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Mi hija quiere trabajar en un startup ¿Es una buena idea?

Una empresa tradicional, una consultora o una startup pueden ser algunas de las opciones que considerará. Aquí pros y contras de cada una de ellas.

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Elegir profesión parecía más fácil en los años de nuestros abuelos. Las carreras más prestigiosas a perseguir eran: abogado, doctor y cura. Después de los estudios, uno se dedicaba a la practica y listo.

Con el progreso y una economía más diversa, aumentó también el interés por las finanzas, y administración de empresas. Más recientemente, la carrera más “segura” es ingeniería, en particular de sistemas, que cuenta con un desempleo por debajo del 1 % a nivel mundial. Ahora no es solo importante la carrera que uno estudia, sino que tipo de trabajo y en qué compañía hacerlo.

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Gracias al crecimiento de Latinoamérica en actividad económica, las opciones se han ampliado aún más. Se puede trabajar en empresas tradicionales, multinacionales farmacéuticas, banca de inversión, consultoras, empresas de tecnología grandes como Google o Uber, o en el exterior en una ONG.

En la última década he entrevistado y reclutado más de 500 universitarios recién egresados, en Colombia, Brasil, México, Nueva York y San Francisco. Puedo decir con conocimiento de causa, que cuando los muchachos se gradúan de la universidad no tienen la más remota idea de qué hacer.

Más aún, las decisiones de dónde aplicar o trabajar son supremamente arbitrarias: “Todos dicen que esa es la más prestigiosa.” “En la entrevista fueron muy amables.” “Mis amigos fueron allá.” “Mi papá me recomendó que trabaje ahí.” “Esta es la que más paga.” “El profe dijo que estaban reclutando.” Mi favorita: “Envié la hoja de vida y me llamaron.”

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Una nueva forma de iniciar carreras

Uno de esos paths de carrera es trabajar en emprendimientos. Esta es una opción absolutamente nueva, especialmente en Colombia. En los últimos 5 años se han creado más de 10.000 trabajos en startups. La gran mayoría de amigos, padres, compañeros y profesores no tienen una claridad de los beneficios y riesgos de trabajar en Frubana vs. Telefónica porque el sector no ha cumplido varios ciclos. 

Hay un test fácil para saber qué tanto conoces de este tipo de carrera. Si tu hijo/amigo te dice “voy a trabajar haciendo user-acquisition con performance marketing en redes y un poquito de orgánico.” Y sientes que te está hablando en chino, no estás calificado para recomendar o no trabajar en startups

A continuación comparo paths de 3 personas:

  1. Consultor de Big 3 – McKinsey /Bain/BCG
  2. Fast Growing Startup
  3. Multinacional tradicional

Empecemos por la conclusión: Si quieres recomendarle a tu hija que trabaje en alguna parte y no tienes información, la segura es recomendarle que trabaje en una consultora Big 3 (Mckinsey, Bain, bcg). Con eso, tus preocupaciones por la vida profesional de tu hija pueden ser cosa del pasado.

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El trabajo en una consultora:

La oportunidad es increíble: las consultoras, tienen un programa de analista donde los revientan trabajando muy duro por dos o tres años, viendo proyectos en múltiples sectores y países, trabajando de la mano con excelentes mentores y profesionales.

Reciben feedback constante que los obliga a tratar de ser mejores todo el tiempo. Aprenden a enfrentar problemas de manera estructurada. A mi juicio cada año de consultoría vale por 3 de industria. Cuentan con una red poderosa de exalumnos, y son lo más parecido a la élite del mundo de negocios.

“El lado malo del feedback constante es que puede generar inseguridades que los perseguirán toda su carrera”.

Daniel Bilbao.

Lo mejor: desarrollan una ética de trabajo tan alta que por el resto de su vida cualquier trabajo que hagan, por pesado o intenso que sea, les va a parecer más bien fácil.

*Las siguientes son observaciones habiendo contratado – 50 consultores/banqueros en la última década.

Ahora, no todo es perfecto: por la carga de trabajo, no exagero cuando digo que no los vas a poder ver por dos años, el nivel de estrés emocional es alto, y hay temporadas muy duras y lágrimas así no lo reconozcan.

Lo más peligroso: la personalidad les cambia un poco. Aunque no todos, muchos se vuelven impacientes, un poco entitled y egocéntricos (más egocéntricos que antes). El lado malo del feedback constante es que puede generar inseguridades que los perseguirán toda su carrera. Mis amigos de McKinsey leen esto con risa nerviosa de seguro.

Cabe aclarar que entrar es muy difícil, en 2020 estas empresas contratarán no más de 100 egresados en todo el país. Haciendo un balance de todo lo bueno y poco malo, consultoría en Big 3 es la segura.

La evidencia más contundente: he conocido cientos de consultores/banqueros (mi hermano y yo incluidos) que se quejaron mucho de su trabajo y por momentos les dio durísimo. Pero jamás he conocido un ex-consultor que se arrepienta de haberlo hecho, ni uno solo.

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Trabajar en una empresa tradicional:

Estos tienen los pros que conocemos todos. Buenas prácticas laborales, una marca reconocida, bastante estabilidad si la empresa va bien. Es un buen lugar para tener un trabajo porque cuando uno solo sabe lo que aprendió en la universidad descubre cómo funciona el mundo.

“A medida que vas subiendo en la empresa, el camino al éxito pasa por la política. Es ingenuo pensar que con ‘trabajar duro’ uno crece”.

Daniel Bilbao.

El balance trabajo-vida es razonable, no se trabaja fines de semana ni noches usualmente. Existe un plan claro de progresión, uno sabe quién es el jefe, y su jefe y su jefe, y ver hacia dónde podría ir la carrera. Si se cuenta con la fortuna de tener un buen manager, se aprende bastante y se logra satisfacción personal.

Hay dos contras, aunque menores, son considerables.

La política: A medida que vas subiendo en la empresa, el camino al éxito pasa por la política. Es ingenuo pensar que con ‘trabajar duro’ uno crece, de hecho la carrera en una multinacional depende más de las jefes que de uno. Ellas son quienes deciden qué nuevos retos o responsabilidades puedes tomar y te recomiendan para promociones.

El ritmo es lento: Una multinacional que crece de un año al otro sus ventas 10 % la saca del estadio. De la misma manera, se está expuesto a menos problemas, se aprende pero despacio. La vida no es una carrera, pero profesionalmente si uno puede aprender más y más rápido, por que no hacerlo?

Recomendación: esto es mejor que trabajar en empresa pública, pero de los caminos más buscados actualmente; es bueno, pero es el menos atractivo.

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Iniciar una carrera en startups es interesante:

Impacto: Michael Seibel, presidente de la aceleradora YCombinator explico muy bien la razón número uno para trabajar en un startup. Si uno quiere trabajar duro y crecer, tiene la línea más directa al impacto.

Trabajando en Pfizer, serás uno de 50.000 empleados. Eso significa que tu impacto en la empresa es -1/50.000. Si trabajas durísimo, será 3/50.000? Si trabajas en un startup de 10 personas tu esfuerzo será literalmente 1/10. 10 % de lo que logre el startup es en promedio tu responsabilidad o tu ‘culpa’.

“Si uno quiere trabajar duro y crecer, tiene la línea más directa al impacto”.

Daniel Bilbao.

Esa sensación, y realidad de impacto, es intoxicante. Pasar en una semana de “creemos esta funcionalidad”, a verla lanzada, o “trabajemos con este cliente”, a verlo en vivo es una de las mayores satisfacciones.

Siguiendo la línea de crecimiento como referente, si un startup crece 100 %, 200 % o 300 % en doce meses (cifras normales para un startup en expansión) todo lo que sucede dentro de ella cambia de manera dramática. Lo que hacían sus empleados hace tres meses es distinto, y lo volverá a ser en tres meses.

Este crecimiento genera mas y mas oportunidades. Las startups pequeñas no son políticas, porque hay muchos más problemas y cosas que hacer que personas. La estructura jerárquica es muy plana. Si alguien quiere ‘ponerse la 10’ y aprender de marketing, alianzas, blogs, facturación, contratación, lo que sea, lo más probable es que no haya nadie contratado o experto.

No se pide permiso, se pide perdón. Hay pocas cosas que producen tanta satisfacción a un fundador de startup que cuando alguien del equipo dice “vi este problema, le di vueltas el fin de semana, implemente la solución y parece que funcionó, mañana les cuento si hay que mejorarlo” ¡Qué maravilla!

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Los beneficios del path de carrera  aquí son distintos:

  • Impacto: ven exactamente los resultados de lo que hacen.
  • Expertos en ejecución: la necesidad de crecer todo el tiempo, obliga a aprender a priorizar, Volverse eficiente y moverse muy rápido.
  • Responsabilidades: si quieren hacer algo, pueden y sin pedir permiso
  • Aprendizaje: Se aprenden más que en cualquier otra parte. Se enfrentan a problemas nuevos todo el tiempo, y nadie sabe como hacerlos, entonces aprenden a resolverlos ellos mismo.
  • Flexibilidad: conocen muchas áreas y roles en corto tiempo

Lo negativo:

  • El balance trabajo-vida es peor o no existe. Es mejor que consultoría/banca pero es pesado.
  • Hay incertidumbre laboral, el startup se puede quebrar rápidamente.
  • Estrés es alto porque no hay donde esconderse. Si no vas un mes a tu trabajo en una multinacional no pasa nada. Si no trabajas dos días en un startup todo se cae pedazos y no se avanza
  • El plan de carrera no es claro: así como pueden crecer mucho con el negocio, es muy probable que estén en el mercado buscando trabajo próximamente.
  • Por las presiones de resultados el aprendizaje sucede haciendo las tareas ellos mismos. El lado negativos es que en pocas ocasiones hay mentoría formal de mejores prácticas.

Recomendación final

Si tu hija tiene ofertas de consultoría/banca – esa es la segura. Si tuviera hijas, esto es lo que les recomendaría (a menos que quieran empezar un negocio, eso es mejor todavía).

“Las empresas con mayores desempeños en diversas industrias dividen su capital a partes iguales entre transformación de su negocio y generación de nuevos negocios al estilo de startups”.

Si está decidiendo entre una buena startup y la ruta tradicional, startup es en muchas ocasiones la mejor opción. Ahí tiene el mayor potencial de crecimiento, personal y profesional.

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Sin demeritar el trabajo de compaَñias grandes, va a aprender más skills, más rápido, y se volverá autosuficiente, sabrá ejecutar, priorizar, resolver problemas pragmáticamente y desarrollará resiliencia. Estas son habilidades que le servirán en su vida cuando tenga 25, 30, 40 y 70 años de edad.

Además es una decisión de carrera defensiva. El mundo está cambiando rápidamente, y el rol que va a desempeñar en 10 o 15 años posiblemente todavía no existe. Performance Marketing,  Product Manager o Data Scientist, son algunos de los roles más necesarios en la industria hoy. En Latinoamérica estos roles son adoptados primero por los startups. Tiene un chance literalmente de estar trabajando en la ‘carrera del futuro’.

Ella como adulta, tomará sus decisiones por sí misma, pero si te sueñas con que ella llegue a ser CEO y te preocupa que si no arranca en una multinacional no va a llegar, recomiendale que busque la forma de volverse Product Manager en un startup.

En las palabras del último estudio de McKinsey “Las empresas con mayores desempeños en diversas industrias dividen su capital a partes iguales entre transformación de su negocio core y generación de nuevos negocios al estilo de startups. Sin embargo, muy pocas han logrado convertir conceptos innovadores en las máquinas de crecimiento de billones de dólares de la manera como las startups lo hacen.”

Esos consultores son muy inteligentes, y si ellos recomiendan ir a startups, algo de razón deben tener.

Contacto:
LinkedIn: Daniel Bilbao
Twitter: @ddbilbao
*El autor es fundador y CEO de la empresa Truora, que tiene como objetivo combatir el fraude en Latinoamérica. Trabajó en la banca de inversión en Wall Street, es consejero y miembro de juntas directivas de varias ‘startups’ y hace angel investing.

Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes Colombia.

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Cuando la continuidad de negocio pudiera ser irresponsabilidad social

Mientras las empresas colombianas se suman para contener la crisis, es necesario que los gobiernos tomen medidas fiscales para salvarlas financieramente.

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El distanciamiento social para desacelerar el contagio del Covid-19 nos puso frente una recesión que no se puede evitar, y que requerirá de acciones drásticas y valerosas de los líderes de gobiernos, de empresas y de las organizaciones de la sociedad civil.

Aunque la continuidad del negocio hace parte de las estrategias que buscan la sostenibilidad de las empresas, la continuidad de las operaciones no siempre es responsable socialmente. Y es por eso que, en la situación actual, la solidaridad y la responsabilidad social deberían de tener más peso que la sostenibilidad.

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Casos de empresas que continuaron sus operaciones pese a las adversidades se han puesto históricamente en tela de juicio. En julio del 1998, Volkswagen, al crear un fondo de compensación de 12 millones de dólares, reconoció responsabilidad moral y legal sobre que durante la Segunda Guerra Mundial llegó a tener al 80 % de su fuerza laboral en condiciones de esclavitud, y explicó que esto se debió a la imposibilidad de reclutar personas que pudieran o quisieran voluntariamente trabajar.

En ese mismo año Siemens reconoció el uso de esclavos durante la Segunda Guerra Mundial para mantener su producción. El año siguiente, mas de 3.500 empresas alemanas pagaron 4,4 mil millones de dólares para compensar a las víctimas de los abusos empresariales. Otras empresas no alemanas, como por ejemplo Ford y General Motors también fueron acusadas de esclavitud durante la Segunda Guerra Mundial.

Liderazgo empresarial colombiano

Un ejemplo de audacia responsable es el de Cine Colombia, que el 14 de marzo comunicó el cierre de sus salas de cine como medida preventiva frente al Covid-19, “colocando el bienestar de todos los colombianos por encima de intereses particulares”.

Otros casos sobresalientes de responsabilidad voluntaria con empleados son los de Mattelsa, que cerró sus 55 tiendas, plantas de producción y oficinas continuándoles sus condiciones salariales. Arturo Calle también anunció que cerraría sus tiendas y fábricas para “resguardar la vida”.

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La Fundación Grupo Argos, Grupo Sura y su Fundación, Grupo Nutresa, Colombiana de Comercio-Corbeta y la Fundación Fraternidad Medellín, en articulación con ProAntioquia,  se unieron con un aporte de 15.800 millones de pesos con los que “se permitirá aumentar en un 25 % la capacidad instalada de Unidades de Cuidados Intensivos para atender la contingencia del Covid”.

Postobón, por su parte, anunció, la inversión de 9.000 millones de pesos para la fabricación de ventiladores. Bavaria en alianza con Binner Personal Care entregará de 100.000 botellas de gel antibacterial que se producirán con el alcohol que se extrae en la producción de la Águila Cero.

Mientras que estas empresas toman decisiones y asumen consecuencias heroicas, necesitaremos de los gobiernos medidas fiscales para salvarlas financieramente, para que puedan recuperarse lo más pronto posible una vez termine la pandemia. Idealmente reducir impuestos y dar garantías para que puedan tomar préstamos o aplazar sus pagos, para reactivar sus operaciones, pero, sobre todo, para mantenerlos pagos a los empleados y preservar el empleo.

En el mundo de los negocios una cosa es qué podemos hacer y otra qué debemos hacer. Se trata de tomar medidas, aunque parezcan exageradas, para contener el virus. Dice Nassim Nicholas Taleb autor de la teoría de cisnes negros que debemos adoptar la ética de la precaución, lo que significa que estamos haciendo daño a los demás cuando no estamos tomando medidas que parecen exageradas, ya que la seguridad colectiva requiere de una evitación excesiva del riesgo individual, y se requiere que los individuos nos preocupemos y ocupemos de riesgos que son comparativamente insignificantes.

Rendirnos a la pandemia simplemente no es una opción, por eso agradecemos a los líderes solidarios que inspiran, pues la solidaridad es nuestra responsabilidad moral.

Contacto:
LinkedIn: María Alejandra Gonzalez-Perez
Twitter: @alegp1
*La autora es profesora titular de la universidad Eafit. Es presidente para América Latina y El Caribe de la Academia de Negocios Internacionales (AIB). PhD en Negocios Internacionales y Responsabilidad Social Empresarial de la Universidad Nacional de Irlanda.

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Coronavirus Vs. el Fútbol Profesional Colombiano

Análisis de la idea de los clubes de reducir el salario de los jugadores profesionales de fúbtol.

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Técnico del DIM

Si hay un momento donde se requiere la mayor unión y solidaridad de todos, sin restricciones, es este. Muchos no han entendido que, si nos centramos en intereses individuales pasando por encima del colectivo, la situación no va a mejorar y el futuro será cada vez más incierto.

En lo económico los gobiernos están tratando de auxiliar y dar alternativas a los más vulnerables, las empresas están bajando la jornada laboral y así mismo los salarios para evitar los despidos, los bancos están ajustando tasas y plazos de créditos para regular el flujo de caja de sus usuarios, las grandes superficies están mejorando los términos de pago a sus proveedores, y todos estamos en las casas tratando de “aplanar la curva” de contagio.

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Cada uno está viviendo su propio drama: el dueño del restaurante que tuvo que repartir la comida entre sus empleados y cerrar indefinidamente, el odontólogo cuyo consultorio (y billetera) está cerrado sin fecha de reapertura clara, el trabajador independiente que tiene contratos por cerrar y cuentas por cobrar y que no puede salir a definir nuevos proyectos, el organizador de eventos (¿cuáles eventos?), etc.

Y en este panorama los clubes de fútbol no se quedan fuera. En Colombia la Liga de Fútbol Profesional bajó el telón el 10 de marzo y unos días después la Dimayor suspendió la participación todas sus competiciones oficiales ante la amenaza del coronavirus. Y ya se anunció que esta medida será por tiempo indefinido, mientras el país entró en cuarentena definitiva decretada por el Gobierno Nacional hasta el 13 de abril.

Sin embargo, el balompié nacional no parece tener intenciones de subirse al bus de la solidaridad ni de unirse por un objetivo común: el bienestar de todos.

El incendio comenzó cuando algunos de los presidentes del FPC empezaron a manifestar públicamente que estar parados sin recibir ingresos por taquillas ni por derechos de televisión, y en duda en cuanto a los desembolsos de los patrocinadores, los ponía en aprietos económicos y reconocieron que, para algunos, el nuevo hueco solo va a profundizar aún más la crisis de la institución y las deudas millonarias que traen de tiempo atrás.

Quizás el caso más sonado es el de Santa Fe cuyo presidente, Eduardo Méndez, lanzó esta semana una encuesta desde las redes sociales del club consultándole a los hinchas su opinión ante una posible reducción en los salarios de los jugadores.

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El tweet desde la cuenta @SantaFe en concreto decía: “Teniendo en cuenta la emergencia sanitaria mundial y la situación económica que atraviesa actualmente el club, nuestro presidente le propondrá al plantel profesional una reducción de sus salarios de acuerdo a sus ingresos. ¿Está de acuerdo con esta medida?”.

La polémica se ha centrado no en el fondo de la situación sino concretamente en la forma. Quizás el error estuvo en no tratar este delicado asunto en privado con los jugadores y sobre todo con aquellos cuyos sueldos son más altos, para llegar a medidas de común acuerdo. A los jugadores el tema les tomó por sorpresa y se sintieron expuestos ante la opinión pública.

Al ser consultados por los medios, uno de ellos (cuyo nombre prefirió no revelar el medio para evitar retaliaciones) manifestó: “Es algo que no se debió tratar así. Lo que sé es que están empezando a manejar el tema por los medios. Ya algunos periodistas tocan el tema para presionar a los jugadores. Nosotros tenemos que hablar y esperar llegar a un acuerdo, pero son cosas que son delicadas y no para estarlas ventilando”.

En la otra orilla, Millonarios fue contundente y tomó decisiones sin tanta consulta ni debate. El presidente de la Junta Directiva, Gustavo Serpa, fue enfático: “El ochenta y tanto del grupo se ganan menos de 5 millones, pero hay entre cinco o seis que se ganan entre 100 y 200 millones de pesos. Lo que buscamos es que los recursos nos aguanten hasta mayo. Nadie va a dejar de recibir dinero, pero el tope máximo va a estar cerca a los 10 y 12 millones de pesos”.

Importante también destacar, que los primeros en bajarse el sueldo serán los de arriba, desde el técnico Alberto Gamero y el presidente Enrique Camacho, quien además ofreció no cobrar su sueldo del todo para favorecer el flujo de caja y permitir que la gente más necesitada no deje de recibir su salario. Ejemplo para todos y aplausos.

A esto se suman las situaciones que se han develado de clubes como Cúcuta, América o Deportivo Cali quienes han dicho que de seguir más de dos meses así la situación se puede volver inmanejable.

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A la polémica salió Acolfutpro, quien manifestó contundentemente que la rebaja salarial en Colombia es ilegal. La entidad dijo: “El contrato de trabajo se acuerda entre partes y la única forma de admitir la rebaja de salario es por las partes, pero hay que recordar que es ilegal desmejorar las condiciones laborales del trabajador, así sea por fuerza mayor”.

El tema se vuelve complicado cuando se tiene en cuenta que muchos de los jugadores en el país ganan el mínimo. Situación más compleja es la que enfrenta el fútbol femenino, y en concreto las futbolistas, quienes se preparaban para el inicio de la Liga que empezaría en abril, y quienes fueron enviadas a sus casas, muchas sin ningún vínculo laboral ni cobertura de seguridad social. Y que hoy no saben, después de todo, cuando comenzará el anhelado torneo.

Lo que sí es cierto es que hay un grupo de jugadores cuyos salarios están muy por encima de la media y sus condiciones laborales cubiertas y cuya reducción salarial temporal podría evitar una crisis mayor, y beneficiar a muchos que realmente lo necesitan.

No se les está pidiendo que donen miles ni millones de euros como lo han hecho algunos jugadores en Europa, pero muchos de los futbolistas profesional son privilegiados y hoy se le hace un llamado a la solidaridad, eso es lo que el país necesita hoy más nunca.

Contacto
LinkedIn: Carolina Jaramillo Seligmann
Twitter @carosports
Instagram @scoresportsmkt

*La autora es fundadora de Score Sports, compañía consultora de marketing deportivo.

Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes Colombia.

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La cara del emprendimiento que nos ha dejado ver el Covid-19

Muchas startups han decidido sumarse a los esfuerzos del Gobierno durante la contingencia.

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Bogotá es una ciudad emprendedora e innovadora, destacada en escalafones internacionales por el potencial de sus jóvenes empresarios y por tener un ecosistema creciente que soporta y jalona el emprendimiento de todo el país.

Desde muchos frentes se ha venido hablando durante los últimos meses acerca de la importancia de promover el emprendimiento, de las fortalezas que tiene Bogotá para convertirse en un centro de desarrollo regional para este sector y de cómo la empresa privada y el sector público están aportando para que más proyectos e ideas de negocio se conviertan en grandes generadores de empleo y desarrollo social y económico para la ciudad.

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Sin embargo, la actual coyuntura que nos ha hecho vivir la llegada del Covid-19 nos está mostrando el verdadero valor del emprendimiento y cuán grande puede llegar a ser su aporte.

Desde Invest in Bogota, agencia de promoción de inversión y articulador del ecosistema emprendedor de la ciudad, nos dimos a la tarea de buscar esas startups que, sin importar su alcance, estuvieran facilitando la vida de los colombianos, e incluso de ciudadanos alrededor del mundo, en medio de las medidas que han tenido que tomar los gobiernos para mitigar el impacto del coronavirus.

A través de redes sociales con la etiqueta #BogotáEmprendedora convocamos a los emprendedores de la ciudad para que, con un corto video, nos contaran qué producto o servicio ofrecían, cómo estaban cuidando a sus colaboradores y cómo esperaban hacer un aporte en medio de esta coyuntura.

En un par de horas ya teníamos un puñado de ejemplos de emprendimientos que facilitaban el trabajo remoto, brindaban acceso a un médico desde el hogar o permitían tomar clases de idiomas desde cualquier parte de Latinoamérica. En cuestión de una semana recibimos más de 40 testimonios de emprendimientos.

Lo que empezó como una estrategia para visibilizar a los emprendedores locales se está convirtiendo en un movimiento del que ya hacen parte aceleradoras, gremios, entidades nacionales, gobierno local y empresas, un movimiento que esperamos tenga como resultado el surgimiento de nuevas startups que encuentren en este momento coyuntural un punto de inflexión para convertir sus ideas de negocio en una realidad, que encuentren en esta crisis una oportunidad.

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Por cuenta de esta iniciativa hemos podido identificar y socializar diferentes acciones que están poniendo en marcha los emprendimientos en medio de esta emergencia social. Muchos de estos, incluso, abrieron sus plataformas al público para que pudieran ser usadas de forma gratuita durante la contingencia del Covid-19, ofreciendo acceso a educación, bienestar físico o herramientas de teletrabajo.

Otros, que hacen parte de la cadena de abastecimiento de alimentos, han liderado campañas para asegurar que las personas más necesitadas puedan contar con algunos de los víveres necesarios para afrontar las semanas de cuarentena que decretó el Gobierno Nacional.

Dejando de lado las cifras, las rondas de inversión, los planes de negocio o cualquier fórmula que queramos usar para tasar estos emprendimientos, la actual emergencia que nos ha tocado enfrentar nos ha permitido valorar un intangible como lo es el aporte social del emprendimiento en nuestra sociedad.

Por eso, sin importar qué tan retador sea el panorama que aparezca cuando terminemos esta coyuntura, desde todos los frentes tenemos que asegurarnos de que el emprendimiento, que por estos días nos es tan útil, siga teniendo el apoyo que requiere para convertirse en un motor de desarrollo para nuestra ciudad, la capital latinoamericana del emprendimiento.   

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LinkedInJuan Gabriel Pérez
* El autor es director ejecutivo de Invest in Bogota.

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¿Pasión o disciplina? Lo que necesitan los líderes en momentos de crisis

La pasión ha sido siempre el ingrediente que hace falta para el éxito, pero ¿es realmente el fundamental? La disciplina tiene el protagonismo.

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Recientemente todos hemos visto un sin número de iniciativas que para bien o mal han empezado a unirnos como sociedad. Desde las multinacionales más grandes hasta los negocios más pequeños se han unido en un unísono que pone el bien común sobre las ganancias monetarias, (al menos en la mayoría de los casos).

Desde Bancolombia congelando sus créditos de capital y vivienda por tres meses, o Bavaria entregando botellas de alcohol antibacterial e iniciativas individuales como la creación de respiradores mediante técnicas de impresión 3D abiertas al público con el fin de poder aliviar el problema sanitario apoyando la crisis que enfrenta no solo nuestro país sino el mundo entero.

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El factor común en esta crisis a sido nuestra capacidad de poder entrar en contacto con un lado más humano y vulnerable que nos muestra que los mercados realmente son como una cadena, la cual es sólo tan fuerte como su eslabón más débil. No obstante esto es un gran ejemplo de como el nuevo marketing y advertisement se ha venido tiñendo de un lado más pasional.

Y esto puede parecer algo bueno, de hecho es justo lo que necesitamos en estos momentos donde todos debemos estar unidos. Sin embargo ha sacado un punto a relucir que creo que nos ha tocado a todos en algún momento en nuestras vidas, y es que para triunfar debemos hacer las cosas con “pasión”.

Todos hemos oído frases del estilo de: “Busca trabajar en algo que te apasione y no tendrás que trabajar un solo día de tu vida”.

La pasión siempre ha tenido un papel protagónico en la mente de las personas como aquella característica que define el éxito. El problema es que la pasión como los sentimientos viene en olas, en olas justo como las que estamos viviendo en este momento, que cuando llegan vienen con fuerza, pero pasado un tiempo empiezan a descender, e incluso hay momentos en los que sentimientos y emociones como la pasión simplemente no están.

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La construcción de un negocio, el atravesar una crisis o el simplemente el navegar un mercado incierto no puede tener bases intermitentes, con las que a veces contamos y otras veces no.

Los cimientos de cualquier tipo de iniciativa que esté destinada a crear valor deben estar soportadas sobre columnas sólidas y permanentes. Aquellas que nos acompañen en todos los momentos, queramos o no. Es acá donde la pasión nos falla.

A mi modo de ver, tratar de buscar “amar” o ser “apasionados” por lo que trabajamos es simplemente un producto de sentirnos orgullosos de lo que hemos logrado mediante ser constantemente disciplinados, que es en realidad el único determinante real del éxito.

Momentos de crisis como los que estamos viviendo todos son una clara muestra de que debemos entender cuales son aquellas características que todo líder debe poseer para enfrentarse a cualquier tipo de situación y tener un chance de salir victorioso.

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Es acá donde conceptos menos sexy como la disciplina hacen toda la diferencia. Nadie quiere saber la historia del personaje que mediante una agenda apretada, direccionada a la ejecución y estableciendo protocolos monótonos y poco atractivos sacó adelante su proyecto.

Preferimos enamorarnos de la historia de aquella persona apasionada que imprimiendo el alma en algo que amaba llegó a ser inmortalizado. No obstante es necesario entender que este segundo escenario no es la regla sino la excepción.

La disciplina siempre será el ingrediente más importante para determinar el progreso de una organización, y la ironía es que una vez establecida no es necesario hacer ajustes pasionales para poder aproximar situaciones difíciles.

Así que si no están apasionados por lo que hacen no se preocupen, pues en realidad el éxito viene de apasionarnos por crecer en lo que ya hacemos agregando valor todos los días, porque la pasión verdadera viene de la capacidad de reflexionar sobre nuestro pasado y saber que todas las personas que nos rodean están en un mejor lugar hoy gracias a nuestras acciones.

Contacto
LinkedIn: Santiago Aparicio
*El autor es cofundador de Fitpal,la plataforma que permite acceder a una oferta de más de 90.000 servicios deportivos (clases y gimnasios) en un solo lugar y por un costo fijo mensual.

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Disciplina: la mejor enseñanza para pasar estos días

En época de coronavirus, ser disciplinados será la solución a los retadores momentos que se aproximan.

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En el fondo de un pasillo interminable veo venir hacia mí la figura de un hombre maduro, de espalada ancha y ceño fruncido, tez morena, manos gruesas y temperamento recio, es Alirio Restrepo. Los estudiantes de varias generaciones del Colegio Mayor de Nuestra Señora del Rosario no podemos olvidar esa imagen de disciplina que él nos imponía.

Hacer fila cada tanto en el patio central, vestir el uniforme impecable y tener el corte de cabello a ras eran medidas que para nuestro espíritu juvenil eran imposiciones sin sentido, pero hoy, muchos años después, agradecemos en el fondo de nuestro corazón, porque en el tiempo del Covid-19 el único antídoto eficiente es la disciplina.

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Los pueblos más organizados y ejemplares han tenido que vivir tiempos de zozobra que les ha hecho templar su carácter. Pueden recorrer rápidamente la historia de los nórdicos, los germanos o los asiáticos y debido a: las condiciones climáticas extremas, las guerras, las hambrunas o las pestes han tenido que ajustar sus hábitos, rutinas y costumbres para sobrevivir.

De este régimen han resultado culturas estrictas y eficientes que han concluido en estructuras sociales sólidas. Empresas centenarias que se reconocen no solo por su senectud sino por su capacidad de reinventarse.

Todo lo contrario nos sucede a nosotros, somos hijos del “Dios proveerá”, de la tierra fértil, y el país con mirada a los dos océanos. Somos presos de nuestro clima privilegiado, el olor a fruta picada, el sonido caribeño de las tamboras y la atrapante realidad mágica que nos engoma.

Capturados en esa magia tropical, vivimos al día,  reflejo de esto es el tejido empresarial que puede ser rápidamente diagnosticado con miopía estratégica, así como el panorama laboral representado por el 47 % de las personas económicamente activas como informales.

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Esa laxitud con la que arrastramos nuestros días nos ha heredado una cultura desparpajada y poco metódica, que hace eco en las estructuras de nuestras instituciones.

Pero ¿Cómo sobrevive esa cultura corporativa ante los efectos devastadores del Covid-19? ¿Cómo redefinir nuestros hábitos más profundos ante la obligación de trabajar desde la casa? ¿Cuál será el aprendizaje en términos empresariales de este periodo de cuarentena?

Hablemos bajito y entre nosotros, sabemos que nos cuesta diseñar rutinas, definir hábitos y desarrollar costumbres que no estén señaladas por el policía de turno, pero no hay mejor oportunidad para reconfigurarse que esta.

No espere que su jefe lo llame para vigilar si usted está trabajando o viendo la novela turca, no pierda la rutina de despertarse temprano, bañarse y vestirse como si fuera a salir a la oficina, no espere que le pregunten si ya hizo esa tarea tediosa sino sorprenda a su equipo enviándola primero y no espere ver venir, como yo, a Alirio para comprender que la disciplina es la mejor enseñanza
para afrontar estos días.

Contacto:
LinkedIn: Gustavo Orjuela
*El autor es Head Of Partnerships and Scouting at Wayra Colombia.

Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes Colombia.

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