Luego de que la crisis del Covid-19 pusiera en evidencia las falles en nuestros sistemas económicos y sociales, ¿ha llegado la hora de un nuevo comienzo?
Hace 75 años, después de la Segunda Guerra Mundial, los líderes del mundo se reunieron para acordar un nuevo comienzo y orden basado en cooperación internacional y prosperidad. ¿Ha llegado la hora de otro nuevo comienzo?
La crisis generada por el Covid-19 ha puesto en evidencia que nuestro sistema actual tiene profundas grietas, que ya existían antes de la pandemia y que se reflejan a diario en un lamentable drama social y ambiental. Pero, también ha demostrado que la humanidad puede adaptarse a cambios drásticos e inmediatos.
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En virtud de ello, diferentes líderes progresistas, entre ellos Klauss Schwab, fundador y presidente del Foro Económico Mundial (WEF), sostienen que hoy tenemos la gran oportunidad y obligación de apostarle a un nuevo contrato social enfocado en la naturaleza y la dignidad humana, y orientado a conseguir un Great Reset que marque el comienzo de un nuevo sistema para la era post-corona.
Las enormes divergencias y desigualdades sociales, económicas, políticas e intelectuales entre los países, y los colosales descontentos que desatan violentos disturbios, cada vez con mayor frecuencia e intensidad, indican que este urgido reseteo implica poner la justicia social en el centro. Para el WEF, esto supone distribución de riqueza, mayor intervención de los gobiernos para asegurar mejores y más justos resultados de las inversiones del sector privado, y nuevas instituciones para incorporar reformas profundas y radicales.
Ya varios autores y académicos habían hecho llamados similares incluso antes del Covid-19. En 2010, el profesor de estudios urbanos Richard Florida de la universidad de Toronto publicó el libro “The Great Reset: How New Ways of Living and Working Drive Post-Crash Prosperity”.
En este libro, Florida afirma que la crisis de 2008 es un espejo de lo que pasó en los 1870s. El Pánico de 1873 fue una crisis financiera asociada a la inflación e inversiones especulativas en ferrocarriles que, sumada a los incendios de Chicago y Boston y la desmonetización de la plata en los países europeos, desató una depresión económica en Europa y Norteamérica y causó una estancación que duró dos décadas.
Esta larga crisis cambió de manera radical la organización de la producción, sentando las bases del sistema norteamericano de manufactura y motivando la migración masiva de las personas del campo a la ciudad, requiriendo entonces desarrollos importantes en infraestructura de transporte. Para el profesor Florida este puede ser considerado como la primera reseteada al sistema.
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La segunda reseteada fue la Gran Depresión de la década de 1930, que influyó en una combinación de incentivos económicos y fiscales y un cambio de las preferencias sociales para moverse de los centros urbanos a los suburbios. Esto alteró los patrones de consumo y los ciudadanos pasaron de costosos gastos de alquiler de vivienda a dotarse de electrodomésticos. Esta segunda reseteada del sistema creó la sociedad de la propiedad.
Estas dos reseteadas fueron respaldadas tanto por cambios en las preferencias de los consumidores como por inversiones públicas en sectores como las comunicaciones, la energía, y el transporte.
Según analiza Florida, la crisis del 2008 desalentó las expectativas de tener carro propio o compras de lujo y se empezaron a priorizar las actividades sociales y las experiencias. Este cambio de patrones de consumo ha catalizado la eclosión de la clase creativa.
El Great Reset de 2021, o la Gran Reseteada de 2021, o el Gran Reinicio del sistema económico mundial es considerada por muchos como el plan más ambicioso y radical que se ha visto en esta generación.
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Esta reseteada requiere de la participación de absolutamente todas las industrias, en todos los países, y de todos los componentes y actores de la sociedad. Además, este Gran Reinicio requiere que se conjuguen 4 elementos: mentalidad, métricas, incentivos y conexión.
Resetear el capitalismo tradicional busca una transición inteligente y consciente del capitalismo centrado en los accionistas y en la maximización de las ganancias para los dueños al capitalismo de los grupos de interés. Se trata entonces de movilizar compromisos y acciones para construir conjuntamente y con urgencia los cimientos de un nuevo sistema económico y un nuevo contrato social para un futuro más justo, incluyente, sostenible y resiliente.
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LinkedIn: María Alejandra Gonzalez-Perez
Twitter:@alegp1
*La autora es profesora titular de la universidad Eafit. Es presidente para América Latina y El Caribe de la Academia de Negocios Internacionales (AIB). PhD en Negocios Internacionales y Responsabilidad Social Empresarial de la Universidad Nacional de Irlanda.