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La carrera del futuro (y cómo estamos fregando a nuestros jóvenes)

Los programas de base tecnológica ganan terreno con fuerza en las necesidades del mercado, sin embargo, pocos estudiantes los estudian. ¿Qué está mal con esa tendencia?

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Foto: Truora

Quienes me conocen saben que mi estilo de comunicación es fácil de describir -DI REC TO-. Cuando son generosos conmigo, me describen como ‘honesto’, ‘cándido’, o usan coloquios por mi acento de caleñazo, como que no tengo ‘pelos en la lengua’ o xyz. Cuando las cosas salen mal, me describen como ordinario (y sí que lo soy).

Este preámbulo se los hago porque en esta columna voy a ser más directo que de costumbre. Señores, la estamos cagando y duro. En Colombia nos estamos cagando a nuestros muchachos.

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A ver, ¿qué tiene de malo el país ahora? ¡Duque! ¡Claudia! ¡Santos! ¡Uribe! No, no, no, no, ninguno de ellos, el problema es estructural.

Tenemos un gran pacto entre los padres, colegios, universidades, e industria y nos hemos puesto de acuerdo para garantizar que nuestro país no progrese y nos vamos a quedar en el olvido.

Imaginen que les estoy hablando como un viajero que vino del futuro, del 2030 o 2040, a decirles que en Colombia estamos haciendo un par de cosas clave tan pero tan mal, que si no las corregimos nos vamos a quedar en el olvido.

Obvio pensaran, este man pretencioso viene a decir que sabe lo que va a pasar en el futuro. ¿Cómo te digo pues?, ¿Nostradamus? Pues sí viejo, en este punto en particular, yo sé que va a pasar en el futuro, no porque sea clarividente, sino porque vivo en el.

Trabajar en tecnología es ver qué está pasando en el futuro.

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Los que trabajamos en emprendimiento y sobre todo de tecnología tenemos la ventaja de ‘ver’ el futuro, porque nos imaginamos un momento ‘lejano’ cuando el mundo es distinto, con un problema menos (el que intentamos solucionar) y trabajamos muy duro para traer ese futuro al presente lo más rápido posible. Ejemplo, cuando Elon Musk dice ‘nos vamos pa’ marte’ el ‘sabe’ que llegaremos en algún momento, pero decide meterle la ficha para que suceda antes que muera.  

La segunda razón por la que veo el futuro es aún más obvia. Yo vivo en Silicon Valley,  y aquí uno puede ver muchos de los cambios seculares que llegarán a la sociedad mucho antes que el resto del mundo. Ejemplo bobo, todos conocieron Zoom cortesía del Covid, yo lo uso desde 2015.

Las cosas que se ven lejanas en mi patria, las veo aquí todos los días. El otro día hablaba con mi papa y me decía “mijo, esos self-driving cars se van a demorar 20-30 años en llegar, eso está muy lejos” a lo que yo le respondí, “papá ,ayer caminando por la calle estaba tan despistado que casi me atropella uno, o mejor dicho, casi lo atropello yo.” Los tamagotchis de Google los conozco también desde 2015.

¿Cuál es ese ‘futuro’ que es presente desde donde estamos parados?

Marc Andreessen dijo, “software is eating the world” el software está comiéndose al mundo. No hay ninguna industria que no esté afectada por la tecnología. Esto ha sido claro por más de una década, pero después de los avances de machine learning, con un paper publicado en xyz, con los avances de machine learning, la velocidad en la cual la tecnología va a afectar todas las industrias del mundo es casi abrumadora.

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Estas son las 15 carreras que más crecimiento tendrá en 2020 en E.E.U.U. de acuerdo a LinkedIn.

12 de las 15 son carreras de tecnología, y necesitan bases de estadística y computer science. Solo tres son roles de ventas.

Hagamos un ejercicio mental sencillo. En 20 años, cuando la clase del 2020 lleve 15 años de graduada de la universidad, ¿ustedes creen que va a haber más o menos software? (más, obvio) Listo, y hoy en 2020 existen 12 carreras que están creciendo a toda velocidad en economías desarrolladas, sin embargo, la mayoría no las han escuchado ni se están preparando para las mismas.

¿Qué es más probable?, ¿que tengamos una mano de obra no calificada para competir y aportar a la economía mundial o que estemos tan perdidos como las empresas que no hicieron esfuerzo en transformación digital y ahora con el Covid la están pasando muy mal?

 Ahora volvamos a cómo la estamos cagando. Asumo que saben para donde voy.

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Nuestra mejor materia prima, que es nuestra gente, se está preparando para una cantidad de carreras que, aunque necesarias, de ninguna manera van a ser el core de las economías fuertes, y muchas desaparecerán en los próximos años. Aquí las embarradas por cada grupo:   

1. Conocimiento del futuro de los estudiantes:

Esa clase del 2020 que se está graduando por Zoom el próximo mes, tienen unos objetivos de vida claros, impacto, libertad, significado, y de ellos la gran mayoría han decidido estudiar ingeniería industrial (la carrera del futuro como dice mi amigo), contabilidad, o administración y negocios internacionales.

La decisión es razonable, ya escribí de esto antes, pero les resumo por que lo estudian. Porque sus hermanos mayores, papás y líderes de empresas estudiaron eso. Hablan con el presidente de grupo ‘wachu wachu‘ y les dice “estudié finanzas o administración”, entonces ellos dicen “yo quiero ser como ese man”, y eso estudian y eso.  

Más aún, estamos tan tan tan atrasados en el entendimiento de la economía basada en tecnología, que la piedra angular del sistema, ‘los desarrolladores/ingenieros de sistemas’, para nuestros pelados son sinónimo de esos bichos raros, geeks que son cero sociables y le ayudan a uno con el computador pero con quien no se tomarían una cerveza.

Lo que me da mas tristeza, es que con las mujeres es peor. Aunque los graduados de colegio son 50 % mujeres, solo el 10 % estudian carreras técnicas como ingeniería de sistemas. Esto garantiza desigualdad económica en el futuro, y les hace la vida más difícil a las que si deciden irse por ese camino. Bastante machistas que si somos en Latinoamérica como para que además las carreras e industrias que van a dominar este siglo estén pobladas con 90 % hombres. 

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Los colegios, padres, amigos y todos los que trabajamos en tecnologia somos cómplices de ésto. Porque si de verdad nos tomaramos el esfuerzo de explicar lo importante que es escribir código, si entendiéramos que es tan valioso como el álgebra, saber escribir, sociales o las artes, o hablar inglés, lo veríamos en el colegio o sería una extracurricular como lo es el fútbol o la guitarra. 

También es nuestra culpa, porque los que vivimos en ‘el futuro’ no prendemos el megáfono para avisar lo que sucede. 

2. Las universidades:

Esta es la que más me emp**a. Porque las universidades si saben lo que está pasando, sin embargo, en mi alma máter, los Andes, gradúan al menos 200 ingenieros industriales y 60 ingenieros de sistemas. 

Explícame eso por favor. Ayúdame a entender eso que no lo entiendo. Anoche hable con mi hermano que trabaja también en tecnología, le dije “adivina cuántos ingenieros de sistemas graduamos en los Andes” y asumió que entre 200 y 300 que era muy poquito. Cuando le dije el numero, se quedó callado largo rato y me dice “que triste, nos llevó el p**tas.”

Si la excusa principal es la demanda de los estudiantes, pues expliquemos a los estudiantes las posibilidades futuras por lo menos, creemos becas y programas de out-reach. Hay tantos tantos cerebros brillantes en todos los rincones del país estudiando derecho, y Colombia tiene la mayor cantidad de abogados per cápita de todo Latinoamérica.   

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Por cierto, no tengo nada en contra de los ingenieros industriales, y la carrera tiene perspectivas interesantes porque permite flexibilidad de un mundo de trabajos: ventas, operaciones, finanzas y administración. 

El problema, es que esos roles no son los claves de la economía del ‘futuro’ (digo presente), lo son data scientist, ML developer, backend engineer, full-stack engineer, todas esas carreras tienen como piedra angular la ingeniería de sistemas y el desarrollo de código. Si el balance fuera 200 sistemas y 60 industrial, no estaría tan incómodo. Lo que me parte el corazón, es que son seis las mujeres que se gradúan de sistemas al semestre. Maldita sea, qué horror. 

No sé cual sea la excusa de las universidades. De verdad que no sé, de pronto mover el pensum es jodido, puede que haya recelo a perder relevancia de unas carreras frente a otras, y no se me escapa que esta forma de transmitir las fallas que veo es lo menos persuasivo que puedo hacer para ayudar a cambiarlo.

3. La industria (nueva):

La industria tradicional no tiene mucha responsabilidad. En este momento están tratando de transformarse, y de buena fe. Hacer un cambio a digital con assets pesados y equipos y tecnologías legacy es muy muy difícil, asi que ellos harán su proceso, pero no son culpables de que no haya más ingenieros, porque los están pidiendo a gritos.  

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¿Saben cómo sé que Nubank se va a comer a la gran mayoría de los bancos? Tienen 21 % de su fuerza en ingeniería y 7 % en research. Eso es 28 % de su base es tecnología dura. ¿Un banco promedio en Colombia? 9 %. Hasta Davivienda, que es de lejos el banco nuestro que más adelante va en transformación digital, y por mucho, a mis cuentas se mueve a velocidad de ⅓ a ⅕ de la de Nubank.  

Como industria nos deberia dar verguenza. Los ‘peores’ de todos son las universidades, pero nosotros no nos quedamos atrás. Las startups, empresas de desarrollo ‘grandes’ y casas de software (después les cuento de esta) nos matamos reclutando al talento que ya existe en vez de formar.

No educamos a los colegios, no hablamos con las peladas que tienen una mente brillante sobre dudas de qué estudiar; y cuando hablamos con los decanos de universidades y no nos paran bolas, nos rendimos y pensamos ‘es que están muy quedados, no entienden’, en vez de tratar y tratar hasta lograr un cambio. 

Ahora un acto de cobardía. Notaran que aquí entre los culpables no estoy poniendo al gobierno. No lo hago por tres motivos. Primero, habiendo conocido a varios funcionarios de entidades públicas, siento que la gran mayoría tienen todas las intenciones de crear en Colombia una política de estado que nos vuelva ‘más tecnológica’. ¿Veo fallas? Claro que sí, y admito que es ultra frustrante trabajar con el estado. (Hoy no mas, mi equipo está trasnochado porque para firmar un papel nos demoramos 5 días de un software que estamos haciendo gratis, imagínate) pero intenciones hay de sobra y hay un mundo de iniciativas que buscan mejorar la base tecnológica del país.

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La segunda, la cobardía a la que me refería, es porque les tengo miedo; literal, la otra vez nos adelantamos a hacer un anuncio sobre un permiso de tránsito por fallas de comunicación, y terminamos en un grupo en no se donde con la Fiscalía y Procuraduría preguntando quién era ese Truora y si había que investigarlo – QUÉ SUSTO.

La tercera, es que el gobierno tiene una tarea ardua de reactivar la economía post-Covid y eso tomará un esfuerzo titánico. Más aún, el gobierno tiene el mandato pero herramientas limitadas. Por más presupuesto que se tenga o no, ellos pintan con una brocha amplia y tienen que hacer políticas, no ejecutar. Ellos crean condiciones propicias para que ‘las cosas puedan pasar’ pero no son quienes las hacen. 

Los que ejecutamos somos todos nosotros, Freddy, Sim, Maria, Fabian, Miguel, Santiago, Maria Alejandra, Alex, Paola, Hernando, Alejandro, Martín, todos responsables de que ésto cambie.

Mensajes finales

A los emprendedores y equipos que trabajan en tecnología

Todos nosotros en la industria de tecnología tenemos una responsabilidad con el país, que es mostrarles lo que necesitamos. Algunos de ‘nosotros’ han tratado de dar ‘campanazos’ Como Simón Borrero de Rappi en la entrevista de la FM, o Freddy Vega de Platzi. Pero nos quedamos cortos porque estamos enfocados en otra cosa.  

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Yo entiendo que estamos tratando de salvar nuestros negocios y sobrevivir este bendito Covid, pero sabemos para donde vamos y sabemos que es grave. Si en algún momento vamos a poder influenciar, es ahora, que todo el mundo está en su casa y siente que el mundo ‘cambió’ en vez de ver que las placas tectónicas se movieron hace rato. 

A la clase del 2020 y en adelante

Por favor, investiguen sobre cómo es el mundo y para dónde vamos, olvídense de la contabilidad (en serio) o de carreras que no existirán en 20 años. Con este link pueden ver cuáles van a ser reemplazadas. Y por su bien, su impacto, su libertad y felicidad, si no saben qué estudiar, en vez de elegir industrial o administración por default, estudien sistemas, estos pueden hacer los mismos trabajos que las demás carreras y decenas solo ellos, y si le tienen miedo a los cálculos, frescos que los pueden perder varias veces, y así se sienta como una patada en el estómago igual terminaran mejor parados. 

A la mujer que no sabe qué estudiar

Por favor considera estudiar sistemas. Es una carrera maravillosa, que te dejará crear cosas de la nada, tener impacto gigante, independencia económica, nunca vas a necesitar depender de un man y vas tener un chance alto de tener el tipo de vida que prefieras. Vas a poder ser ingeniero/músico, cantante, artista, antropóloga, lo que se te dé la gana. 

Un incentivo adicional para finalizar. Señorita, le doy mi palabra, si estoy vivo el día que se gradúe, y alguna vez vieron esto y decidieron estudiar sistemas, escríbame un correo a [email protected] y yo mismo les doy trabajo o les consigo un trabajo. Y si no estoy vivo, escríbanle a mi hermano que seguro les hace el cruce. 

Fin del regaño azaroso. 

Contacto
LinkedIn: Daniel Bilbao
Twitter: @ddbilbao
*El autor es fundador y CEO de la empresa Truora, que tiene como objetivo combatir el fraude en Latinoamérica. Trabajó en la banca de inversión en Wall Street, es consejero y miembro de juntas directivas de varias ‘startups’ y hace angel investing.

Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes Colombia.

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La fórmula C.R.E.C.E. del liderazgo

El liderazgo en todo empresario tiene reglas escritas y no escritas que han acompañado a hombres y mujeres a detonar resultados extraordinarios.

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Existe un dicho que ejemplifica muy bien el tema del liderazgo: Al líder lo siguen por lo que hace, no por lo que dice. Siguiendo esa premisa tenemos que replantear la forma en que somos líderes, buscando ese enfoque de ser para los demás.

Solemos relacionar liderazgo con ego, con mandato, con ser jefe y dar dirección ya sea en nuestra empresa, con la familia o de nuestro contexto social. Si bien, muchas veces el dirigir una empresa otorga inmediatamente el rol de líder no siempre es así.

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El ser líder implica una connotación mucho más profunda que solamente llevar la batuta. Primero que nada se debe creer en ser líder, acto seguido asumirse responsable de dar sentido de pertenencia a tu comunidad, para después usar el rol de empuje, de crecimiento de cada uno de los individuos que te siguen y creen en tu meta.

A lo largo de diversas entrevistas y pláticas que he tenido con personalidades de diferentes ámbitos, entre empresarios, deportistas, personalidades culturales y políticos, he podido aprender de sus experiencias como líderes y de cómo ellos mismos crean más líderes. Algunas de las características que más se repiten son las siguientes:

1. Credibilidad

Como seres humanos solemos ser líderes y buscar seguir una causa que nos de sentido de pertenencia y nos otorgue seguridad. Por lo tanto un buen líder es el que fomenta la coherencia, el que con sus actos se vuelve creíble ante los demás.

2. Retroalimentación

Impulsar a los demás es el don del líder. Solemos crecer al reconocer nuestras habilidades y nuestros defectos. En tu rol como cabeza es saber potenciar lo mejor de cada persona de tu empresa,  dar retroalimentación justa y en el momento necesario, hará que las personas aprendan de sus errores y busquen crecer.

3. Empatía 

La característica más noble del líder es lograr empatía con las personas que lo siguen. Poder ser para el otro, que tu causa aporte a la otra persona, es la cuestión que logrará un vínculo de lealtad con tu liderazgo, la cual le aportará mucho a tu empresa.

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4. Creatividad

Ser ágiles y plantear soluciones creativas ante los problemas del día a día que suceden en una empresa, permiten al líder dar norte de hacia dónde se va. Ser creativo añade un sentido de frescura y de una visión actualizada, que brinda una sensación de aprendizaje continuo.

5. Equilibrio

Retomando la frase de que un líder se mide por lo que hace, el equilibrio suele ser el corazón de todas las características, pues el balance entre el éxito personal y el profesional hace que puedan tomar decisiones con visión de la mano de las circunstancias, les permite tener ese  feeling del empresario que lo vuelve exitoso.

***

El estándar de liderazgo se ha elevado, por eso te invito a cultivar tu rol de líder, de moldearlo para predicar con ejemplo y que tu visión siempre sea coherente, sólo así crearás más líderes y tendrás más impacto.

Por: Oso Trava*
Instagram:@Osotrava
*El autor es emprendedor serial y especialista en crecimiento, productividad y propósito. En la última década ha fundado numerosas empresas de alto impacto y asesorado a cientos de empresarios a nivel internacional.  Su podcast, Cracks, es uno de los podcasts de negocios en español más escuchados del mundo.

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El mito del empresario multimillonario y la desigualdad en Colombia

Hay una percepción que consiste en creer que existe una élite de empresarios que se hacen cada vez más ricos. ¿Por qué esta percepción podría ser imprecia y poco relevante para el caso colombiano?

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Foto: Diana Rey Melo / Forbes Colombia

La fallida reforma tributaria despertó una percepción acerca de los atributos de la desigualdad en Colombia que yo no comparto. Esta parece estar presente tanto entre las personas del común, como entre los círculos de expertos. Esta percepción consiste en pensar que la desigualdad en Colombia tiene como elemento fundamental la existencia de una élite de empresarios multimillonarios que se hacen cada vez más ricos. Aquí explicaré por qué considero que esta percepción es imprecisa y poco relevante para el caso colombiano.

Para empezar, debo aclarar que la idea de empresarios multimillonarios cada vez más ricos sí es indispensable a la hora de entender la desigualdad creciente del mundo desarrollado. La globalización y la desregulación financiera han ofrecido oportunidades de enriquecimiento extraordinarias a empresarios en EE. UU., Europa, y el Este de Asia en los últimos 30 años. Sin embargo, la situación de las élites empresariales colombianas es bastante ajena a esto. Existen tres formas sencillas de verlo.

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Primero, tomando como referencia los datos sobre billonarios de Forbes es claro que los billonarios en Colombia son pocos y no muy ricos. La lista de billonarios de 2021 habla de cuatro grandes fortunas hechas en Colombia. La fortuna más grande de esta lista es la de Luis Carlos Sarmiento, la cual se estima en 11 billones de dólares, el mismo monto que tenía en 2017.

Como referencia, la fortuna del hombre más rico de EE. UU., Jeff Bezos, es de 201,4 billones de dólares, habiendo aumentado 119,9 billones desde 2017. Aumentos de más del 100 % en los últimos 4 años también se observan en el caso de las fortunas de Bernard Arnault, Karl Albrecht, Giovanni Ferrero, James Ratcliffe, David Thomson, que son las personas más ricas de Francia, Alemania, Italia, El Reino Unido, y Canadá, respectivamente.

Viendo el asunto de forma más sistemática, la cantidad de billonarios y su fortuna relativa es bastante menor en Colombia que en el mundo desarrollado. Mientras en Colombia hay 0,08 billonarios por cada millón de habitantes, en EE. UU. hay 2,21. Mientras que estos billonarios en Colombia tienen una fortuna conjunta equivalente al 6,5 % del PIB, esta cifra es superior al 20 % en EE. UU.

Es decir, teniendo como referente los estándares del mundo desarrollado, no solo Colombia genera menos empresarios billonarios de lo que le correspondería para su tamaño poblacional, sino que estos capturan una parte mucho más pequeña de la riqueza del país (véase tabla 1).

Fuente: Forbes (2021), Banco Mundial (2020)

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La segunda forma de pensar el asunto es reflexionar sobre el desempeño del mercado bursátil colombiano. En este mercado se transan los derechos de propiedad de las grandes empresas en Colombia. Ahí se sabe qué tan bien le está yendo a buena parte de la élite empresarial colombiana. Y, contrario al éxito de los capitales en las economías desarrolladas, los últimos años han sido bastante malos para los capitales en Colombia.  

Mientras el SPY (el cual replica el desempeño de las 500 empresas más grandes del mercado americano) ha crecido más del 100 % desde comienzos del 2015, el ICOLCAP (el cual replica el desempeño de las empresas más grandes del mercado colombiano) ha perdido más del 60 % de su valor (ver gráfico 1). Es decir, el valor de los principales conglomerados económicos del país es menos de la mitad de lo que era hace 6 años.

Fuente: Yahoo Finance

Finalmente, observar las distribuciones de ingresos y riqueza de la población colombiana ayuda a tener una mejor perspectiva sobre qué tan relevante es la idea de un empresariado multimillonario como corazón de la desigualdad del país.

Datos de ingresos de la Gran Encuesta Integrada de Hogares del Dane señalan lo profundamente pobre que es el país (véase gráfico 2). Más del 60 % de los hogares tienen ingresos inferiores a 600.000 pesos, y al menos la mitad de ellos podrían considerarse en situación pobreza.

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Fuente: Cárdenas (2021)

Al mismo tiempo, estos datos indican que el 1 % más rico de los hogares en Colombia no se trata de empresarios multimillonarios. Basta con recibir ingresos de 14 millones de pesos al mes para estar en esta categoría. Es decir, un hogar con dos personas, ganando cada una de ellas 7 millones de pesos mensuales, ya es parte del 1 % más rico del país.

Como se pueden imaginar, este 1 % más rico está primordialmente compuesto por funcionarios públicos, políticos, intelectuales, ejecutivos, y periodistas reconocidos. Personas que viven muchísimo mejor que el colombiano promedio y que tienen una gran influencia en la opinión pública y en el funcionamiento de la institucionalidad del país, pero que, en el contexto internacional, serían consideradas clase media.

De hecho, a partir de los datos de la Encuesta de Carga Financiera y Educación Financiera de los Hogares del Dane, presentados por Juliana Londoño-Vélez y Javier Ávila-Mahecha, podemos saber que la inmensa mayoría de la riqueza de estas personas está invertida en finca raíz (el 80 % de ella), no en negocios o activos financieros (véase gráfico 3).

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Con todo esto, debería ser claro que, aunque apropiada para el mundo desarrollado, importar la idea de que la desigualdad está explicada por un contexto favorable al capital, donde unos empresarios multimillonarios son cada vez más ricos, no es particularmente relevante para la realidad colombiana. En otras palabras, en Colombia el sistema no falla por permitir a personas hacerse terriblemente ricas, falla por impedir que millones salgan de la pobreza.

Por eso, para entender mejor la desigualdad en Colombia, lo importante es concentrarse en la élite urbana amplia. La misma que se ha encargado de importar y difundir el mito del empresario multimillonario para expiar sus culpas. Esta élite, aunque no es multimillonaria, vive muy cómodamente en ese 1 % más rico del país, pero no cree beneficiarse de un sistema que mantiene a decenas de millones en situación de pobreza. No importa que su vida esté rodeada de empleadas del servicio que limpian sus casas, de porteros que les abren las puertas de sus edificios, y de recicladores que recogen cartón de sus basuras. Esta élite considera que sus sueldos son apenas los apropiados para su alta educación y que sus condiciones de vida son, tan solo, las esperadas de una vida digna.

Paradójicamente, esta élite, acogiendo los ideales de las élites urbanas internacionales, habla de tener mucha empatía y señala que la discriminación y la desigualdad son el mayor problema de las sociedades modernas. Así, pensar en unos grandes capitalistas que se comen el pastel de los más pobres es su manera de resolver la disonancia cognitiva de ver la igualdad como un valor fundamental y de gozar de una posición tan privilegiada en un contexto de completa pobreza.

Desviar la atención de esta élite sí es ignorar el elemento estructural de la desigualdad en el país. Es en esta élite donde uno realmente puede observar el sisma entre aquellos pocos que construyen las reglas del sistema, y aquellos muchos que las cumplen. Las verdaderas barreras que un colombiano promedio enfrenta para estar en posiciones de poder, en las que pueda cambiar el sistema (e.g. ser ministro, senador, CEO), están a la hora de intentar llegar a ser parte del 1 %. Estas barreras tienen que ver con los privilegios de acceder a colegios bilingües, a universidades de élite, a clubes sociales, etc. Estos son los mecanismos a través de los cuales las élites se han perpetuado en el poder en Colombia.

Así las cosas, al diseñar nuestro sistema tributario, claro que debemos garantizar progresividad al interior de los más ricos. Claro que el 0,0001 % debe pagar más impuestos que el 1 %. No obstante, a la hora de pensar los fundamentos estructurales de la desigualdad del país, no podemos ignorar al 1 %, pensando en el problema está en el 0,0001 %. Una narrativa de este tipo nos llevará a ignorar el tejido social sobre el que la desigualdad se ha sostenido por siglos en Colombia.

Contacto
LinkedIn: Javier Mejía Cubillos
*El autor es Asociado postdoctoral en la división de Ciencias Sociales de la Universidad de Nueva York- Abu Dhabi. Ph.D. en Economía de la Universidad de Los Andes. Investigador de la Universidad de Burdeos e investigador visitante en la Universidad de Standford.

Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes Colombia.

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El secreto detrás del levantamiento de capital

La primera ronda es la maás difícil, pero con consejos clave podrá estar preparado para lograrlo. Le contamos.

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Frecuentemente me contactan emprendedores de todos los rincones de América Latina preguntando cómo se levanta capital para sus ideas de negocio. Levantar capital en esta región del mundo, aún es visto como algo misterioso y lejano, que alguien común y corriente no puede lograr. Sin embargo, en lugares como Silicon Valley, levantar capital es algo bastante normal en la vida de une emprendedor de etapa temprana.

Después de haber pasado por 500 startups y Y Combinator y habiendo tenido la experiencia de levantar cerca de 10 millones de dólares para mis empresas, quise escribir este manual sencillo para todos los emprendedores que están empezando y quieren levantar sus primeras rondas. Claro está, no soy un experto levantando capital, porque aún estoy en proceso de aprender cómo cerrar rondas más grandes, sin embargo, tengo una muy buena experiencia en etapa pre semilla y semilla, los primeros pasos de una startup.

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Cualquier idea de negocio tiene una misión fundamental en sus inicios, crecer y mostrar tracción. ¿Pero qué quiere decir crecer y mostrar tracción exactamente? Lo que esto traduce es que tenemos que poder mostrar que nuestra idea de negocio tiene algún tipo de validación, es decir, alguien está dispuesto a pagar o sacrificar algo en su vida (tiempo, datos) por probar nuestro producto o servicio. Una idea de negocio excelente crece entre el 5 y 10 % semana a semana según YCombinator. Esto no quiere decir que una idea no valga la pena desarrollarla si crece menos de eso, pero lo que si es cierto, es que debe crecer ALGO.

Lo primero que hay que entender es que en América Latina sí existen los inversionistas de etapa temprana y si hay capital disponible para emprendedores que apenas comienzan. No son abundantes, pero cada año están llegando más. Estos inversionistas, pasan sus días y noches pensando en cómo encontrar más emprendedores con buenos modelos de negocio. Suena contra intuitivo, porque uno pensaría que al ser un fondo es muy fácil encontrar en quién invertir, pero la realidad es que no.

Hablo con muchos fondos en Colombia y la frustración siempre es la misma, no hay suficientes proyectos para fondear. Por ende, no sientan que un inversionista les está haciendo un favor al oírles su pitch de negocio. Ellos mueven cielo y tierra para poder hablar con emprendedores como ustedes. ¡Ustedes son deseables!

Levantar capital es un loop de retroalimentación. Entre más puertas toquemos e inversionistas conozcamos, más prueba social y voz a voz se generará sobre nosotros y más chance de cerrar un primer cheque. Y el secreto de cerrar una buena ronda de inversión es conseguir el primer SI. Cuando tengamos ese primer si, más inversionistas van a querer hablar con ustedes porque ya existe validación de que alguien les quiso dar plata y ellos no quieren quedarse por fuera de negocio.

Ahora bien, el primer cheque es el más difícil. En mi caso, esos primeros cheques me han tomado más de 50 reuniones frustrantes en las cuales constantemente el feedback que se recibe es negativo y desmotivaror: el modelo no es bueno, que el mercado no es lo suficientemente atractivo y que les preocupan los unit economics.

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Oir esas respuestas es la parte más difícil del proceso. El secreto consiste en no desmotivarse y por el contrario tomarlo como una sesión de mentoría avanzada. Oír el feedback, tomar nota y hacer ajustes al pitch para la siguiente reunión es lo mejor que se puede hacer. Este proceso de ingeniería continua tiene como resultado después de 40 iteraciones, tener un pitch muy solido y convincente.

Hay varios elementos clave que determinan el éxito a la hora de cerrar esa primera ronda y es en lo que deberías ponerte a trabajar de inmediato:

  • Habilidad de comunicación del equipo fundador – explicar de una forma simple y atractiva lo que hace la empresa hace para que cualquiera pueda entenderlo. La mayoría de los emprendedores fallan en esto y complican mucho su explicación del modelo de negocio. ¡Vayan al grano! El span de atención de alguien en una reunión es de aproximadamente 4 minutos.
  • El tamaño del mercado que están atacando – Algunos emprendedores ignoran esto por completo y no hacen la tarea de estudiarlo bien para presentarlo de una forma atractiva. Cuando un inversionista invierte en una idea, está invirtiendo en un potencial futuro de multiplicar su dinero. Lo que menos quiere ver un inversionista es que su mercado toca un techo muy rápido. Muestren que hay mucho campo para lo que están desarrollando y un público gigante para servir.
  • Crecimiento semana a semana – Y Combinator define el punto óptimo de crecimiento semana a semana entre 5 y 10 %, que más o menos es 22 a 46 % mensual. Escojan muy bien ese KPI a medir para que sea relevante y atractivo (Ingresos, usuarios activos, pilotos, volumen de transacciones). Lo que no se mide no existe por ende lo más importante el empezar una empresa es lanzar lo que sea que tengamos y medir su progreso.

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  • Mostrar que ya hay interés de otros inversionistas – No se trata de decir mentiras, pero si se trata de tener un buen story telling para poder mostrar que están hablando con más inversionistas y que no dependen solo de esa persona con la que están hablando. Si ya otro inversionista les ha confirmado su interés de invertir, no sean tímidos en decirlo.
  • Traten de buscar introducciones a los inversionistas – Esta estrategia funciona mucho mejor que escribirles en frio. Investiguen a los inversionistas para ver en qué más han invertido y consigan que los emprendedores de esos startups los presenten en un mail. Esto es probablemente lo más importante que pueden lograr e incrementa los chances de éxito bastante.
  • Tengan un plan – Muchos emprendedores salen a buscar capital sin saber exactamente cuánto están buscando y para qué. Lleguen con esas cifras muy bien pensadas a las reuniones para dar respuestas exactas. “Estamos buscado 400 mil dólares para comenzar nuestra expansión en Colombia y estamos dispuestos a darles el 10% de la compañía”. Entre más seguros se vean de esto más credibilidad van a generar en los inversionistas.

Contacto:
LinkedIn: Julián Torres*
Twitter: @juliantorresgo
*El autor es administrador de empresas de la Universidad de los Andes. Es cofundador de Fitpal y Ontop, una plataforma que le permite a las empresas contratar globalmente de forma legal y rápida.

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Bogotá, a sacar provecho de las oportunidades del nearshoring

colombia es uno de los países de Latinoamérica que más se puede beneficiar de la relocalización de empresas. Le contamos por qué.

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Un año atrás, cuando el mundo entero estaba paralizado por cuenta de la pandemia, empresas de diferentes sectores económicos vieron cómo sus cadenas de suministro se vieron afectadas por cuenta de los cierres fronterizos y las cuarentenas generalizadas. Este fenómeno puso en boga el nearshoring, una tendencia que ya venía ganando relevancia en medio de la tensión comercial de EE. UU. y China, o por cuenta del proteccionismo dentro de las políticas comerciales y de inversión de los gobiernos de varios países.

El nearshoring es, de manera resumida, la regionalización de los procesos de producción internacional, al establecer operaciones productivas en cercanías a los mercados que atienden las empresas con el fin de minimizar el riesgo de enfrentarse a una interrupción de sus cadenas de abastecimiento y distribución.

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En medio de este reacomodo de las cadenas globales de valor, Colombia aparece como uno de los países latinoamericanos que se puede beneficiar con la atracción de proyectos a través de una estrategia de nearshoring. Como parte de los esfuerzos que el país adelanta en esta materia, ProColombia ha identificado a la fecha 887 empresas internacionales con potencial para reubicar sus operaciones en el país, 745 de las cuales ya han sido contactadas por parte del Gobierno nacional.

Se estima que más del 30 % de las empresas interesadas en trasladar sus operaciones a Colombia tendrían a Bogotá como destino, a través de inversiones que impulsarían el desarrollo económico y la generación de empleo en un momento crucial como el que vivimos en la actualidad.

Y es que Bogotá, corazón económico del país, condensa gran parte de los atributos con los cuales Colombia está atrayendo empresas internacionales a través de su estrategia de nearshoring, que incluyen un nuevo régimen de zonas francas, exención de IVA para la exportación de servicios o descuentos y deducción al impuesto sobre la renta.

Bogotá tiene, además, el aeropuerto con mayor movimiento de carga de América Latina, y cuenta con una ubicación estratégica frente a las principales capitales de América y Europa. La capital ofrece acceso a un mercado global, esto gracias a los 16 acuerdos comerciales vigentes que tiene Colombia con países ubicados en los 5 continentes, los cuales le permite tener a acceso a mercados valuados aproximadamente en USD$ 52 billones, con una población cercana a los 1.800 millones de habitantes.

Invest in Bogota, la agencia de promoción de inversión extranjera de la capital colombiana, trabaja de manera proactiva en la atracción de proyectos de nearshoring, con casos de éxito que vale la pena destacar. Este año, la compañía británica Shelton´s Coffee trasladó su planta de producción de café del Reino Unido a Bogotá, desde donde inició su proceso de expansión a América Latina, Estados Unidos y Canadá.

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Otro ejemplo es el de la compañía asiática de Business Process Outsourcing (BPO) TDCX, que en febrero de este año inauguró en Bogotá su primera operación para América Latina para dar atención a clientes en mercados como Estados Unidos. Desde la capital colombiana, donde invirtió cerca de 2,5 millones de dólares, la empresa originaria de Singapur espera generar cerca de 450 puestos de trabajo directos para el cierre de 2021.

El nearshoring es una oportunidad única que se puede traducir en crecimiento económico, generación de empleo, mayor productividad y eficiencia para Bogotá Región. Sacarle provecho a esta tendencia dependerá de nuestra capacidad para adaptarnos a las nuevas necesidades del mercado internacional, de articular el trabajo público-privado para mantener un ambiente de negocios que incentive la inversión y que logre que la capital tenga una mayor inserción en las cadenas globales de valor.

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LinkedInJuan Gabriel Pérez
* El autor es director ejecutivo de Invest in Bogota.

Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes Colombia.

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Red Forbes

365 días después: un vistazo atrás y lecciones aprendidas de un año en confinamiento

Desde hace más de un año, el desagradable virus biológico ha dejado a la comunidad internacional en medio de una crisis global, obligándonos a mudar la mayoría de nuestras actividades a online.

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Foto: Bench Accounting/Unsplash

Apenas unos días después de que se publicara mi primera columna en este medio, la Organización Mundial de la Salud (OMS) declaró oficialmente que el mundo se enfrentaba a una pandemia. Desde hace más de un año, el desagradable virus biológico ha dejado a la comunidad internacional en medio de una crisis global, obligándonos a mudar la mayoría de nuestras actividades a online, readaptar nuestros estilos de vida y reflexionar sobre nuestra actitud hacia la salud, interacciones sociales, viajes y, en fin, todo.

El coronavirus no solo ha cambiado al mundo físico, sino que también ha afectado la rapidez en la que las tecnologías digitales están siendo integradas en los procesos comerciales y, por supuesto, el panorama de ciberamenazas.

Desafortunadamente, la situación provocada por la pandemia ha favorecido a los ciberdelincuentes, mientras, al mismo tiempo, ha creado nuevos desafíos para empresas y organizaciones. A lo largo de 2020, detectamos alrededor de 360.000 nuevos archivos maliciosos al día. Hoy, también estamos viendo un aumento del 25% en el crimen digital a nivel mundial (según los datos proporcionados por KSN) en comparación con el año previo.

Además, durante los últimos 12 meses hemos registrado un aumento en ciberataques que tienen como blanco a los recursos corporativos, así como a las infraestructuras críticas e industriales, las cuales fueron puestas al alcance (y a menudo, de manera apresurada) de los trabajadores remotos. Asimismo, las organizaciones ahora deben hacerle frente, no solo al aumento del tráfico remoto en su red, sino también al uso de servicios de terceros para el intercambio de datos.

Actualmente, el uso de herramientas de administración remota ofrece a los cibercriminales una excelente oportunidad para atacar dispositivos, especialmente aquellos que no necesariamente cuenten con la protección de TI adecuada. Si bien el RDP (protocolo de escritorio remoto) es una de las herramientas más populares que el personal de TI usa para garantizar la conectividad remota a Windows, durante el último año, el número de ataques RDP de fuerza bruta (tipo de ataque donde los ciberdelincuentes prueban diferentes nombres de usuario y contraseñas hasta que den con la combinación correcta) se ha disparado a nivel mundial. Y no solo los dispositivos corporativos se han visto afectados por los ataques RDP, también ha habido un aumento notable en el porcentaje de sistemas de control industrial (ICS, por sus siglas en inglés) a los que se puede acceder de forma remota.

A escala mundial, a partir abril de 2020, los ataques mensuales contra RDP nunca descendieron por debajo de los 300 millones, muy lejos de los 93,1 millones registrados alrededor del mundo en febrero de 2020 (un aumento del 197%). En el caso de América Latina, registramos 654 millones de ataques entre febrero y diciembre de 2020.

Este tipo de ataques ha seguido aumentando en comparación con los niveles pre-pandémicos. Y, cada vez más, recibimos solicitudes de nuestros socios del sector industrial en relación con ciberataques dirigidos específicamente a sistemas de control de procesos automatizados, redes industriales, IoT e infraestructura crítica en general.

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Pero, después de un año en confinamiento, ¿qué lecciones hemos aprendido? El año pasado demostró, claramente, que la creciente dependencia de la infraestructura crítica en Internet presenta nuevas amenazas que pueden afectar, no solo a las empresas individuales, sino también a industrias enteras e, incluso, a las economías nacionales. Después de todo, los cibercriminales siguen a donde vaya la gente.

Hoy, lo que hemos vivido durante la pandemia, refuerza lo que describí hace más de un año en mi primera columna: nuestro futuro (o la era cibernética en la que estamos entrando actualmente) debe construirse en torno a la ciber-inmunidad para garantizar que las organizaciones y sus empleados permanezcan seguros en este entorno digitalizado.

Lograr la verdadera ciber-inmunidad es más que proteger los endpoints. Colectivamente, debemos crear un ecosistema donde todos los elementos conectados estén protegidos y todos los sistemas en él sean seguros por diseño. Después de todo, el último año ha subrayado que el panorama de amenazas está en constante evolución, y que el concepto de ciberseguridad tradicional pronto se volverá obsoleto.

Contacto:

Eugene es un experto en ciberseguridad de renombre mundial y empresario. Es cofundador y Director General de Kaspersky, proveedor privado de soluciones de ciberseguridad y protección de endpoints más grande del mundo que trabaja, entre otros con la INTERPOL y Europol en temas contra el cibercrimen. *

Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes.

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