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Forbes Women

Acerca del acoso en el mundo de startups

En el marco del mes de la mujer, hablamos de los casos de acoso en el mundo de las startups. Un tema del que no se habla pero que está presente.

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Foto: Truora

La siguiente columna es difícil de escribir pero es un tema del que no se habla y se debería. En este mes de la mujer trataremos temas que conciernen al género de la manera más profesional y honesta que podemos. Todo feedback es bienvenido y favor enviarlo a [email protected].  

Hace una semana me enviaron un WhatsApp. Era de no creer. Un cofundador de una startup mexicana en serie A decidió usar su supuesta posición de poder para proponerle a una candidata: “¿cuánto por una noche? ¿3.000?” (unos 150 dólares). Aquí la imagen. 

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Me enteré porque Nathan Lustig, inversionista de Magma Partners, lo compartió a la red de fundadores del portafolio de Magma. “Esto es exactamente lo que nunca permitiremos de nuestros fundadores”. Lo hizo tanto como una invitación a reflexionar como un recordatorio claro: si haces esto te hago echar. Y cuánto me alegró ver ese mensaje.  

Pensé por un momento. Vamos a ver qué pasa, ¿estaremos en Latinoamérica de los 80’s? ¿hemos llegado a un momento de progresividad donde esto es inaceptable? o seguimos en las mismas. Hasta le escribí a la mujer que hizo la acusación y le agradecí por compartir su historia. 

Viviendo en Silicon Valley antes y después del movimiento #MeToo, ha habido un punto de inflexión claro. La tolerancia a este tipo de comportamientos ha cambiado dramáticamente. En EE. UU , al cofundador que tenga este tipo de comportamiento lo despedirán esa misma semana después de una investigación corta. Para mi sorpresa pasó lo mismo en el caso de México,

Pareciera que el reinado del machismo pesado se está acabando en Latinoamérica y entramos a nueva era. 

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Quisiera que eso fuera verdad pero no nos digamos mentiras. Esto no es el caso. Ni en Latinoamérica ni en Estados Unidos.

Es cierto que ahora hay muchas más investigaciones, más despidos por casos de acoso laboral, líneas de tips y entrenamientos de manejo de personas. Todos esos son avances claros, pero no creamos por un segundo que el comportamiento de industrias completas cambió de la noche a la mañana. O que el matrimonio entre startups y venture capital dejó de ser machista y depredador. Ojalá fuera así. 

Cifras contundentes, por más difíciles de creer para los hombres

Sé que le estoy escribiendo a dos grupos muy distintos. Los hombres, a quienes este tema nos incomoda y en general no creemos en las cifras reales, y las mujeres, que saben muy bien que sí lo son pero no suele hablarse del tema.

En 2016, la reconocida inversionista de Silicon Valley Tray Vasallo hizo una encuesta a más de 200 mujeres que llevaban 10 años o más trabajando en tecnología. Sus conclusiones son impresionantes:

  • 60 % reportaron un avance o proposición con connotación sexual no deseado.
  • 65 % de ellas mencionaron que por lo menos un avance fue hecho por un supervisor directo.
  • 39 % no reportaron el acoso, por miedo a que le haría daño a sus carreras.
  • De quienes reportaron, el 60 % no estuvieron satisfechas con el resultado.

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Estos números me parecieron inconcebibles para mí la primera vez que los escuché. Después de preguntarle directamente a varias compañeras sobre si las cifras sonaban razonables dejé de ponerlos en duda. Si eres como yo y no los crees, solo pregunta a una mujer que esté al lado tuyo. 

Un par de historias para explicar este punto

Una vez estaba hablando con un partner de un fondo pequeño en Silicon Valley y me explicó que había tratado de fondear mujeres. Pero que una se había asustado y le dijo un día: “ojalá esto no me quede grande”, un red flag que lo llevó a decidir de inmediato no darle capital porque “no tenía lo que se necesita”. Eso, sumado a que ella le mencionó que en algún momento quiere tener familia, y a sus 32 años seguro iba a pasar pronto.

Vale aclarar, que yo y absolutamente todos los founders que conozco hemos tenido pensamientos claros de que “nos va a quedar grande”. Por otro lado, tener hijos y hacer un startup es absolutamente posible, lo hacen todo el tiempo. Asumir que porque la persona es mujer no va a trabajar igual de duro, es el pensamiento más machista y habla más de sus expectativas de papá que de lo que es posible. 

La historia de este fondo no es increíble. Todas mis amigas fundadoras están asintiendo con su cabeza mientras leen esto pensando: “si supieran”. Los inversionistas ‘despiertos’ piensan “desafortunadamente esto es así, pero están mejorando” y, mis inversionistas piensan “muy valiente gracias por traer el tema, ojalá antes que se acabe este artículo muestres como nosotros somos de los buenos”. Lo son, al final les cuento porqué. 

Una segunda historia en Latinoamérica

Esta semana estoy agarrado con un par de fundadores amigos, porque en dos días consecutivos se pasaron de lisos con mis comerciales. Uno diciéndole por LinkedIn algo como “¿vos si sos una mamasota no? ¿Cuándo hablamos?”. El otro invitándola a cenar y cervezas y cafés para alargar la firma de dos líneas del contrato. 

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¿Les parece que estoy exagerando? Pues no. Cuando una mujer de tu equipo se incomoda con los comentarios de un cliente, o con las miradas de un usuario, no es porque sean convencidas o creídas, es porque esa película ya se la saben, ya que llevan años o décadas expuestas a esos comportamientos.

A ellas les toca decidir si tratan de pegarle al KPI y aguantarse los comentarios con una sonrisa o salir a buscar otros clientes para llegar al cierre de mes. Está mal tener que tomar esa decisión. 

Cuando llamé a los fundadores a reclamarles ambos estaban confundidos, arrepentidos, y un poco sorprendidos que yo estuviera armando tanto visaje por un piropo. Pues no, ni mamasita, ni reinita, ni mi cielo, ni nada de eso. Respeta y punto. 

Sé que nuestra reacción es fútil, esto no va a arreglar nada pero ayuda con el sentimiento de culpa. Porque mientras hacemos nuestra compañía nos da pánico tener un negocio en el cual se fomente la depredación. Contrato comerciales jóvenes y a veces los mandamos a la boca del lobo, si las acosan va a ser nuestra culpa. Un piropo no es lo mismo que les manden la mano, pero por ahí empieza. Lo mínimo que podemos hacer es mantener a raya a los founders que conocemos.

Todos y sobretodo todas, tenemos muchas historias. Pero el objetivo aquí no es el escándalo, ni ser controversial. Es alentador ver cómo el mundo está cambiando, y aunque es obvio que en Truora no tenemos la solución, ni pretendemos tenerla, hay varias cosas que hemos hecho para tratar de estar del lado correcto de la historia. 

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En Truora tenemos tres reglas específicas para las mujeres que les contamos el día que entran: 

  • Para las comerciales: si un cliente se pasa de listo, manéjalo como quieras, pero si quieres, puedes mandarlo a la porra y no te vamos a decir nada, lo vetamos y ya.
  • Para todas: nuestras mujeres pueden quedar embarazadas el dia que quieran, con o sin pareja, y no tienen nada que esconder. Tendrán la licencia de ley y tres meses más, celebraremos la llegada de un bebé astruonauta

El último y más ácido es para el equipo en general.

  • Para todos: el día que una persona te acuse de cualquier maltrato o acoso, ese día arrancamos una investigación de inmediato que puede terminar en despido. Para evitar las relaciones de poderes, un jefe directo no puede salir con un reporte y hacer parte de la compañía. 

Contexto sobre este artículo

Entiendo que este es el artículo más ‘peligroso’ que he escrito, y que puede tener repercusiones bastante negativas para nuestro negocio. He querido escribir sobre este tema por años y no lo he hecho por pura cobardía, y porque no estoy seguro de qué impacto positivo pueda generar pero si veo claro el impacto negativo a nuestra compañía. 

Al discutirlo internamente, aunque todo el equipo estuvo dispuesto a publicarlo, muchas preocupaciones salieron a relucir: impacto en nuestro negocio, riesgo de ser tergiversado, de herir susceptibilidades. 

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Perspectiva comercial

“Después del movimiento #MeToo, hubo una repercusión bien negativa. Muchos ejecutivos hombres evitaban hacerle mentoría a mujeres por miedo a ser acusados. Es absurdo y triste decirlo, pero si eso pasa, que tal que los potenciales clientes de la empresa lean esto y digan “uy no que complique hablar con esas comerciales de Truora”.  

¿Cuáles son nuestras estadísticas?

Le preguntamos a tres mujeres, ¿cuántas veces en el último año algún prospecto o cliente ha hecho algo que te hizo sentir incómoda? 

  • La primera dijo: “3 o 4 creería”.
  • La segunda: “7”.
  • La tercera: “Incómoda, incómoda, 0, que me pareció raro, 1, la que te mostré”.

Estos números son pequeños si comparamos con las más de 500 empresas con las que hemos estado en contacto en el último año, pero casi que garantiza que para el equipo comercial femenino no es cero. En contraste, nuestro grupo de hombres reportó cero incidentes.  

Al decir que el sector de startups y venture capital sufre de estos problemas, es posible que haya menos interés por invertir en nosotros y que seamos vistos como un equipo ‘jodido’. 

Dudo que sea el caso, y podemos darnos el lujo de hablar gracias a los fondos que están detrás de nosotros. Les cuento un poco de ellos: estoy 100 % seguro nos apoyan y son, como quien dice, ‘de los buenos’.

1. Por reputación, tanto Accel como Kaszek (nuestros leads) son de lo mejor del mundo, y  ellos mismos nos animan y felicitan por todos los esfuerzos que hacemos por fomentar diversidad en la compañía. 

2. Porque desde el día que iniciamos conversaciones de inversión, este fue uno de los primeros temas que tratamos y sus compromisos con avanzar el ecosistema fueron parte clave de porqué elegimos trabajar juntos. 

Contacto:
LinkedIn: Daniel Bilbao
Twitter: @ddbilbao
*El autor es fundador y CEO de la empresa Truora, que tiene como objetivo combatir el fraude en Latinoamérica. Trabajó en la banca de inversión en Wall Street, es consejero y miembro de juntas directivas de varias ‘startups’ y hace angel investing.

Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes Colombia.

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