud, alimentos, agua o energía. Las pymes y organizaciones sin ánimo de lucro ganadoras recibirán un premio de 600.000 dólares que les permitirá escalar sus negocios.

En cualquier caso, a la hora de crear nuevos fondos y mecanismos de financiamiento no se debe olvidar a ninguno de los emprendedores del país con independencia del sector donde operen y también a aquellas entidades y redes de apoyo que les damos soporte ayudándoles a navegar en esta etapa de crisis.

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Las pymes son el principal motor de la economía, y si se cumplen las previsiones de informes como el Monitor de Deloitte a finales de este año la mayor parte de las pymes cerrarán debido a serios problemas de liquidez.

¿Cómo será el nuevo mundo financiero post-Covid a partir del 2021? En el caso de Latinoamérica, las empresas ya llevan muchos años sorteando todo tipo de crisis, lo que implica una mayor capacidad de recuperación que en otros lugares. Adicionalmente, las mujeres emprenden de una forma más global, con un mayor compromiso social y alineación con los ODS.

A los inversores les preocupa cada vez más que los sectores y las empresas sean resilientes e inclusivas y dispongan de capacidad de previsión y respuesta a las catástrofes o crisis que vienen o puedan venir. Por ello, aquellos emprendedores que sean capaces de entender el momento en el que estamos y respondan con innovación, creatividad y sostenibilidad van a tener muchas más posibilidades.

En este sentido, la resiliencia y la vocación social de las mujeres emprendedoras, les abren un abanico de oportunidades de financiamiento que deberían aprovechar.

El ADN emprendedor de Colombia y el gran porcentaje de pymes y personas que cada día están más comprometidas con la sostenibilidad muestran un escenario muy optimista que esperamos pueda contar con los recursos necesarios para crecer y sostener la economía y la sociedad.

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LinkedIn: Yanire Braña
*La autora es presidente y fundadora de la organización internacional MET Community

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Indignarse en Twitter no es activismo

Las generaciones ‘woke’, cada vez más activas o despiertas en redes sociales se quedan cortas a la hora de buscar soluciones reales para los problemas.

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Foto: Truora

Hoy me levanté viendo un video en Twitter de una entrevista. 

Se trata del infame video de una emisora radial donde, Fabio Zuleta, presentador, habla con su invitado sobre el precio que costaría comprar a una mujer en la costa norte de Colombia. El video es muy difícil de ver, es obscenamente gráfico en su descripción y habla sobre una práctica que solo podría describirse como trata de personas. 

Lea también: La carrera del futuro (y cómo estamos fregando a nuestros jóvenes)

Si no lo han visto, aquí está, pero les advierto, es deprimente y repugnante. Lo comparto únicamente con la intención de contextualizarlos, pero no espero ni que lo vean completo. Para quienes ya saben de qué se trata, recordarlo seguro genera una sensación de rechazo visceral. 

Me pasé toda la mañana pensando por qué este video me había generado tantas emociones. Algunas, las esperaba sentir: rabia, frustración, indignación, tristeza. Otras, me tomaron por sorpresa. Sentí vergüenza y culpa.

La rabia y la frustración son obvias. Es indignante que en el año 2020 esta práctica de trata de personas sea tan común que un par de hombres puedan sentirse cómodos hablando al respecto al aire, en una emisora de radio.

En la entrevista se hace además la distinción entre mujeres de la costa norte “civilizadas” y “no civilizadas”, dependiendo del contacto que han tenido con la ciudad o áreas urbanas. Normalmente soy bastante cínico, pero que usted señor presentador, hable de “civilización” luego de decir, “yo quiero dejarla encerrada para que no se me la roben”, es aberrante. No solo es indignante que usted pertenezca al bajo porcentaje de colombianos que en teoría somos educados, es realmente aterrador. 

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Lo que dicen las cifras

En el mundo se estima que hay 2.5 millones de mujeres que sufren de trata de personas principalmente con objetivos sexuales. En Colombia desde 2013 se han registrado más de 500 casos. Si tenemos en cuenta la frescura con la que los hombres hablaron del tema, y las cifras nacionales e internacionales, no me extrañaría que esto pase con más de mil personas al año en nuestro país.

Estas cifras, aunque alarmantes, me parecieron impersonales. Pensé: “Ok, 500 casos desde 2013, pongámosle mil al año es un número alto, pero no es tan alto, ¿quizás sea un caso aislado?” “No, obvio que no,” me respondí, “Esto es un problema gravísimo y seguro la Procuraduría tomará cartas en el asunto. “Que les caiga todo el peso de la ley”, dije como varios comentaron en Twitter.

Con mis cálculos y pensamientos, caí en cuenta que los números no nos tocan visceralmente las fibras como deberían. Quizás esa entrevista es lo que desafortunadamente nos toca oír para que reaccionemos. 

Activismo light

La conversación de Fabio Zuleta y su invitado es un síntoma de un problema social y cultural grave. “¿Qué progreso puede hacerse con las banderas de equidad de género, e igualdad de oportunidades, si todavía tenemos casos de esclavitud sexual en el país? ¡No podemos dejar que esto suceda! !Tenemos que hacer algo!”, me dije. 

Se me subió el pulso, dije un par de madrazos en voz baja, le mandé el video a 20 personas, a mi grupo de ingenieras para que se indignaran también, expresé mi desagrado en Twitter y pensé, “¿Cómo el mundo ha llegado a este punto?”

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Recordé las palabras de Barack Obama cuando se refería a las nuevas generaciones ‘woke’ (despiertas o activas) en la que me incluyo, y su relación con generar cambios. 

Esto dijo Obama: “Me da la impresión a veces, cuando estoy alrededor de gente joven (y esto es acelerado por las redes sociales), existe una noción de que la forma de fomentar cambios es juzgando lo más posible a otras personas y que eso es suficiente. Si ‘twitteo’ o escribo un hashtag sobre cómo alguien hizo algo mal o usó el verbo equivocado, puedo relajarme y sentirme bien conmigo mismo. Porque, “¿Viste lo activo que fui? Desafié a esa persona…” Pero eso no es activismo, eso no es generar cambios. Si lo único que haces es tirar piedras, probablemente no llegues muy lejos”.

Pocas cosas me describen a mí y a nuestra cultura supuestamente ‘iluminada’ como estar ‘woke’. Cuando en realidad lo que somos, es falsos activistas. 

Empecemos por mi activismo mediocre. Hice lo que sospecho hace la mayoría de nosotros. Compartí el tweet ¿y qué? Etiqueto a la Procuraduría, ¿y qué? ¡Es que hay que alertar a las autoridades! Eso lo puede hacer cualquier persona. Ahora, escribiendo este artículo, le estoy hablando de este tema a cuántas, ¿10 mil, 20 mil personas? ¿Y qué? ¿Qué pasa? ¿Qué hice? ¿Qué cambió? 

Esto que todos hacemos, indignarnos, compartir, esta columna que están leyendo, no es activismo, y no ayuda a solucionar los problemas de nuestra sociedad. 

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Desde que empecé a escribir esta columna he aprendido mucho sobre el poder de los medios, de formar opinión, el poder de la palabra. Pero también he aprendido sobre sus falencias. He aprendido que crear cambio requiere conversaciones uno a uno, y que no hay atajos independiente del megáfono que se tenga. 

Para generar cambios hay que actuar

Les pongo un ejemplo específico, mi último artículo, “La carrera del futuro” tiene como objetivo convencer a la máxima cantidad de personas (especialmente mujeres) que estudien ingeniería de sistemas, en vez de industrial. En mi empresa nos pusimos la meta de convencer 500 mujeres en 2020. Esta es una forma clara que hemos identificado para avanzar al país en materia económica y de equidad de género. La meta es pequeña, sí, pero la idea es crecer de esa base.

Esa columna tuvo la mayor acogida de cualquier cosa que he escrito, más de 10.000 visitas y me escribieron al email más de 100 personas contando sus historias y diciéndome que ojalá alguien les hubiera dado esa información cuando estaba en once del colegio.

 ¿Saben qué no pasó? No convencimos a una sola mujer de estudiar ingeniería de sistemas. 

Esa misma sensación indignación, o ese nuevo conocimiento suele ser pasajero. Dura lo que nos demoramos en hacer clic a la noticia siguiente o al próximo video chistoso. No arranca un proceso de mejora ni individual ni de la sociedad. A menos de que cuando veamos que algo está mal, tomemos acción deliberada (ojo, no un clic, o retweet, sino acción de verdad), no lograremos generar ningún cambio. 

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Siguiendo el ejemplo de las ingenieras. Viendo que escribir del tema no es suficiente, decidimos ir al a fuente y hemos hecho charlas directas en diez colegios (acabaremos el año con 50+). Los resultados aún son tristes: del objetivo de 500 no hemos llegado ni a 10. O por desinformación, o porque no soy lo suficientemente persuasivo, no lo sé. Pero estamos tomando acción y seguiremos intentando hasta que lleguemos.

Frente a las mujeres de la alta Guajira, y a la trata de personas en Colombia, confieso yo no estoy haciendo nada, y muy probablemente ustedes tampoco. Escribir un tweet, o este artículo, o taggear a la Procuraduría no vale. 

La acción que sí suscita cambios

Esto va a sonar impopular y posiblemente vaya en contra de los principios democráticos, pero votar o llamar a nuestros gobernantes es una acción minúscula. Obvio hay que votar, pero esto es el mínimo requerido, no nos exime ni nos da licencia para quejarnos del gobierno. El activismo y cambio social que necesitamos no necesita un cambio de leyes, o que “los poderes” hagan las cosas por nosotros. 

La responsabilidad de tener la sociedad que queremos es de cada una de nosotros y se mide en las acciones que tomamos. La indignación no es una acción. Donar plata puede que ayude algo, pero en la mayoría de los casos es un bálsamo para hacernos sentir un poco mejor. Cambiar, educar, dar ejemplo, ponerse un objetivo y cumplirlo como: “voy a crear una organización para informar sobre la trata y reducir los números en la población más cercana a mí”. Eso sí es acción.

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Por último, una invitación

Esto último es una invitación a hacer mejor uso del tiempo que tenemos disponible debido al Covid-19. Utilicen este tiempo para hacer no solo cosas productivas pero con impacto y significado para nuestra sociedad. 

Se debe empezar por entender que el problema existe. El siguiente paso es entender la magnitud del problema. El artículo del que saqué las cifras es de 2018, valdría la pena ahondar más. Pero listo, movámonos al siguiente paso. Definamos una meta y las actividades para alcanzarla. 

Para esto, se necesita la ayuda de todos. Este año aprendí la responsabilidad que tengo con esta columna de hacer llegar un mensaje que valga la pena oír. Pero difundir un mensaje es insuficiente, la sociedad nos necesita a todos para suscitar cambios importantes.

Hoy es más fácil que nunca enterarnos de lo que ocurre en nuestro país y en el mundo y sentir sorpresa, indignación y frustración. Nos preguntamos ¿Cómo es posible? Y nos desahogamos en una caja de texto. No es suficiente. Lo compartimos con nuestro círculo y expresamos nuestra inconformidad a las autoridades. No es suficiente: La sociedad que queremos exige de todos nosotros realizar los cambios que deseamos ver en el mundo. Y tú ¿Qué harás hoy para dejar al mundo un poco mejor?

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Economía y Finanzas

A las puertas de una gigantesca trampa de liquidez global

Las tasas de interés cayendo, el deseo del público por mantener efectivo y los bajos niveles de negociación en las bolsas del mundo son señales de que se avecina ese escenario.

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En su Teoría General de 1936, John Maynard Keynes habló de la posibilidad de que, ante tasas de interés excepcionalmente bajas, las personas prefirieran mantener exclusivamente efectivo (en vez de títulos de deuda).

En este caso, Keynes consideraba que la política monetaria habría perdido por completo su capacidad para estimular la economía. A este escenario es a lo que, eventualmente, se le conocería como una trampa de liquidez.  

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Los episodios de trampas de liquidez han sido tremendamente extraños en la historia económica. Keynes mismo reconoció no conocer ningún episodio de ellas a la hora de escribir la Teoría General. Por ello, éstas han pasado a ser un concepto algo mitológico dentro de las ideas económicas. Unas especies de bestias marinas, que devoran navíos enteros, de las que se advierte en los cursos introductorios de economía, pero que muy pocas veces hacen parte de la discusión real de política económica.

A riesgo de ser alarmista, siento que la coyuntura actual no puede interpretarse como nada diferente al inicio de una gigantesca trampa de liquidez global.

El primer indicio de que la bestia acecha es que las tasas de interés de intervención en el mundo industrializado han tocado cero y toda expectativa razonable sugiere que no subirán en el futuro cercano (ver gráfico). Si acaso, lo que harán las autoridades monetarias será profundizar, en terreno negativo, la reducción de éstas.

Fuente: BIS policy rate statistics.

De otro lado, ya son claras las señales del deseo del público por mantener posiciones dominantemente líquidas. El fortalecimiento del dólar y otras monedas fuertes, los bajos volúmenes de negociación en las bolsas del mundo, y las noticias diarias de grandes fondos de inversión sentados en pilas de efectivo, a la espera de la mejora en las condiciones económicas, indican el intenso apetito por liquidez de los grandes capitales.

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Y este apetito no se limita al mercado de capitales, los consumidores también están siendo excepcionalmente precavidos. El derrumbe en las ventas de bienes duraderos, como los automóviles, y el colapso del mercado de finca raíz en las principales ciudades del mundo son parte del mismo fenómeno.

Ahora bien, esta no es la primera vez que surge la preocupación de estar entrando a una trampa de liquidez en años recientes. Hace menos de una década, la crisis del Euro hizo pensar a muchos que la Unión Europea se enfrentaba a una trampa de liquidez.

De cierta forma así era, las tasas de interés también tocaron mínimos históricos, en muchos casos valores negativos, y la actividad económica tomó años en mostrar señales de recuperación. No obstante, a diferencia de lo sucedido en ese momento, hoy, la escala del problema es global. En particular, los mercados emergentes están en una situación equivalente. Si bien tienen aún algo de margen para reducir sus tasas de interés, las preferencias por liquidez no parecen ser muy diferentes. Es decir, la posibilidad de recurrir a deuda extranjera como sustituto del efectivo parece fuera de todo escenario razonable.

Así las cosas, la situación no es para nada sencilla. Las medidas de quantitative easing tampoco resuelven estructuralmente el problema. Ante la incertidumbre actual, el público sigue deseando sentarse las pilas de efectivo, sea el que sea el origen de éste. Consecuentemente, de los billones y billones de dólares inyectados a la economía por los bancos centrales de todo el mundo, pocos parecen estarse realmente transformando en decisiones activas de producción.

Más allá de si se cataloga o no como una trampa de liquidez, esta coyuntura requiere que el debate alrededor de la política monetaria empiece a reconocer las limitaciones que ésta tiene para reactivar la economía real. Y, no solo esto, es además imperioso reflexionar sobre los efectos indeseados de una sostenida política monetaria expansiva en un mundo en el que se nada en liquidez.

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LinkedIn: Javier Mejía Cubillos
*El autor es Asociado postdoctoral en la división de Ciencias Sociales de la Universidad de Nueva York- Abu Dhabi. Ph.D. en Economía de la Universidad de Los Andes. Investigador de la Universidad de Burdeos e investigador visitante en la Universidad de Standford.

Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes Colombia.

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